viernes, febrero 27, 2015

comentario de texto (12)


En esta ocasión quisiera compartirles a vuestras mercedes una letra que para mí fue muy especial y que escribí con mucho interés, pero que se quedó en el tintero, no ya porque no se cantó en el teatro, sino porque ni siquiera llegó a aprenderse.
La noche en que la presenté en el local de ensayo, el grupo la rechazó de pleno apenas comenzó a aprenderla. No andaba yo muy dispuesto a aquellas alturas a discutir mucho con nadie, dada la falta de sintonía que he sentido este año entre la gente de la comparsa y las letras que yo iba arrimando, pues a pocas no se les había cuestionado alguna cosa, así que finalmente la letra se quedó sin aprender. Al menos, insití yo, aunque sea cantada con papeles en mano, que quede constancia de ella en el CD y se grabe, por favor. Y así fue. Y por eso podrán ustedes oírla en el video que acompaña a esta entrada.
El pasodoble en sí, es un anti-piropo a la ciudad: un intento descorazonador de reflejar con amargura la triste realidad de una ciudad envejecida, no solo poblacionalmente, sino incluso sociológica y culturalmente. Un lugar como Cádiz, históricamente un bullicioso hervidero de gente, alegría y tolerancia, de noches largas y calles animosas, se ha convertido en apenas unos años en una ciudad de mentes bienpensantes, jóvenes exiliados o ninguneados y un sitio de una pobreza identitaria realmente aterradora, la ínsula marchita de una ancianidad cascarrabias y aborregada que impone la ley del descanso, la abstinencia y la resignación, con un vecindario irreconociblemente reprimido, asustadizo, recogidito y limpito, y un folclore pseudo-chovinista y descafeinado que ya no hace tanta gracia ni es tan irónico como siempre lo fue. Una excelente prueba de todo esto ha sido la aterradora reacción que la ciudadanía en general (y del carnaval del COAC en particular, letras incluidas) ha tenido frente a un pequeño anuncio de excursiones a nuestro carnaval en el que vendían alcohol y ¡regalaban preservativos! El teofilismo fachita, cursi y rancio se ha metido ya de tal forma en el ADN de la gente de esta ciudad (¡y de nuestra propia generación!) que hasta la mismísima Teófila tuvo que salir a dar explicaciones y parar los pies al viejunismo recatado y represivo que nos ha poseído sin apenas darnos cuenta en estas dos últimas décadas.

Pues sobre todo esto y más, trataba uno de hablar en su pasodoble. Pero con papas me lo comí.

Y por esos días, recuerdo que un amigo me dijo cuando le enseñé este pasdoble:
- Cucha, poeta ¿pero tú no tienes cosas bonitas que decir de Cádiz?
A lo que yo le contesté:
- Sí, muchas. Muchísimas. Pero esas cosas tan buenas y bonitas que tienen esta ciudad y sus gentes ya lleva la modalidad de comparsa medio siglo diciéndolas y repitiéndolas sin tregua. Y ya ves cómo nos ha ido...

Cádiz viejuna, Cádiz marchita,
Cádiz anciana, Cádiz fachita,
Cádiz geriátrico donde engatusan a las abuelitas
y las tienen muy contentas con café y con galletitas.
Cádiz que te escandalizas si ves a los jóvenes con botellones
y que en carnaval te indignas 

si venden alcohol y regalan condones.
Con tu censo envejecido con caca de perro
y con la hemorragia de una juventud derecha para el destierro.
Cádiz con toque de queda, Cádiz del pijama
y a las once en punto todo el mundo en la cama.
Cádiz de termalgín, sonotone y sacristía,
Cádiz que le están robando 

a tu juventud la vida y la alegría.
Cádiz trimileria, cuna de la libertad

¡Abuelo, no me cuentes ya más batallitas!
La Cádiz más hostil,
Cádiz decrépita y senil,
con su alcaldesa y su alguacil,
Cádiz caduca, chocha y desdentada.
Sin carril bici, pero con carril bastón derechito a la farmacia.

Mi cadiz chuchurría, seca y arrugada:
"La ciudad que funciona"... pero a base de Viagra.



miércoles, febrero 25, 2015

un poema de Lenore Kandel

Me crees cuando te digo / eres hermoso
aquí de pie te miro la visión de mis ojos
penetra la visión de tus ojos y te veo y eres animal
y te veo y eres divino y te veo y eres divino animal
y eres hermoso
lo divino no está separado de la bestia; es la criatura total que
se trasciende a sí misma
el mesías que ha sido invocado ya está aquí
eres el mesías que espera renacer en la conciencia
eres hermoso; somos todos hermosos
eres divino; somos todos divinos
la divinidad se aparece en su propio reconocimiento
acepta el ser que eres              e  ilumínate
con tu propia y clara luz

jueves, febrero 12, 2015

comentario de texto (11)



Continuamos con los comentarios de texto, esta vez sobre las letras que Los Borregos trajeron a la fase de semifinal.
De entrada, y para completar la cosa, pongo directamente, sin mayor comentario, la letra de la cuarteta del tercer personaje que pasaba por el popurrit: el matarife/banquero (en el cajón de mi disco duro quedará para siempre el cuarto personaje: el veterinario/sacerdote).


¿Y ahora este tío quién es? Ese es el señor banquero
y en su mano puedes ver su faca de carnicero.
El matarife insaciable que es el dueño del rebaño,
el que ha comprado la hierba donde nosotros pastamos.
El que ordena su trabajo al perrito y al pastor.
El patrón del matadero donde nunca llega el sol.
El amo de estas cadenas que nos atan al corral,
y nos cría y nos engorda pa degollarnos al final.
El que reparte mi carne con sus tres o cuatro socios
porque somos su ganancia, sólo somos su negocio...
Tu avaricia es nuestra muerte,
tu riqueza es nuestra hambre
y es el vino de tu copa, tu copa
¡nuestra sangre! 


Pero quisiera centrar estos comentarios especialmente sobre los pasodobles, no tanto sobre los dos que cantamos (creo que no hay mucho que explicar sobre la letra a Canal Sur), sino sobre el debate previo que hubo en torno a la elección de letras con las que concursar, que quizás eso sí resulte interesante para alguien.
Hasta apenas media hora antes de pisar el escenario, la pareja de pasodobles qie íbamos a presentar se componía del susodicho tema de Canal Sur (que ése estaba claro y reservado para esa ocación desde el principio) y,en lugar del que cantamos el segundo, este otro:

Como muy pronto votar debemos
lo tengo claro: voto a Podemos, 
porque han venido pa cambiar el rumbo de nuestras desgracias
y nos traen un aire nuevo con olor a democracia.
Pero he escuchado en la tele 

que aunque nos parezcan mu buenos chavales
son unos antisistemas, y unos dictadores, y unos radicales
y yo que me creo to lo que la tele diga
paso de Podemos y voy a dar mi voto para Izquierda Unida
pero me ha dicho un colega que está comprobado
que sus ideales ya están caducados.
Así que yo en verdad paso de los comunistas
por eso seré sensato y voy a dar mi voto pa los socialistas
pero en los socialistas no se pude confiar
con el tontajo ese de cara guapita...
Que aquí lo que hay que hacer 

es trabajar y hacerlo bien
por eso votaré al PP
que son los más honrados en España.
Si así votamos, sin sentir y sin pensar
sin coherencia ni criterio,
no pidas mi respeto cuando diga luego
que yo no creo en esta democracia de borregos.




La cosa es que no andaba yo del todo convencido con esta letra, principalmente porque cuando yo la escribí y la llevé al ensayo tenía otro final mucho más contundente y rotundo, que al grupo no gustó. Cuando fue el mismísimo Nene quien me cuestionó el final de marras, opté por darme por vencido y cambiar el final. Escribí varios finales alternativos (que ninguno me parecía tan redondo como el original) y finalmente el grupo eligió este que les he compartido. A mí este pasodoble desde ese momento, aunque me encantaba en su desarrollo, me pareció una letra empobrecida por un final postizo y que dejaba el pasodoble a medio gas. Así que cuando se eligió para cantarlo en Semifinal, no andaba yo del todo convencido.
Fue ya el dia D en el local donde el grupo había quedado para vestirse y maquillarse, un rato antes de partir caminito del Falla, cuando se decidió (creo que felizmente) no cantar esa letra y cantar la letra al "amor libre" que ustedes habrán oído y que me encantará comentar con detalle en otra ocasión, porque tiene su enjundia.
Tuve que salir corriendo a casa de una amiga que vivía cerca de la plaza Fragela para imprimir la letra nueva y presentarla en tiempo y forma. Se repasó algunas veces antes de cantarla (lo cierto es que la letra de "No eres mi novia" estaba perfectamente aprendida y ensayada) y así quedó finalmente. la cosa.
Y esto es lo que queria, sobre todo, compartirles: así funcionan a veces los entresijos de esta competición siempre emocionante, siempre lleno de dudas, siempre alerta a los cambios en las propias reglas de la dinámica de las estrategias y en la ilusión por darle a la comparsa contenido, sorpresa y capacidad competitiva. El juego del COAC y todo lo que hay tras cada copla que suena en el Falla es, en realidad, una aventura siempre emocionante y llena de curiosidades internas que la gente aficionada a las coplas gustaría en muchos casos mucho de conocer.
Y para finalizar, por si a alguien interesa, el rechazado final primero de la letra que les he compartido hoy decía así:

... Que aquí lo que hay que hacer
es trabajar y hacerlo bien
por eso votaré al PP
que son los más honrados en España.
Soy un votante con coherencia y libertad
que voto a quien lo merece,
por eso no tolero las ordinarieces
del tonto que me ha dicho: “Que me follen cien mil veces”
.



sábado, febrero 07, 2015

comentario de texto (10)

Continuamos con los "Comentarios de texto" en torno a Los Borregos, esta vez sobre el repertorio que trajimos en la fase de cuartos. Desde entonces a hoy he estado pensando un buen rato sobre las letras que presentamos, especialmente sobre los dos pasodobles que, supongo, habrán oído. En ambos casos, la fría (¿gélida?) recepción que el público hizo de las letras es, creo, interesante materia de reflexión. Porque esa frialdad no fue sólo achacable a la hora o la larguísima sesión (que un poco también), ni a cómo cantó el grupo, que lo hizo mucho mejor que en el estreno, sino principalmente al error de cálculo mío que ahora me apetece compartirles por si para algún aprendizaje a alguien (además de a servidor) pueda servir.
Este año, en general, la manera en que he afrontado la escritura de los pasodobles ha tenido como premisa alejarme en todo lo posible de la forma en que estaban escritos los pasodobles de Los gallitos (que no sé si se ha logrado) es decir, apostar más que por el lenguaje directo, contundente y hasta descarnado, por tratar de ser igual de comprometido y crítico pero con un tono más complejo, indirecto, satírico o alegórico. En este sentido, los dos pasodobles de cuartos parten de una misma intención: eran dos temas que yo suponía que iban a ser muy cantados en el concurso (jajaja ¿se puede ser más ingenuo?) y por tanto me propuse el reto de plantearlos desde ópticas más diferentes, originales, sorprendentes y que llamaran la atención por el riesgo de su enfoque o de su construcción. Y en ese sentido, estaba (y estoy aún) muy orgulloso con ambas letras, aunque al respetable, y supongo que con toda la razón, les haya resbalado en ambos casos.
El primer tema era el de la sucesión borbónica, un trascendental acontecimiento histórico al que pensaba yo que las coplas no iban a permenecer indiferentes en el COAC, y más en los tiempos que corren. Así que, buscando una manera diferente de plantear el asunto, se me ocurrió estructurar el pasodoble en torno a un juego de cartas para finalmente reivindicar el derecho a que un país decida por referendum y no por sucesión dinástica su Jefatura del Estado. Andaba yo entusiasmado con el resultado de la letra y me pareció no sólo un estupendo pasodoble comprometido y original en su planteamiento, sino además una buena carta (nunca mejor dicho) de concurso, incluso con ciertos"recursos de teatro", como el hecho de que se cantara con una baraja en las manos de los comparsistas. En fin, que el pasodoble me encanta... pero que un mojón así de grande pa mí.
El segundo pasodoble  ha sido un caso aún más llamativo. Otro tema que pensé yo que iba a estar en el ranking de los más cantandos: la preocupante ola de islamofobia que ha recorrido Francia (y Europa de paso) a raíz de los oscuros atentados "yihadistas" en París. Sentí casi una responsabilidad cívica escribir sobre ello. Pero ¿cómo lo haces, Migué? ¿Cómo hablas de eso sin caer en lo amarillista, lo morboso o lo panfletario? Y de nuevo en mi afán por aportar maneras más sorprendentes de abordar los temas, se me ocurrió construir una escena de costumbrismo teenager gaditano: una parejita de adolescentes pelando la pava en una plazita de barrio nocturno, con su moto, su barata cenita grasienta y su amor ingenuo y enternecedor. El amor entre Charito y Mohamed, el luminoso triunfo del deseo y el entendimiento sobre la intolerancia y el odio racial. ¡Sí! ¡Lo encontré! Me puse entusiasmado a escribirlo y las letras fluyeron solas. ¡Más contento que estaba yo con esa letra y más contentos se pusieron los borreguitos cuando se la llevé al ensayo! ¡Con cuánta ilusión la llevamos al teatro! y en fin... otro mojón pa nosotros.
Por eso decía al principio que la experiencia me ha dado que pensar: si con Los gallitos (tras muchos años de intentar proponer con nuestra comparsa un tipo de escritura novedosa, pero casi marginal para el gran público) tuve la sensacion  de que el respetable comenzaba a prestar atención (y hasta a celebrar) cierta manera distinta de plantear las letras de carnaval, el pase de cuartos de Los borregos ha venido a poner las cosas en su sitio. Estamos viendo que la originalidad, la sorpresa o la complejidad de las letras no están siendo, precisamente, lo más celebrado este año por el público. Así que, definitivaente, me he equivocado de juego. Y conste que no es, por favor, un reproche que esté haciendo a nadie (ni menos al público) ni que estoy tratando de justificarme en nada: la responsabilidad de que las letras no llegaran es mía y sólo mía, por no saber calibrar, y para nada es culpa de un público que, mal que nos pese, siempre ha de llevar razón (al menos una razón intuitiva, pero definitiva e inapelable) a la hora de aceptar o rechazar una letra, así que lo que aquí les cuento es un mero autoanálisis, una autocrítica y, de paso, una asunción de responsabilidades. Unas veces se acierta y otra no. Hay que aceptar eso con deportividad por más que nos desilusione o nos descoloque. Ese es, precisamente, el apasionante misterio de esta competición.
En otro orden de cosas: me ha encantado cómo ha quedado la cuarteta del segundo personaje alegórico al que sacamos en el popurrí: el pastor-político. Y esa, en esta ocasión, va a ser la letra que aquí les deje. ¿Quién iba a decirme a mí hace tan sólo un mes, en la ilusionante euforia previa al inicio del concurso, que tal día como hoy iba yo a encontrarme en el trance de desear, con los dedos cruzados, que ojalá pudiera sonar en el teatro el tercer personaje que retramos en esa cuarteta? ¡Lo que son las cosas de este juego! Sea como sea, amigas y amigos, ¡que viva este huracán de emociones intensas y contradictorias que es nuestro amado concurso de coplas!

Ahí viene el nuevo pastor, el político de moda
que sale en televisón con su sonrisa de mona.
Sus asesores de imagen hacen un trabajo bueno
para que no se vea al lobo bajo esa piel de cordero.
Cuando yo lo escucho hablando me pongo a considerar:
este hombre es buena gente, parece mu buen chaval,
él nos protege y nos cuida, busca nuestro bienestar
pero en el fondo sabemos que eso es otro engaño más.
Él no manda en el rebaño, ni siquiera él es el dueño
porque es un subordinado, solo es otro perro a sueldo.
Escucha, que no somos tontos aunque seamos borregos
¡No trates como a un rebaño a tu pueblo!