sábado, enero 31, 2015

comentario de texto (9)



Después de digerir con calma los nervios, la presión y los avatares del estreno de "Los borregos", tal y como dijimos, vamos a continuar estos comentarios de texto, esta vez en torno a la propia comparsa en lid.
No fue fácil para nosotros decidir con qué letras íbamos a presentar a nuestra comparsa en este primer pase de preliminares, pues (sin querer parecerles pretencioso, por favor) había un buen ramillete de letras donde escoger. Finalmente decidimos arrancar con los dos pasodobles que muchos de ustedes ya habrán oído.
El segundo pasodoble fue quizás el que más impacto tuvo en el teatro, creo que por su necesaria temática y su desarrollo irónico, pero confieso que la letra que plantea el primer pasodoble era algo que tenía yo muchas ganas de decir: hay que revisar urgentemente ese tópico de que "el carnaval es la voz del pueblo", porque no creo que eso sea del todo así. La voz del pueblo la tiene el pueblo empoderado y no la representamos, por más que  precariamente lo intentemos, los poetas de carnaval. Y eso incluye también a servidor, evidentemente, jejeje. Era, en verdad, una letra que llevaba yo mucho tiempo queriendo decir. Y dicho, ciertamente, queda.
Visto lo visto creo que ambas letras fueron una buena elección, pero les mentiría si dijera que no me entristeció un poco haber tenido que dejar en el tintero y renunciar a la letra de medida, una que explicaba el tipo y que, desde el principio, pensé que iba a ser con la que nos presentaríamos el primer día. Finalmente, por purita estrategia de juego, decidimos a última hora descartarla en favor de estas otras dos letras, y estuvo bien la decisión, vale, pero ahora permítanme que les comparta la letra de la que hablo y que ya, para mi frustración, no sonará en el teatro.
Cuando comencé a escribir el repertorio pronto vi que la idea del tipo daba para escribir mucho: fue tirar del hilo y comenzar a encontrar una avalancha de ideas, apuntes, enfoques...  y había que decirlo todo. De hecho, la explicación del tipo quedaba perfectamente explicada, creo, con la presentación y, sobre todo, con el desarrollo del popurrí. Pero hasta el popurrí se nos parecía quedar corto para todas las posibilidades que se nos ocurrían. Letras para varias cuartetas más quedaban sin espacio literalmente para ser escritas (de hecho algunas cuartetas, ya lo comprobarán ustedes, van a variar de un pase a otro porque hay muchas cosas que decir). Un repertorio de teatro, efectivamente, parecía un espacio escaso para todo lo que se nos ocurría decir a partir del tipo de borrego. ¡Casi sentía que podía escribir dos repertorios con el mismo tipo! Y, por eso, hemos intentado que no hubiera ni un solo verso de relleno en todo el repertorio.
No obstante, existían matices, ángulos y trazos finos en torno al personaje que, me parecía a mí, no estaban del todo explicados en presentación y popurrí, y por eso el pasodoble de medida se me antojaba necesario para desarrollarlos y redondear el tipo. Necesario de escribir y necesario de cantar.
Sin embargo, como digo, al final la urgencia de la propia competición (a menudo enemiga del reposo) nos llevó a finalmente a descartarla (estará, por supuesto, en el CD, en el libreto y sonará, seguro, en la calle y los escenarios).
Y con esa letra les dejo. En siguientes comentarios de texto, compartiremos algunas curiosidades, detalles y pormenores de un repertorio que, con acierto o error (que eso lo deciden, por supuesto, ustedes) hemos escrito con tantísimo cuidado como entusiasmo.

Aquí venimos los ciudadanos
todos juntitos de nuestras manos.
Somos los buenos, 

somos los señores de tu vecindario,
los que se tragan con papas 

todos los telediarios.
Somos lo que son felices 

mientras tengan medio plato de lentejas
y agachando la cabeza 

se callan y viven sin ninguna queja.
Con el mando y el sofá 

y una tele de plasma
a nuestra conciencia le damos la espalda.
Preferimos la injusticia 

antes que el desorden
lamiendo un pesebre 

para que nos engorden...
Respetamos la ley, la moral y los deberes,
porque son muy necesarios
para esos pastores que tanto nos quieren.
Formamos un rebaño que es sumiso y es ruin,
formamos un rebaño que obedece siempre.
El cáncer de un país, 

de una ciudad, de una región
empieza en nuestra sumisión
nuestra indolencia y nuestra cobardía.
La mayoría silenciosa y asustá,
con los dos ojitos ciegos...
Escucha lo que digo y piensa, compañero,
y dime si tú eres o no eres un borrego.



 


allá vamos...

miércoles, enero 14, 2015

comentario de texto (8)


Y en esta ocasión vamos a traer a colación la primera comparsa en que J.A. Cheza y yo trabajamos juntos, allá por el carnaval de 2007. Yo por entonces no conocía personalmente a Nene (aunque sí sabía de un misterioso señor del que decían que era quien sostenía en la sombra gran parte del repertorio de la comparsa de Quiñones). Yo escribía entonces las letras de la comparsa de Chiclana, que dirigía (y dirige aún) Antonio de la Llave "Titi". Veníamos de la comparsa El tambor, con la que habíamos participado en el COAC 2006, cuya exquisita música era de Pacoli y a la que yo puse letra.
Nunca supe claramente por qué motivo (yo no estaba muy implicado en el funcionamiento interno de aquella comparsa ni en sus decisiones y hacía las veces casi de letrista interino, como ha pasado, por cierto, con todos los autores que por esa comparsa han pasado) el grupo decidió para 2007 cambiar de músico y fichó a Nene, al que, ciertamente, ese año traté bastante poco, pues se limitó a darnos la música y a venir al ensayo en algunas ocasiones a dar algunas sugerencias. No coincidí mucho con él, en realidad, pero juntos pusimos en pie el repertorio de Los perdedores.
Guardo recuerdos difusos de aquella comparsa pues, por los avatares de la vida, por aquella época andaba yo un poco despegado de los ensayos y no participé en la construcción de la comparsa más allá de la mera escritura. El tipo partió de una lectura que acababa de hacer Titi, un libro titulado "Los perdedores de la historia de España", del historiador García de Cortázar, que él me propuso como eje para la comparsa. A mí me gustó la idea, pero me pareció que vestirnos con esa disparidad de personajes históricos era una propuesta un poco difusa de representar tanto en el disfraz como en el repertorio, y entonces le propuse concretarlo en un tipo más simbólico: un espadachín que, camino de un duelo, sabe que va a perder y aun así decide presentarse. Una idea que permitía el juego de representar lo que él me proponía y que, además, era una estupenda alegoría sobre el propio concurso. Pero la idea fue más allá y representó todo un canto de amor a los perdores en cualquier faceta de la vida.
Y allí que fueron estos espadachines nuestros a su particular duelo en un claro del bosque de madrugada (nunca mejor dicho, porque en los tres pases que hicimos durante el concurso, nos tocó siempre cerrar sesión y cantar ante un patio de butacas casi vacío).Ya sabemos que las agrupaciones discretas y sin mucho reclamo, en el día del sorteo del orden de actuación se juegan la mitad de su éxito. O de su fracaso.
A pesar de estos inconvenientes, que marcaron en gran medida nuestro discreto pase por el certamen, lo cierto es que la comparsa quedó muy redondita y llegó a semifinales (las semifinales de entonces, esas a doble vuelta) y contribuyó a mantener el excelente nivel que esa comparsa había estado trayendo hasta entonces al concurso. Si prestan ustedes atención con un poco de sagacidad, de hecho, creo que no les será del todo difícil rastrear algunos embrionarios tics de estilo que, años después, Nene y yo hemos estado desarrollando en nuestras comparsa actuales.

De las letras que no se cantaron aquel año en el teatro quiero rescatar hoy esta que trataba de plantear un canto de hermandad entre las ciudades que componen la Bahía de Cádiz, letra que, ahora, leída en la distancia, francamente, me causa un poco de pudor.

Tengo un barrio yo que no cambio por
ningún otro barrio.
y es su bajamar la plaza central
de su vecindario.
No tienen en verdad código postal
ni nombre en sus plazas.
Sus vecinos muchas veces no se enteran
que su barrio es sólo uno
que sus calles son las mismas
y es el mismo su futuro,
sus mujeres son más guapas
que en cualquier barrio del mundo,
sus esquinas más bonitas
y sus mares más profundos.
Piénsalo bien y adivina mi barrio cuál es:
Sus fronteras a un lado limitan
con el fango y el agua bendita
de las marismas, de las marismas
y por los otros lados que vayas
al final todas sus calles terminan
en la arenita de alguna playa.
Y yo sé bien que este barrio no tiene más alcaldía
que la de la penuria y la alegría.
Mi barrio es verde y azul.
Mi barrio, ya sabes tú,
es la Bahía.


Por cierto: odio las rimas en aguda, Nene lo sabe, y la estructura métrica de esta música ¡estaba llenita de ellas!

O esta otra letra, que trazaba un paralelismo, algo cursi, cierto, entre una guerra y un duelo de honor. Y, vaya, que también me saca los colores (no sé muy bien qué hago mostrándoles a ustedes aquí mis vergüencitas más privadas, jajaja). En fin, supongo que lo justo es compartirles a ustedes, también, por qué no, mis aprendizajes.

Una guerra es sangre derramada
por los inocentes
pero un duelo es un lance de honor
entre dos valientes.
Una guerra es un conflicto de sucios intereses,
pero un duelo no se rige por más normas
por más causas ni más suerte
que la de dos enemigos
que se respetan a muerte.
Una guerra la soportan
quienes menos lo merecen.
En un duelo gana uno
y en la guerra todos pierden
Un duelo es un asunto
entre yo y entre él
y la guerra es un mapa caliente
que salpica de sangre a la gente
más inocente, más inocente
Una guerra es dolor y mentira
y en un duelo los dos contrincantes
se reverencian y hasta se admiran.
Un duelo es
un combate cara a cara respetable
entre dos hombres libres y honorables.
La guerra es muerte y horror
movida por la ambición
de los cobardes.


Y si miran ustedes aquí debajo este video del popurrí, además de algunos versos interesantes, van a poder reconocer algunas caras (como las de Pablo, Manolín o Titi) que han estado con nosotros en nuestras comparsas posterioremente o, como en el caso del gran Jesús Requeté, que sigue con nosotros a cargo de las baquetas.



Pero por lo que más trascendente me resulta destacar esta comparsa es porque fue gracias a ella como Nene y yo nos conocimos y, en cierto modo, pusimos en marcha lo que sería una larga e intensa aventura de complicidad carnavalera que aún hoy continúa.
Y los azares han querido que haya yo terminado estas entregas en torno a nuestras comparsas justo cuando está a punto de comenzar nuestra nueva aventura.
Este viernes, precisamente, arranca el COAC 2015 y en unos días, estrenaremos el trabajo que en estos meses atrás hemos ido esforzadamente preparando bajo el título de Los Borregos. No sé que deparará este concurso a nuestras coplas, pero hoy, mirando hacia atrás con calma, como hemos hecho en estas entregas, no puedo más que sentirme muy dichoso de estar escribiendo, a estas alturas, para un grupo como el que defiende mis letras y, sobre todo, ser cómplice codo con codo con alguien como Nene y su arrebatadora relación pasional con su música.
Saber hasta donde puede llevarnos, este año o los que queden, esta aventura no es fácil y es algo que tendremos que decidir entre todos. Y ese "entre todos" te incluye también ti, que esto lees.
Amigos y amigas: ¡Feliz Carnaval 2015!

PD: Si les parece bien, podemos durante estas próximas semanas continuar un poco más estos "Comentarios de texto" durante el propio desarrollo del COAC para ir comentando las letras de "Los Borregos" a medida que vayamos mostrándolas en el concurso. Seguro que de esas reflexiones, tú y yo podríamos sacar algunas cosas interesantes...