miércoles, octubre 28, 2015

músculo civil

Imaginé desde el principio que para el nuevo equipo de gobierno, la herramienta prioritaria iba a ser la Participación Ciudadana. Ahí radicarían su solidez y su capacidad de movimientos, dada su anemia política, económica y mediática. Todas las demás delegaciones (de Hacienda a Cultura) había que apoyarlas en este pilar: en el despertar y la reactivación social, desarticulada tras los veinte años del régimen anterior. Es decir, una actitud política fundamentada en el consenso, la escucha y la pedagogía. Porque para que la gente esté detrás de ti, para que te defienda ante la oposición, ante los Joly o ante el mismísimo Montoro, la gente tiene que sentir tu proyecto de cambio como suyo. De lo contrario, todo va a quedar en fuegos de artificio callejero, fugaz y pancartil. Aún, no sé si los concejales del gobierno supieron entender lo que ocurría el día de la investidura afuera, en la plaza. 

Y otra cosa: siempre supuse que el área de Participación Ciudadana caería en las manos de “Ganar Cádiz”, pues tenía (y tiene) mucha gente con larga experiencia en ello dispuesta a aportar con sabiduría y generosidad. Pero no fue así. Y de aquellos polvos, estos lodos. Se pueden cometer errores en otras delegaciones. En esta, rotundamente, no. Lo que está en juego es el fracaso definitivo de cualquier proyecto de transformación y el regreso triunfal del régimen.
Si el gobierno logra entenderse horizontalmente con quienes se ilusionaron aquel día en San Juan de Dios, el barco aún podrá navegar. Pero sin ese músculo civil este gobierno no será más que un ridículo gatillazo para la historia de esta ciudad.