lunes, octubre 12, 2015

bisutería ideológica

Lee uno en la prensa local la habitual retórica de los opinadores de siempre, esos columnistas (o editorialistas) que rellenan con su bisutería ideológica las páginas, por ejemplo, de Diario de Cádiz y vuelve a comprobar con desazón que, cuando pretenden ponerse serios para hablar de “la ciudad”, en realidad solo hablan de sus “infraestructuras”, sus “proyectos”, sus “parkings”, sus “accesos” o sus “obras públicas”. Eso, al parecer, es la esencia de la ciudad. Ese es el eje desde el que se valora la buena o mala gestión de un gobierno municipal. Esos son todos los indicadores. Ni una simple alusión al paisanaje, al fluir diario de su vida, a la dignidad de su subsistencia, a la alegría o tristeza cotidiana de su gente o al modelo de relaciones entre sus vecindarios. En las estadísticas pardas de las grúas y los planos, esto nunca cuenta frente a la contabilidad aplastante del hormigón y los presupuestos del delirio.
Tristes guerras tristes si pensamos que las ciudades son sus avenidas y no las gentes que las habitan.