miércoles, enero 14, 2015

comentario de texto (8)


Y en esta ocasión vamos a traer a colación la primera comparsa en que J.A. Cheza y yo trabajamos juntos, allá por el carnaval de 2007. Yo por entonces no conocía personalmente a Nene (aunque sí sabía de un misterioso señor del que decían que era quien sostenía en la sombra gran parte del repertorio de la comparsa de Quiñones). Yo escribía entonces las letras de la comparsa de Chiclana, que dirigía (y dirige aún) Antonio de la Llave "Titi". Veníamos de la comparsa El tambor, con la que habíamos participado en el COAC 2006, cuya exquisita música era de Pacoli y a la que yo puse letra.
Nunca supe claramente por qué motivo (yo no estaba muy implicado en el funcionamiento interno de aquella comparsa ni en sus decisiones y hacía las veces casi de letrista interino, como ha pasado, por cierto, con todos los autores que por esa comparsa han pasado) el grupo decidió para 2007 cambiar de músico y fichó a Nene, al que, ciertamente, ese año traté bastante poco, pues se limitó a darnos la música y a venir al ensayo en algunas ocasiones a dar algunas sugerencias. No coincidí mucho con él, en realidad, pero juntos pusimos en pie el repertorio de Los perdedores.
Guardo recuerdos difusos de aquella comparsa pues, por los avatares de la vida, por aquella época andaba yo un poco despegado de los ensayos y no participé en la construcción de la comparsa más allá de la mera escritura. El tipo partió de una lectura que acababa de hacer Titi, un libro titulado "Los perdedores de la historia de España", del historiador García de Cortázar, que él me propuso como eje para la comparsa. A mí me gustó la idea, pero me pareció que vestirnos con esa disparidad de personajes históricos era una propuesta un poco difusa de representar tanto en el disfraz como en el repertorio, y entonces le propuse concretarlo en un tipo más simbólico: un espadachín que, camino de un duelo, sabe que va a perder y aun así decide presentarse. Una idea que permitía el juego de representar lo que él me proponía y que, además, era una estupenda alegoría sobre el propio concurso. Pero la idea fue más allá y representó todo un canto de amor a los perdores en cualquier faceta de la vida.
Y allí que fueron estos espadachines nuestros a su particular duelo en un claro del bosque de madrugada (nunca mejor dicho, porque en los tres pases que hicimos durante el concurso, nos tocó siempre cerrar sesión y cantar ante un patio de butacas casi vacío).Ya sabemos que las agrupaciones discretas y sin mucho reclamo, en el día del sorteo del orden de actuación se juegan la mitad de su éxito. O de su fracaso.
A pesar de estos inconvenientes, que marcaron en gran medida nuestro discreto pase por el certamen, lo cierto es que la comparsa quedó muy redondita y llegó a semifinales (las semifinales de entonces, esas a doble vuelta) y contribuyó a mantener el excelente nivel que esa comparsa había estado trayendo hasta entonces al concurso. Si prestan ustedes atención con un poco de sagacidad, de hecho, creo que no les será del todo difícil rastrear algunos embrionarios tics de estilo que, años después, Nene y yo hemos estado desarrollando en nuestras comparsa actuales.

De las letras que no se cantaron aquel año en el teatro quiero rescatar hoy esta que trataba de plantear un canto de hermandad entre las ciudades que componen la Bahía de Cádiz, letra que, ahora, leída en la distancia, francamente, me causa un poco de pudor.

Tengo un barrio yo que no cambio por
ningún otro barrio.
y es su bajamar la plaza central
de su vecindario.
No tienen en verdad código postal
ni nombre en sus plazas.
Sus vecinos muchas veces no se enteran
que su barrio es sólo uno
que sus calles son las mismas
y es el mismo su futuro,
sus mujeres son más guapas
que en cualquier barrio del mundo,
sus esquinas más bonitas
y sus mares más profundos.
Piénsalo bien y adivina mi barrio cuál es:
Sus fronteras a un lado limitan
con el fango y el agua bendita
de las marismas, de las marismas
y por los otros lados que vayas
al final todas sus calles terminan
en la arenita de alguna playa.
Y yo sé bien que este barrio no tiene más alcaldía
que la de la penuria y la alegría.
Mi barrio es verde y azul.
Mi barrio, ya sabes tú,
es la Bahía.


Por cierto: odio las rimas en aguda, Nene lo sabe, y la estructura métrica de esta música ¡estaba llenita de ellas!

O esta otra letra, que trazaba un paralelismo, algo cursi, cierto, entre una guerra y un duelo de honor. Y, vaya, que también me saca los colores (no sé muy bien qué hago mostrándoles a ustedes aquí mis vergüencitas más privadas, jajaja). En fin, supongo que lo justo es compartirles a ustedes, también, por qué no, mis aprendizajes.

Una guerra es sangre derramada
por los inocentes
pero un duelo es un lance de honor
entre dos valientes.
Una guerra es un conflicto de sucios intereses,
pero un duelo no se rige por más normas
por más causas ni más suerte
que la de dos enemigos
que se respetan a muerte.
Una guerra la soportan
quienes menos lo merecen.
En un duelo gana uno
y en la guerra todos pierden
Un duelo es un asunto
entre yo y entre él
y la guerra es un mapa caliente
que salpica de sangre a la gente
más inocente, más inocente
Una guerra es dolor y mentira
y en un duelo los dos contrincantes
se reverencian y hasta se admiran.
Un duelo es
un combate cara a cara respetable
entre dos hombres libres y honorables.
La guerra es muerte y horror
movida por la ambición
de los cobardes.


Y si miran ustedes aquí debajo este video del popurrí, además de algunos versos interesantes, van a poder reconocer algunas caras (como las de Pablo, Manolín o Titi) que han estado con nosotros en nuestras comparsas posterioremente o, como en el caso del gran Jesús Requeté, que sigue con nosotros a cargo de las baquetas.



Pero por lo que más trascendente me resulta destacar esta comparsa es porque fue gracias a ella como Nene y yo nos conocimos y, en cierto modo, pusimos en marcha lo que sería una larga e intensa aventura de complicidad carnavalera que aún hoy continúa.
Y los azares han querido que haya yo terminado estas entregas en torno a nuestras comparsas justo cuando está a punto de comenzar nuestra nueva aventura.
Este viernes, precisamente, arranca el COAC 2015 y en unos días, estrenaremos el trabajo que en estos meses atrás hemos ido esforzadamente preparando bajo el título de Los Borregos. No sé que deparará este concurso a nuestras coplas, pero hoy, mirando hacia atrás con calma, como hemos hecho en estas entregas, no puedo más que sentirme muy dichoso de estar escribiendo, a estas alturas, para un grupo como el que defiende mis letras y, sobre todo, ser cómplice codo con codo con alguien como Nene y su arrebatadora relación pasional con su música.
Saber hasta donde puede llevarnos, este año o los que queden, esta aventura no es fácil y es algo que tendremos que decidir entre todos. Y ese "entre todos" te incluye también ti, que esto lees.
Amigos y amigas: ¡Feliz Carnaval 2015!

PD: Si les parece bien, podemos durante estas próximas semanas continuar un poco más estos "Comentarios de texto" durante el propio desarrollo del COAC para ir comentando las letras de "Los Borregos" a medida que vayamos mostrándolas en el concurso. Seguro que de esas reflexiones, tú y yo podríamos sacar algunas cosas interesantes...

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Migué que verguenzas más bonitas tiene usted!

¡Feliz Carnaval 2015!

1:04 p. m.  

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