viernes, mayo 02, 2014

amor río mar pantano


¿Qué es tu amor: río, mar, pantano? ¿Qué orillas baña: las de un mundo o las de una isla?
¿Qué reglas le has puesto al juego? ¿Qué queda del juego entre tantas reglas?
Quien va contigo, ¿es compañía en la ruta o ruta en sí?
¿No es tu amor absoluto también un poco absolutista?
¿Qué puertas cierran tus candados más seguros? ¿Qué huecos muestran tus puertas más abiertas?
¿No puede a veces más tu plan preconcebido que la amplitud de tu amor?
¿Con qué teoría escondes las preguntas que no te haces?
Cuando algo te hace daño, ¿te lo hace porque de verdad se clava, o porque has aprendido que se trata de algo que debe sin duda doler? ¿No finges a veces un poco tu malestar? ¿Más o menos veces de las que lo ocultas?
Cuando dices que tú no sientes celos, ¿es porque no los sientes o porque sabes que no deberías sentirlos?
¿Qué te hace bien? En serio, de nuevo: ¿qué te hace bien?
Si de niña sabías de tus contornos sin barreras, de tu cuerpo circular, ¿por qué hoy te encajas en estrechas avenidas, caminos de una vía, disfraces que deforman lo que antaño fue un bosque fértil?
¿Y qué tú acalla a su vez el tú que grita?
¿Qué alfabeto olvidaste para decir tantas veces sí cuando dudas y no cuando te sofoca el deseo?
¿Por qué grietas se resquebraja tu cielo? ¿Qué cristal te hace de techo cuando intentas tocarlo?
¿Y cómo son tus alas? ¿De gorrión? ¿De mariposa? ¿De ángel, de avispa, de niña jugando?
¿Qué decides cuando no decides?
¿Estarías donde estás si no te hubieras encontrado con el amor? ¿Y qué pasa si la respuesta es sí? ¿Y qué pasa si la respuesta es no?
¿Cuánto hay de ti en lo que atribuyes a quienes amas? (Te lo pregunto para bien, te lo pregunto para mal).
Cuando tanto piensas en una pena que tiene que ver con tus amores, ¿no sería más justo pensar en qué te ocurre a ti, a verdaderamente tú, a ti con tu vida?
¿Con qué derecho amoldas a quien contigo va? ¿Con qué derecho te amoldas a quien contigo va?
¿Cuánto hay de ti en la soledad que temes?
Cuando dices “no me amas lo suficiente”, ¿te has parado a pensar que lo no-suficiente más bien sea el amor de quien se pone a recontar y a comparar? ¿Hubo alguna vez en la que no te faltara algo?
¿No te ocurre a veces que la otra persona ni ha empezado a sangrar y ya estás amputando, ya te estás amputando?
¿Dónde trazas las líneas que separan la discreción de la mentira, el cuidado del control, la atención de la necesidad?
¿Por qué nos empeñamos en pensar que el camino tiene un solo sentido posible, que la corriente no puede cambiar de dirección?
¿No sabremos llevar un poco mejor el peso de lo que nos nutre? ¿No tendremos un poco más a mano la indulgencia? ¿No seremos capaces de vivir viviendo, más que vivir en un para-qué?
¿De veras puede el desamor ser unilateral?
¿Qué pregunta es la que al final nunca logras hacerte?

Fragmentos del artículo Abismos (una aproximación)
de Alba González Sanz y Laura Casielles