martes, julio 29, 2014

poesía, lenguaje y desgarrones

Ahí, en el lenguaje, es donde está, por así decirlo, la habitación más visible, la morada más visible de eso a lo que aludo como pueblo y que no es individuos ni conjunto de individuos. En la lengua de verdad, no en la cultura, no hay quien mande, no hay amo que mande, no hay Dios que mande. Es algo que hacemos así de bien gracias a que no sabemos cada uno, personalmente, lo que hacemos con todo ese artilugio complicado de la gramática y la lengua. Ahí es donde está el aliento de esa verdad que no existe, que se contrapone a la falsedad existente.

Es normal que desde pronto haya sentido este amor por eso que nos queda de lengua viva, ese verbo que se encarna cada vez que viene a parar un niño a este mundo: la encarnación del verbo (…) Jugar con el lenguaje es jugar con el Tiempo. Poesía implica una denuncia del Tiempo dominante, manipulado, impuesto. El Tiempo debiera ser aquella cosa inasible que, por lo tanto, no puede concebirse ni traducirse a Idea. Sin embargo, se usa, se vende, se fragua. La Banca y el Estado lo necesitan como Idea, como algo reducido a espacio. Y ésta es una de las principales formas de falsificación. De obtención de eso que llaman Realidad y que como tal se nos vende.

La poesía podría hacer algo como desgarrones en esa ideación sistemática del Tiempo (y, por tanto, de la Realidad toda) que fueran como vislumbres de esa falsificación.

Agustín García Calvo