jueves, marzo 27, 2014

pollitos que no llegaron a gallitos (4)

Otra letra que se quedó atascada en el tintero de mi propia indecisión. Este pasodoble de Los Gallitos tampoco salió nunca de mi ordenador, hasta hoy. Estuve entusiasmadísimo mientras lo escribía, me lo pasé de miedo componiéndolo y al acabarlo estaba yo ciertamente encantado con el resultado.
Como todo buen letrista debiera saber, es conveniente, si no va uno con prisas y no está aún en la vorágine del concurso -que a veces hay que escribir de un día pa otro casi-, dejar reposar lo que se escribe unos días y volver a leerlo con atención antes de llevarlo al local de ensayo. Pues así hice, y cuando abrí de nuevo el archivo para ver cómo le había sentado el reposo, noté que a la cerveza del entusiasmo se le había ido bastante el gas. Me pareció entonces un pasodoble que no decía casi nada,  poco interesante, desde luego, como arma de competición y, aunque me seguía pareciendo seductoramente macarrita, decidí dejarlo aparcado para más adelante.
Regresé a esta letra ya iniciado el concurso, por ver si era rescatable y útil a la estrategia de juego, que entonces estaba en plenísima efervescencia (un día hablaremos sobre eso: los cambiantes juegos de cartas que se viven durante la locura diaria del concurso) y entonces sí que ya se me cayó del todo. Me pareció simplemente una letra de pasteleo para tirarse el rollo en la carpa y cantársela al oído a una muchachita semiborracha.
Decidí olvidarlo definitivamente cuando una voz interior me dijo: "A Los Gallitos no les va a hacer falta esto para ligar". Aunque a continuación, la misma voz me dijo: "Pero a tí sí, Miguel, pero a ti sí". :-)
Como arma de competición no, ni  como mensaje útil para la lucha civil tampoco, pero como letra en sí, como experimento lírico, ahora la vuelvo a leer y sí que mola, sí. Ya lo creo que sí.


Llegará un día en que tú me digas:
“Vente, moreno, que mi cama tibia quiere ser tu amiga”.
Llegará un día en que de entre tus labios salgan las palabras
que me inviten a una fiesta en tus sabanitas blancas.
Y en ese día yo voy a beberme sorbito a sorbito
los chupitos de ese cuerpo que te tienes callaito.
Y en ese día tú vas a arrancarme la ropa a tirones
y nuestros cuerpos celestes serán como dos leones.
Mira que mi mirada ha dicho a tu mirada lo que ya sabemos
porque el deseo ha puesto en nuestros ojos brillo de luceros,
brillo de luceros, brillo de luceros.
Yo no sé cuándo va a llegar el día que te digo
pero esta noche... duermo contigo.
Mírame así, con esta luz, y ven pa mí
que una veleta está viviendo aquí
y en tus vaqueros viven vendavales.
Llegará un día
en que nos vamos a comer como hambrientos animales.
No es que yo esté borracho ni que sea carnavales
es que ese día es hoy, y ha llegado y tú lo sabes.




2 Comentarios:

Anonymous Elena dice...

Pues a mi me encanta!! Es muy romántico y entre tanta porquería de vida, hay que dar su sitio a ese poquito de calidez humana. Felicidades por todo!
por sensibilidad, por rabia, por poner nuestras bocas en tu letras y soltar la rabia que nosotros no podemos. Gracias...

8:21 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

gracias a ti, elena, por dar sentido a todo nuestro trabajo. Salud y alegría!

1:10 a. m.  

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