miércoles, junio 26, 2013

ánimo y confianza



Y he aquí el enésimo caso de persecución sobre las voces de la disidencia gaditana: ahora Karlos Puest, el impetuoso video-bloguer que con su sección “Protesta Ya” lleva meses con una vehemencia atroz metiendo el dedo en la llaga de las pequeña o grandes cosas que hay que denunciar en la ciudad (curioseen con calma su entretenido y célebre canal en Youtube). Ahora sabemos que anda la policía local en busca de la persona que actúa tras ese seudónimo y que, a poco que Karlos no ande ágil, lo pueden pillar. 
Alguna gente puede alegar, y no sin cierta razón, que los modos de Karlos son en exceso groseros, agresivos, toscos e hirientes, y que muchas veces la razón que pueda asistir a su argumentario queda eclipsada o hasta invalidada por tales formas. Si eso es así, admitamos que nos la cogemos con papel de fumar. Es absolutamente comprensible que tras tantos años de cortijismo, autoritarismo y anestesia social, la olla a presión de la ciudadanía gaditana esté comenzando a agrietarse ruidosamente. Lo raro es que no haya ocurrido antes. Que nadie, desde su poltrona o desde su despachito, pierda de vista lo que se está fermentando en el pequeño gran drama social en que se está sumiendo la ciudad. La llamada crisis ha venido además a añadir varios grados más a la temperatura de esta caja de dinamita sudada que, más temprano que tarde, estallará pese al cobarde y descorazonador huevonerismo típicamente gaditano. Lo de Karlos, como lo que está ocurriendo en los Plenos,  es sólo otro espasmo, otra señal, otro brote agreste de insubordinación. Que nadie, pues, se escandalice. Que nadie dé más importancia a su lenguaje airado que a lo que está diciendo. Esto no es cuestión de buena o mala caligrafía. No miremos al dedo que señala a la luna sino a la luna. Quien siembra vientos recoge tempestades. 
Y, pillen o no a Karlos, lo que está claro es lo que va a pasar: decenas de videos de otra gente lo imitarán, lo seguirán, harán denuncia y gritarán “Todos somos Karlos”.  Y, de nuevo, la represión se volverá contra sus torpes instigadores. Ánimo y confianza.

En El Independiente, 26-06-13


viernes, junio 21, 2013

recordando valcárcel



Hace ahora dos años que el edificio Valcárcel fue recuperado: seis meses de intensa experiencia de organización popular que poco (o ningún) precedente ha tenido en la vida política o social de la ciudad. Sería difícil explicar aquí todo lo que ocurrió durante aquel medio año de auto-gestión vecinal que, en realidad, poco llegó a la llamada “opinión pública”, básicamente a causa de los prejuicios, la miopía o, simplemente, las orejeras de la obediencia  con las que muchos profesionales de la información trataron el asunto en sus escritos y tribunitas de medio pedo. No todos, claro, pues sabemos que bastantes periodistas de base sí que entendieron lo que allí ocurrió.
La trascendencia aquello fue reducida por muchos de estos tendenciosos “mensajeros”, sin embargo,  a una suerte de travesura de un “grupito de okupas”, mientras se ocultaba el trascendental acto de denuncia social, cuidado colectivo y demostración real de lo que la gente organizada es capaz de conseguir por sí sola (sin paternalismos verticales, administraciones tutelares ni presupuestos millonarios) para llenar de vida, cultura, encuentro, intercambio y debate un espacio simbólico que parece condenado al abandono, cuando no a la especulación. Eso por no hablar de la importancia patrimonial del edificio, la nefasta gestión en su conservación o el más que sospechoso proceso de privatización al que se ha sometido al viejo hospicio. 
Por eso hemos querido hoy acordarnos y no olvidar. La numerosa gente que vio y vivió todo lo que ocurrió en aquellos meses (y que aquellos chupatintas jamás podrán imaginar) sabe bien a qué nos referimos. Igual que sabe que, más tarde o más temprano, el ejemplo cundirá. En una ciudad como ésta, tan falta de espacio para la autogestión ciudadana horizontal o, simplemente, de vivienda digna para sus vecinos y vecinas (¡y con tantas casas vacías!), más pronto que tarde, la gente acabará sumando dos más dos para dar, al fin, un paso adelante. Y nosotros que lo veamos. 
En El Independiente, 20-06-13


jueves, junio 06, 2013

menosprecio vs. insolencia



Lo que viene ocurriendo en los últimos plenos no es anecdótico ni pintoresco y merece un poco de atención. No es baladí, ni mucho menos, el abandono de la sala del grupo Popular al completo cuando un ciudadano tomó la palabra en su turno correspondiente. No hay, que sepamos, precedente alguno. La alcaldesa justifica su anómalo (¿insensato?) comportamiento pues el ciudadano Lorenzo le dio la espalda para dirigirse al público asistente. Una excusa ciertamente algo insustancial. Las cosas, sin embargo, no son tan simples.
Conocido es por todos el desdén, el menosprecio y la manifiesta desgana que muestran los ediles populares en general y la señora burgomaestra en particular cuando un ciudadano toma la palabra (hacer como que se lee distraídamente, miraditas al techo, cuando no risitas o muecas de animadversión). Estos poco disimulados desplantes pueden bien verse en el interesante material que la iniciativa “Graba tu Pleno” comparte en youtube (busquen y juzguen). El gesto de dar la espalda no fue gratuito ni caprichoso, sino que visibiliza y paga con su propia moneda los arrogantes modos que se muestran ante quienes hacen uso de la palabra. 
El asunto, pues, se pone interesante: se ha hecho un llamamiento ciudadano a usar masivamente el turno final de palabra en el salón de plenos. Dificultar, prohibir o reprimir esto no va a hacer más que amplificar el efecto llamada y la indignación vecinal que, con este asunto, va claramente en aumento. Hay que seguir de cerca lo que pueda ocurrir próximamente. El desafortunado trato que se ha venido dando a los vecinos en los plenos está comenzando a pasar factura. Si ese “santuario de la liturgia democrática” que es el salón de plenos ha presenciado impertérrito tantas muestras de petulancia gubernamental, creo que ahora podrá soportar perfectamente un poco de insolencia ciudadana. Que nadie se rasgue las vestiduras del victimismo. De aquellos polvos estos lodos.

En El Independiente, 05-06-1