jueves, junio 06, 2013

menosprecio vs. insolencia



Lo que viene ocurriendo en los últimos plenos no es anecdótico ni pintoresco y merece un poco de atención. No es baladí, ni mucho menos, el abandono de la sala del grupo Popular al completo cuando un ciudadano tomó la palabra en su turno correspondiente. No hay, que sepamos, precedente alguno. La alcaldesa justifica su anómalo (¿insensato?) comportamiento pues el ciudadano Lorenzo le dio la espalda para dirigirse al público asistente. Una excusa ciertamente algo insustancial. Las cosas, sin embargo, no son tan simples.
Conocido es por todos el desdén, el menosprecio y la manifiesta desgana que muestran los ediles populares en general y la señora burgomaestra en particular cuando un ciudadano toma la palabra (hacer como que se lee distraídamente, miraditas al techo, cuando no risitas o muecas de animadversión). Estos poco disimulados desplantes pueden bien verse en el interesante material que la iniciativa “Graba tu Pleno” comparte en youtube (busquen y juzguen). El gesto de dar la espalda no fue gratuito ni caprichoso, sino que visibiliza y paga con su propia moneda los arrogantes modos que se muestran ante quienes hacen uso de la palabra. 
El asunto, pues, se pone interesante: se ha hecho un llamamiento ciudadano a usar masivamente el turno final de palabra en el salón de plenos. Dificultar, prohibir o reprimir esto no va a hacer más que amplificar el efecto llamada y la indignación vecinal que, con este asunto, va claramente en aumento. Hay que seguir de cerca lo que pueda ocurrir próximamente. El desafortunado trato que se ha venido dando a los vecinos en los plenos está comenzando a pasar factura. Si ese “santuario de la liturgia democrática” que es el salón de plenos ha presenciado impertérrito tantas muestras de petulancia gubernamental, creo que ahora podrá soportar perfectamente un poco de insolencia ciudadana. Que nadie se rasgue las vestiduras del victimismo. De aquellos polvos estos lodos.

En El Independiente, 05-06-1