miércoles, mayo 01, 2013

libertad de expresión



¿Cómo que la libertad de expresión no anda en peligro? ¿Cómo que en Cádiz no están algunos poderes cuestionando claramente el ejercicio real de ese derecho? La burgomaestra se indigna con la plataforma “Por un carnaval libre”, y sus coristas de mesa camilla la respaldan en la indignación: en Cádiz, dicen estos diletantes, no existe peligro alguno para la libertad de expresión, faltaría más.  ¿Pero cómo que no? Quien este tipo de consignas proclama demuestra, por un lado, que otorga al concepto “Libertad de Expresión” un miope contenido reduccionista y, por otro, que su candorosa visión de las cosas se sostiene en un abrumador desconocimiento de lo que ocurre en el mundo real. En un debate más extenso sobre ello, estos descocados comentaristas de la actualidad, con su adocenada verborrea de catequesis, no aguantarían ni el primer asalto.
Un simple ejemplo: La “libertad de expresión” que puede existir en una televisión municipal que silencia y ningunea sistemáticamente toda voz discordante con esa apisonadora propagandística de “Con el ayuntamiento de Cádiz, sí” es, no ya dudosa, sino peligrosamente totalitaria. Que el Consejo Audiovisual de Andalucía con sus mangas verdes lo haya explicitado ahora es lo de menos, porque eso ya lo sabíamos aquí desde hace mucho. Y esto es sólo un ejemplo. Podríamos hablar también del ya reincidente comportamiento represivo del subdelegado del gobierno y su penúltima vuelta de tuerca sancionando a la APDH por su cacerolada ante la sede del PP. Y hay más ejemplos, pero no espacio para ejemplificarlos aquí.
Quien se sienta ofendido porque cada vez sean más los vecinos y vecinas que cuestionen la existencia real o denuncien la creciente precariedad de la llamada “Libertad de Expresión” es porque no sabe de lo que está hablando. O porque siente que, desde su ridículo estrado, es la persona más libre del mundo para expresar sus vacuas zoqueterías. 
En El Independiente, 01-05-13