sábado, junio 09, 2012

la voz de las herramientas


Vuelve al Senado y entrégales este bastón de marfil. Te nombro a ti legado. Vuelve y diles lo que has presenciado aquí. Diles que ellos enviaron contra nosotros sus cohortes y que nosotros los hemos destruido. Diles que somos esclavos, esos a los que ellos llaman "las herramientas que hablan". 
Cuéntales, pues hablamos, lo que nuestras voces dicen. Decimos que el mundo está cansado de ellos, cansado de vuestro podrido Senado y de vuestra podrida Roma. El mundo está cansado de la riqueza y el esplendor que vosotros habéis succionado de nuestra carne y de nuestros huesos. El mundo está cansado de la canción del látigo. Esa es la única canción que conocen los romanos. Pero nosotros no queremos oír más esa canción. En los comienzos, todos las personas eran iguales y vivían en paz y compartían lo que tenían. Pero ahora hay dos clases de personas: los amos y los esclavos. Pero hay más de los nuestros que de los vuestros, mucho más. Y somos más fuertes que ustedes, mejores que ustedes. 
Todo anda bien en la parte de la humanidad que nos pertenece. Cuidamos a nuestras gentes y permanecemos unidos y  combatimos juntos. (...) 
Pero ¡qué detestables son ustedes, y qué infecta mugre han hecho de la vida! Se han burlado de los sueños acariciados por las personas, del trabajo de la mano las personas y del sudor de la frente las personas. Ustedes han hecho una parodia de la vida humana y la han despojado de todo su valor. Ustedes matan por matar, y vuestra más fina distracción es ver correr sangre. Ustedes ponen a trabajar en las minas a pequeñas criaturas y en pocos meses las matan trabajando. Y ustedes han construido la grandeza robándole al mundo entero. Bueno, eso se ha terminado. Díle al Senado que todo eso ha terminado. 
Esta es la voz de las herramientas. 
Dile a tu Senado que envíe sus ejércitos contra nosotros y que los destruiremos como hemos destruido éste, y que nos armaremos con las mismas armas que ustedes envían contra nosotros. El mundo entero oirá la voz de la herramienta; y a los esclavos del mundo les gritaremos: ¡Levantaos y romped vuestras cadenas! Avanzaremos por Italia y allí donde vayamos los esclavos se nos unirán, y entonces llegará el día en que marcharemos sobre vuestra ciudad entera. Y entonces ya no será eterna. 
Díle eso a tu Senado. 
Díles que le haremos saber cuando vayamos. Y entonces derribaremos las murallas de Roma. E iremos a la casa donde se reúne el Senado y los sacaremos de sus elevados y poderosos sitiales y los despojaremos de sus ropas, de modo que queden desnudos y sean juzgados al igual que siempre se nos juzgó a nosotros. Pero los juzgaremos imparcialmente y les daremos una completa medida de la justicia. Cada crimen que hayan cometido les será incriminado y tendrán que rendir cuenta de todo. Díles eso, de modo que tengan tiempo de prepararse y de autoexaminarse. Se los llamará a prestar declaración y nosotros tenemos muy buena memoria. Entonces, cuando se haya hecho justicia, construiremos ciudades mejores, limpias, ciudades sin muros, donde la humanidad pueda vivir unida, en paz y feliz. 
Eso es todo nuestro mensaje para tu Senado. 
Transmíteselo. 
Díles que proviene de un esclavo llamado Espartaco...