lunes, enero 02, 2012

andar por casa sin quitarnos el abrigo

Esto de no tener identidad, en sí, puede ya ser visto como algo bastante revolucionario para los tiempos que corren. Enternece recordar los sudores de la prensa nacional y sus bríos por colocar en lugar visible una etiqueta, la que fuera, a lo que estaba ocurriendo en las plazas. Sin esa etiqueta no había noticia, no había historia. En efecto, frente a la multiplicidad creativa, frente a la voluntad expansiva de intervención, frente a la recobrada defensa de lo común, se personó en la plaza el policía de Althusser con una unidad móvil de televisión y gritó —¡Eh! ¡Oigan ustedes! Y alguna gente se giró. (...) La supuesta identidad que con tanto esfuerzo han querido imponer a eso que, inaprensible y resbaladizo, nació en torno al 15 de mayo de 2011 funcionaría así como un asa, un mango que permite agarrar la totalidad difusa, inclasificable y por ello problemática de este despertar de las personas. Una jaula de metal para manejarlo y colocarlo al fin en el lugar que le corresponde y lo desactiva: en esa galería de museo que enuncia y justifica para siempre que todo está ya inventado y que lo mejor que hemos encontrado es este vivir a medio gas, esta angustia de la flexibilidad, esta dependencia gris. "Este andar por casa sin quitarnos el abrigo" (verso de Jose María Gómez Valero).

Agenbite of Inwit,
en el texto "Sobre la identidad de un despertar".
Texto completo (no se lo pierdan) aquí.