sábado, diciembre 31, 2011

el estado amorfo-liberal


El constitucionalismo liberal-burgués legitima un modelo de Estado que, en esencia, llega hasta nuestros días, que podríamos llamar el Estado amorfo-liberal; un Estado sin esencia ni substancia, sin consistencia ni identidad definida: un ente líquido manipulable a voluntad de quienes detentaban el poder, es decir, la burguesía liberal. Con la promulgación de una Constituciones plagadas de generalidades, terminología ambigua, abstracción, dificultades de interpretación, y con un carácter teórico e ineficaz, se construían unos textos que no decían lo que parecían decir, o no querían decir aquello que parecía que decían...
Hoy, en relación a este asunto, estamos comprobando que el Estado liberal, por mucho que las constituciones definan su perfil, experimentan si es necesario sorprendentes deformaciones y "adaptaciones" ad hoc en función de las demandas de los mercados: si ayer se le exigía neutralidad, hoy se les exige una clara intervención "reguladora" por los mismos que nunca la quisieron; si siempre se cuestionó su papel benefactor para con los más desfavorecidos, hoy se le requiere para el "rescate" de los más ricos.

Jaime Pastor en el imprescindible libro La libertad acaparada.