jueves, octubre 20, 2011

terrorismo y espectáculo


El espectáculo del terrorismo impone el terrorismo del espectáculo. Y en contra de esta fascinación inmoral (aunque descargue una reacción moral universal) el orden político no puede hacer nada. Es nuestro teatro de la crueldad privado, el único que nos queda - extraordinario en cuanto reúne el punto más alto de lo espectacular y el punto más alto del desafío.
Es al mismo tiempo el micro-modelo fulgurante de un núcleo de violencia real con cámara de eco maximizado - en consecuencia el modo más puro de lo espectacular - y un modelo sacrificial que opone al orden histórico y político la más pura forma simbólica del desafío. Cualquier masacre les sería perdonada, si tuviera un sentido, si pudiera interpretarse como violencia histórica - éste es el axioma moral de la buena conciencia. Cualquier violencia les sería perdonada, si no fuera relanzada por los medios de comunicación ("El terrorismo no sería nada sin los media").
Pero todo esto es ilusorio. No hay buen uso de los medios, los medios hacen parte del evento, hacen parte del terror, y juegan en uno u otro sentido.