domingo, octubre 10, 2010

vale, federico, vale

Se nos dice que nos dejemos llevar de nuestro corazón o de nuestros sentimientos. Pero resulta que los sentimientos no son algo definitivo ni originario, tras ellos se encuentran juicios y apreciaciones que nos son transmitidas en forma de sentimientos (preferencias, antipatías). La inspiración que surge de un sentimiento es nieta de un juicio (y muchas veces de un juicio falso), y, en cualquier caso, de un juicio que no es nuestro. Dejarnos llevar por nuestros sentimientos equivale a obedecer a nuestro abuelo, a nuestra abuela y a los abuelos de éstos, y no a esos dioses que habitan en nosotros y que son nuestra razón y nuestra experiencia.

En Aurora, de Friedrich Nietzsche

1 Comentarios:

Blogger veronica pedemonte dice...

A este Federico quien lo entendía de verdad era Lou Andreas Salomé.

Pregunto:

¿La diosa razón no crea monstruos?.

Eso de que el sentimiento es hijo de un juicio, lo creo en el caso de Nietzsche. Por otra parte, todos conocemos nietos de jueces, bien nacidos, naturalmente. Incluso, en alguna ocasión entramos en algún juzgado (para asistir a una boda provocada por los sentimientos), pero el sitio no nos inspiró.
Si los románticos daban órdenes al cosmos, ¿dan los nihilistas órdenes al caos?

Saludos

6:46 p. m.  

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