domingo, septiembre 05, 2010

un tiempo sin nombre


De las honduras azules de la tierra
surgió una vez el agua. Por el valle
cavó una lengua lenta y los arroyos
mitológicos de un tiempo sin nombre
sacaron sus escombros a la luz.

A la orilla los cerezos encendidos
por el negro rumor de sus raíces
trazaban formas blancas sobre el lecho
del agua recién hecha.

Y luego al fin llegaban cada noche
adolescentes astros a enjugarse
el trémulo fulgor de sus heridas
en este pozo fresco
de la noche primera.

Olía el mundo a campo
regado de mañana
con las primeras luces
de un cielo inaugural.

Estiramos los brazos.

Hinchamos los pulmones.

Aún quizás es temprano
para abrir ni siquiera nuestros ojos.



3 Comentarios:

Blogger tangai dice...

Lo he leído en voz alta...
Y me reconozco en algún lugar de aquel tiempo en el que al amor y el odio se prometieron en matrimonio, cuando germinaron las semillas de los soles.
Olía el campo aquel a mañana de septiembre... A niña dormida que no sabe que el aire sólo canta su nombre. Sólo dulzura, sólo inocencia.
Aún es temprano para abrir los ojos...

10:49 p. m.  
Anonymous María Dolores dice...

Deduzco que el poema es tuyo y me ha encantado. Como tangai lo he leído en voz alta. Yo aún dudo del tiempo y de las cosas. Lo fácil es no pensar de dónde venimos ni a dónde vamos, aunque muchos, yo entre ellos, confieso que aunque solo a veces no pienso en un final. ¿Tendría sentido?

Para mí el tiempo a veces se reduce a ese instante en que me hago cómplice con mis pensamientos. Parece que dicho así queda como si lo hubiera pensado antes de escribirlo, pero no, ya sabes si me recuerdas que espero que sí que soy espontánea, a veces más de lo que quisiera.

Un beso y feliz fin de verano,

Loli.

11:43 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

y sigue estirando tus brazos alargando primaveras...Besos

5:38 p. m.  

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