miércoles, marzo 17, 2010

compañeros

Compañeros,
dejemos hoy los temas sin sustancia,
las leyes, los deberes, el contrato,
los euros, los recursos, el Estado.

Tratemos, sin pudor de lo importante.
Es otoño y las setas

de pálida luz blanca
alumbran en la noche
el lecho húmedo y fértil
donde se acuesta el agua.

Respiremos la sierra
y la nieve que empapa
las raíces ocultas de la tierra dormida.
Oigamos su estampida
de verdades amargas.

Madrid se despereza.
Por la ventana asciende
el cielo de Velázquez
aquejado de asma
y en los tejados fuman
sus pipas de carbón, pararrayos espías.

El mediodía reza
un ángelus de aromas sobre el mantel a cuadros.
La morcilla risueña se arruga de cosquillas
y en vitola de tripa el chorizo florece.

Con orgullo inflamado el vino se envanece
y el queso parlotea su osadía.
El rito del domingo está servido.

Quizás hoy toque siesta
y cuando anochezca nos haremos un cine.

Lo de ayer, lo de hoy, lo cotidiano,
lo vulgar se articula en la memoria
compendiado en el Código Supremo
de nuestra propia Historia.

po