carnaval de 1982
Don Antonio: así, sí que sí.
¿Hay aquí algún tren que vaya hacia alguna parte?
Pero qué maravillosa copla. Es de 1986, de Las momias de güete pa guá los niños. Chirigota rompedora, fresca y surreal, a la que no se han rendido aún los tributos suficientes por la valentía y los nuevos atajos que abrieron y que hoy tanta gente se adjudica. Los hermanos Villegas, como tantas otras veces, crearon modos y formas que hoy son imprescindibles.
Esta comparsa (y su estremecedor popurrí) nos cambió la forma de entender la comparsa -y su manera de escribirse y cantarse- a toda una generación.
Uno de los momentos gloriosos en los que Selu García Cossío brilla como nadie más brilla.