jueves, diciembre 03, 2009

jose viñals ha muerto

El escritor Jose Viñals ha muerto. Benito nos lo explica como nadie:

Estimados amigos:
José Viñals murió el pasado jueves en Málaga. Su estado de salud había quedado definitivamente menoscabado desde que en el verano de 2008 sufriera una crisis que le puso al borde de lo que ahora ha cruzado. José lo esperaba.
José Viñals murió el jueves, pero José Viñals no ha muerto. Nos deja una obra escrita infatigablemente durante más de cinco décadas y nos deja también el ejemplo de una vida valiente y hermosa que encontró la complicidad de muchos y en la que muchos encontramos aliciente y guía.
José Viñals murió el jueves, pero aún le queda mucha vida. Larga vida a José Viñals.

Benito del Pliego

Puedes acercarte y ahondar en su obra a partir de este magnífico monográfico que la atentísima gente del Manual De Lecturas Rápidas para la Supervivencia ofreció en su día y que fue preparado por Andrés Fisher y el propio Benito del Pliego.

En memoria de José, y para azuzar la viveza de su recuerdo, dos textos impagables:

“Mirar con el ojo del bárbaro”, decía Unamuno. Como bárbaros, sin condicionamientos culturales, sin prejuicios, sin preconceptos, no colonizados, libres. No se puede evitar que nos manipulen el cerebro y el alma, pero al menos resistamos. Y entremos a saco en la poesía, en el arte, con nuestro ojo bárbaro. Es posible.
Entre las muchas definiciones de arte que conozco hay una esencial y definitiva: arte es transformación. Donde no haya transformación no hay arte. Habrá otra cosa: juego, entretenimiento, ornamentación, divertimiento, especulación formal, pero no arte.
Se dice: la poesía es un género literario. Pues no, la poesía es una actividad artística que poco y nada tiene que ver con la literatura excepto porque emplea los mismos materiales aunque con muy distintos alcances y sentidos […] La poesía es una actividad del espíritu, y esto nada tiene que ver con religión o mística o metafísica algunas. Digo espíritu en un sentido absolutamente laico e inclusive materialista entendiendo al espíritu como totalidad energética que concentra todas las energías humanas: corporales, fisiológicas, genitales, mentales, psicológicas, genéticas, gregarias, individuales, sociales, etc. O sea espíritu como quintaesencia y no como entelequia
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Mujer de amor con mi apellido

En el nombre de raza jubilosa de la cebra (hembra y macho); en el nombre de torpe movimiento del elefante (macho y hembra); en el nombre soberano del tigre, dulce de la gacela, mortal de muerte negra de la cobra; en nombre de la fauna de la selva de ignoto instinto e ignorado destino.

En nombre de la estrella polar y de los círculos ártico y antártico; en nombre del lucero del alba y las constelaciones pitagóricas, serenas y acordadas; en el nombre de las mareas, del tifón gris, del maremoto terrible, de la luna, del cachorrillo de oso de los hielos.

En el nombre de la bellota negra, la cebolla contrita, los fundamentos del ajo y el aceite; en el nombre rizado del perejil; en nombre del maíz de espiga promisoria; en nombre de las varias dulzuras del ancho repertorio orquestal de los frutos de las cuatro estaciones; en nombre de los frutos extraños, el aguacate, la chirimoya, el mamey, la papaya y el mango, y otras carnes melifluas de los trópicos, así como de los almibarados y admirables, jugosos y salvajes frutos ecuatoriales.

En nombre de los vientos sagrados de bellísimo nombre: el aquilón, el bóreas, el austro, el cierzo, el siroco, el pampero, la brisa que soplaba en las lecturas de Paolo y Francesca, la que ondulaba las cortinas del cielo de Buda y la Gioconda.

En nombre de las aves de ornato, aves de ex-libris, ceremoniales, de atrevido diseño, el pavo real, la cigüeña, la garza, la lechuza, el pelícano, la cacatúa, el loro, el papagayo, el halcón y hasta inclusive el cisne de las mitologías.

En nombre de las partes pudendas, el pene enhiesto, la vagina fragante, los testículos en su zurrón de cuero deleznable, y aún la geografía de la erogenia y sus osados huecos y promontorios.

En nombre de la cópula sagrada y de la suave lengua y sus designios sorpresivos.

En nombre del nacimiento, la muerte y la resurrección de los lobeznos humanos, y de los dioses de perfil podrido.

En nombre de las guerras, pestes y otros desastres naturales o del laboratorio de la muerte sin nombre.

En Tu nombre.

En tu nombre, Mujer de sílabas silentes. Hembra, Mujer, Esposa, Hermana putativa e incestuosa, Madre de los secretos de mi sangre y de la sangre de mi sangre, Cómplice de ignominia y dolor, y Camarada del desvelo y hembra de carne y hueso de mis urgentes escozores.

En Tu nombre, como creyente de Tu nombre sin tretas, Novia perfecta, inacabable, me pongo de rodillas.
José Viñals



1 Comentarios:

Blogger paula sarmiento viñals dice...

la verdad no se que decir solo que gracias, de parte de su nieta Paula, de su esposa Marta y de toda su familia, gracias. paula sarmiento viñals.
http://laprofecia12-paulasarmiento.blogspot.com/

11:52 p. m.  

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