anoche tuve un sueño

I
Anoche soñé que hacía el amor con mi madre
mejor dicho
no conseguía hacer el amor con mi madre
porque siempre venía alguien a interrumpirme
con alguna tontería
mi madre estaba desnuda
y era muy guapa
siempre ha sido muy guapa
hasta la vejez
debía de tener veintiséis años
la edad que tenía cuando yo nací
y estaba desnuda
completamente desnuda
me gustaba mucho mi madre
pero siempre aparecía alguien
dispuesto a interrumpir
así que yo me demoraba
No se lo contaré al psicoanalista
me dirá que esa no es mi madre
a pesar de tener la apariencia de mi madre
a los psicoanalistas les gusta mucho
que las cosas no sean lo que son
les pagan para eso
II
Igual el otro día fui al psicoanalista
y le conté mi sueño
le conté que me acostaba con una mujer
joven
más joven que yo
tenía veintiséis años
entonces el psicoanalista
me dijo que esa mujer no era otra mujer
como yo creía en el sueño
en realidad —dijo—
la mujer con la que soñó que se acostaba
era su madre
III
Me pasé un mes
preguntándole a toda clase de personas
—hombres y mujeres—
si habían soñado que se acostaban con sus madres
y ellos
—hombres y mujeres—
me decían que no
que de ninguna manera
ellos y ellas no soñarían con esas porquerías
—una sucia cosa de esas—
hasta que me di cuenta
de que no tenían madres guapas.
Anoche soñé que hacía el amor con mi madre
mejor dicho
no conseguía hacer el amor con mi madre
porque siempre venía alguien a interrumpirme
con alguna tontería
mi madre estaba desnuda
y era muy guapa
siempre ha sido muy guapa
hasta la vejez
debía de tener veintiséis años
la edad que tenía cuando yo nací
y estaba desnuda
completamente desnuda
me gustaba mucho mi madre
pero siempre aparecía alguien
dispuesto a interrumpir
así que yo me demoraba
No se lo contaré al psicoanalista
me dirá que esa no es mi madre
a pesar de tener la apariencia de mi madre
a los psicoanalistas les gusta mucho
que las cosas no sean lo que son
les pagan para eso
II
Igual el otro día fui al psicoanalista
y le conté mi sueño
le conté que me acostaba con una mujer
joven
más joven que yo
tenía veintiséis años
entonces el psicoanalista
me dijo que esa mujer no era otra mujer
como yo creía en el sueño
en realidad —dijo—
la mujer con la que soñó que se acostaba
era su madre
III
Me pasé un mes
preguntándole a toda clase de personas
—hombres y mujeres—
si habían soñado que se acostaban con sus madres
y ellos
—hombres y mujeres—
me decían que no
que de ninguna manera
ellos y ellas no soñarían con esas porquerías
—una sucia cosa de esas—
hasta que me di cuenta
de que no tenían madres guapas.

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