jueves, enero 29, 2009

los hermanos márquez mateo

Ocho gargantas. Sólo el compás del bombo y la caja. Sin guitarra. Sin estridencias. Sin vehemencia. Sin golpes de efectos escénicos. Regusto a gran reserva. Los primeros pasos de David y Javi, los hoy imprescindibles hermanos carapapas, en chirigota de adultos (el año anterior ya me dejaron vibrando con su inolvidable chirigota "Lo que quedó de la banda del tío Perete") me hicieron apasionado seguidor de su obra desde entonces (hablamos de 1996).
Hoy, desde otra modalidad y desde otros planteamientos, qizás diferentes, o quizás no tanto, siguen marcando los nuevos caminos.



Al entrar todos los días en el ensayo
y encontrarte siempre alli en un rincón del local,
de ti yo me siento más enamorado,
por día que pasa no lo puedo evitar.
Siendo tu bombista me siento orgulloso
y al mirarte siempre empiezo a recordar
cuántas veces con el bombo de mi pare,
solo, me he puesto a tocar un pasacalle
y de la emoción me he puesto hasta a temblar,
y al colgarte sobre mí, todavía puedo sentir
que el corazón desde adentro se me sale.
Quién fuera, ay, quién fuera
aquel mazo de madera,
para estar siempre a tu vera,
y acariciar tus pellejos cuando un pasodoble suena.
Ay, quién pudiera, quién pudiera ser platillo
para acompañar el sonido
que sale de tus adentros y me vuelve loco perdido.
Qué importa que no tengas cuerpo de mujer,
qué importa que de ti no salgan melodías
que importa si de ti no hay solistas
si tú para siempre serás
patriarca del compás
y el amor de todos los bombistas.