miércoles, marzo 12, 2008

en el reverso de lo real

Cercado de ferrocarriles en San José
yo vagaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca del chamizo del guardaagujas.
Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
— la temible flor de heno
pensé — tenía un
frágil tallo negro y
una corola de amarillentas espículas
sucias como la corona de una pulgada
de Jesús, y una manchada y
seca borla central de algodón
como una brocha de afeitar usada
que hubiera estado rodando por
el garaje durante un año.
Amarilla, flor amarilla, y
flor de la industria,
¡aun siendo una espinosa y fea flor,
flor sigues siendo,
con la forma de la grande y amarilla
rosa de tu cerebro!
Esta es la flor del Mundo.