martes, marzo 11, 2008

buenos días

El infinito deseo de Nuestra Luz
penará cruelmente hasta que no le traigan
la esclava que se busca por toda la ciudad
y a la que proclamaron los doctores
de entre diez mil mujeres, dueña
ignorante del más bello esqueleto.
Parece ser que no es hermosa y ni muy joven
ya, que nadie al verla temblaría de amor.
Pero los rayos X revelaron en ella
a la mirada de los entendidos
tal perfección como la de abril en Ruzafa
o como la del Libro de los Once Placeres y dicen
que lo sutil de toda osatura
lo es en la suya más, y más fuerte lo fuerte,
y sus caderas un acongojante, circular plenilunio,
y la columna vertebral, gloriosa
torre de miel,
mientras que sus costillas y los huesos
de sus brazos y piernas siguen
la gracia de las ramas del albaricoquero,
hiriendo a los expertos hasta el punto,
de que dos de los sabios se desfogaron allí mismo
ni cuidando, en su ofuscación,
de aprovechar las sombras de la sala.
Todo ello ha encendido un deseo atormentador
en el pródigo pecho de nuestro rey
y ahora la buscan: antes de la noche
la tendrá Abbad entre los brazos
y yacerá con su invisible belleza y gemirá, contra la pobre
carne que lo reviste,
por su privilegiado, imbesable, esplendor.