viernes, febrero 29, 2008

parte polar

La gran Josela lleva desde mitad de enero embarcada en una fascinante aventura: un viaje a la antártida con una expedición científica. También desde entonces mantiene activo el blog Parte Polar, en el que con una prosa cercana y exquisita nos está relatando casi en directo todo su peculiar periplo desde Ushuaia hasta la Isla de Decepción. Aunque ya comienza su regreso a Buenos Aires (de donde volverá a la península y a su Granada), perder un rato en curiosear este peculiar y emocionante cuaderno de viaje (esto sí que es técnicamente una verdadera "bitácora") y sus entradas de estas semanas anteriores es una experiencia reveladora, además de una aventura literaria de varios quilates, a cuya generosidad y exquisitez debemos estar agradecidos.



Como muestra y cebo para su lectura, transcribo un fragmento del diario del domingo 20 de enero, camino del siempre tormentoso Paso de Drake:

Ayer, acabado ya el Canal de Beagle, un delfín austral saludó la derrota recién emprendida. Blanco y negro, como orca pequeña, nadó junto a la nave por espacio de un minuto, despidiéndose con un salto a cuerpo entero y dejándote suspensa en lo de siempre. En el cómo y porqué de esas proezas, tan al margen de tus empeños miserables, tan perfectas en lo simple y sin motivo. Pero has amanecido ya dos veces a bordo y te aburres más que nada. Logras evitar el mareo yendo a lo justo, evitando las entrañas del buque cuanto puedes y tumbándote en tu litera al menor síntoma. Desde allí, como preso, deseas aligerar los minutos, que pasen las horas cuanto antes y puedas pisar tierra pronto y ver los hielos. A veces, entre las sacudidas del barco, has soñado con las personas que sabes te siguen en lo lejos, y esos sueños te dejan brevemente desterrada, impotente, azul. Aún así sonríes. Y, lentamente, escribes.