domingo, diciembre 09, 2007

aquaplaning (2)

A la sombra de un enorme peñasco me senté unos momentos. Puse en el discman un viejo compact de Nirvana y, encerrado en los auriculares, haciendo pantalla sobre mis ojos con la palma de la mano, miré largamente el trabajo de los hombres. Las obras de construcción del Arca estaban ya muy avanzadas. Las maderas recién pintadas relucían con pulcritud y, rodeada aún de andamiajes desvencijados y enclenques, la gigantesca nave parecía dormitar, ajena al ajetreo de su alrededor.

Una sombra se movió detrás de mí. Alguien me hablaba. Me levanté quitándome los auriculares y sonreí.

— Perdón ¿me ha dicho algo?

Era una mujer de mediana edad. Llevaba sobre la cabeza una cesta con frutas variadas y pescado seco. Tenía el pelo negrísimo y los dientes muy blancos. La sonrisa que le radiaba el semblante, a pesar de la piel tan morena, tostada por sol de la meseta, parecía encenderle todo el rostro.


— Te preguntaba que si te gusta cómo está quedando el Arca.
— Oh, sí, sí... está quedando muy bien, parece segura, y, además, ya está casi terminada.
— Casi, sí, han trabajado muy duro...
— ¿Conoce usted a los que construyen el Arca?
— Claro, esta comida que les llevo es su almuerzo.
— ¿Y conoce usted a Noé?
— Claro. Es mi suegro.