viernes, noviembre 30, 2007

Casa Viejas resiste

Ya hemos hablado aquí en varias ocasiones del Centro Social Ocupado "Casas Viejas", en el barrio sevillano de El Pumarejo.
La orden de desalojo que venía pendiendo sobre este emblemático local y sus gentes (y ante la que el propio centro venía desempeñando una campaña de resistencia pacífica ejemplar) fue ayer ejecutada y las noticias que desde allí nos llegan son a la vez emocionantes y preocupantes. Creo que el tema está ya saltando a los media y, aunque no se qué se está diciendo de lo que está ocurriendo allí, lo cierto es que el día de ayer comenzó con un despliegue violento de la policía que descargó frente a lo que era una manifestación cívica pacífica que se acabó extendiendo por toda la Alameda.
Pero la gente de Casas Viejas ya tenía previsto el plan de resistencia y, tomado de una vieja táctica okupa londinense, ahora dos compañeros están encadenados en un zulo dentro del Centro y la policía no encuentra manera de sacarlos de allí. Esta mañana parece que un ingeniero se ha acercado allí para buscar soluciones técnicas al desalojo. Por otro lado, la manifestación se mantiene en las calles aledañas al Centro y un grupo de personas ha ocupado el Centro Cívico La Sirena, en la Alameda, como forma de protesta. El clima se hace cada vez más tenso, sobre todo porque, desde ayer, los errores de percepción del conflicto y la magnitud del movimiento social que respalda la resistencia de Casas Viejas no han sido del todo calibrados por el responsable de la estrategia policial. La idea de hacer un desalojo silencioso y "margializador" del Centro y sus ocupantes se está yendo de madre. Ahora el "ruido" no beneficia nada al desalojo. Así que cuanto más ruido sumemos a este asunto, más se evidenciará esta lucha que, en cierto modo, supone ya todo un símbolo.
De momento, la gente sigue en pie de lucha en torno al Centro y por todo el barrio, Diego Cañamero, a petición del Defensor del Pueblo, trata de mediar junto a los abogados del Centro y, sobre todo, dos personas continúan encadenadas desde ayer a cuatro metros bajo tierra sin que la propia policía sepa cómo acceder hasta ellos sin hacer peligrar sus vidas.
Estaremos muy atentos a lo que ocurre.
Para más información, basta con acudir a San Google, patrón de los periodistas. De momento, la gente de Kaosenlared está haciendo un buen seguimiento, así como Indymedia Estrecho.

1 Comentarios:

Anonymous coronada dice...

nervios, miedo, orgullo, impotencia, emoción y...
...y me voy pa allá!!
besos desalojados

7:12 p. m.  

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