martes, octubre 23, 2007

alguien voló sobre el nido de batman (8 y final)

Iba entonces Batman a agarrar una silla para subir hasta el alféizar de la ventana cuando apareció la Dueña. Todo se congeló por unos segundos. Incluso la televisión pareció enmudecer. Lo habían descubierto. Las cosas, como era de esperar, volvían a salir rematadamente mal. Entonces la Dueña empezó a gritar que qué coño estás haciendo, viejo de mierda, que de qué coño vas vestido, que te apartes de la ventana y que te voy a partir los pocos huesos sanos que te quedan, viejo cabrón, y Batman se quedó paralizado por el miedo con la silla en la mano. Cuando vio con horror que la Dueña se acercaba hacia él, con su bata horrible y los ojos hinchados de sueño y de ira, levantó la silla con una fuerza inusitada y descargó gritando un golpe seco y terrible sobre aquella mole de carne siniestra que se le venía encima.

El canto de la silla golpeó contundentemente justo en medio de la frente de la Dueña haciendo un ruido horrible de huesos que se parten. La enorme mujer se detuvo cuando sintió el terrible trompazo y, después de mirar fijamente a los ojos de Batman durante tres segundos, se desplomó muerta en el suelo. Todos los viejos miraban la escena desde el sofá con sus cabezas vueltas y sus ojos desorbitados. Desde su silla de ruedas, Supermán parecía paralizado con la boca abierta y las manos en las mejillas. Batman aún temblaba con la silla en las manos mirando con temor cómo se habían complicado las cosas, con la ventana abierta a un lado y el cadáver enorme de aquella mujerona ridículamente tirado sobre la alfombra.

Y entonces apareció el Dueño en la puerta del salón, alertado por el estrépito, encendido de sorpresa, cárdeno de una cólera incipiente y descomunal. Los gritos del Dueño estallaron con estruendo como el cráter del volcán más temido del mundo, viejo cabrón, qué le has hecho a mi mujer, te voy a matar, TE VOY A MATAR, HIJO DE PUTA, TE VOY A MATAR, y se abalanzó como una locomotora imparable sobre el pobre Batman al que ya casi no le sostenían las piernas.

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Así?
Ya está?
Eso es todo?
Te cansaste?
Crees que puedes terminar así con todos nuestros heroes....
No sabes lo que has hecho¡¡¡¡
jajajajajaj
Besisimos

1:41 p. m.  
Blogger ana dice...

NNOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

8:55 p. m.  
Anonymous wonderwoman dice...

Bueno, ya te lo dije...es uno de los relatos que más me gustan del Bombero...pero sí, que pena que Batman muera. Probablemente casi nadie quiera que sea así, tal vez nos sentimos identificados, cuando hemos estado mucho tiempo preparando algo muy importante y en el último momento...¡el megadesastre! Por eso también es más sorpresivo y más original este final. ¡Qué curradas todas las imagenes que has ido poniendo!

12:49 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

jejeje, bueno, bueno... nadie ha dicho que batman muera. De hecho, cuando acabé este relato dejé así el final en justo y coherente homenaje a esos finales de los comics que acababan con las espadas en alto y decían: continúa en el próximo número. Puro folletín pop. Así que el final del cuento estaba clavado, no?
besos grandes...

10:59 p. m.  

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