miércoles, octubre 10, 2007

alguien voló sobre el nido de batman (3)



Unos días antes de la navidad, cuando Batman fue a visitar a Conan, se encontró que el dormitorio estaba vacío. Más asustado que extrañado, preguntó a la Dueña dónde estaba su amigo. La Dueña le respondió con evasivas, que si ha venido su familia a recogerlo, que se ha ido con su hija al extranjero, que si ha tenido mucha suerte y que si patatín, patatán. Batman sospechó que aquella malvada mujer le estaba mintiendo y que algo terrible le había sucedido al cimmerio.
Sus recelos se acentuaron cuando en los almuerzos siguientes hubo todos los días carne para comer: filetes empanados, hamburguesas caseras, guisos amarillos, rotundas croquetas, brutales estofados... Los Dueños se mostraron esos días más sonrientes que de costumbre y repartían salchichas orondas, tazones de caldo y tiras de bacon frito con esplendidez y arrogancia. Todo el mundo estaba contento porque se había roto al fin el habitual menú de sopa, papas fritas con huevo y yogur natural al que, desde el principio de los tiempos, los Dueños tenían acostumbrados a todos los ancianos, pero Batman seguía con la lastimera certeza de que, tras esas muestras de petulante complacencia y generosidad, había gato encerrado. Como por sus inquietantes suspicacias se sintió desplazado en aquellas entrañables fiestas de desacostumbrado hartazgo y ardentía, fue incapaz de compartir con nadie sus fundados temores de que Conan no había sido recogido por su familia [1] y de que, incluso, no había salido nunca de aquella residencia. Perdió el poco apetito que le quedaba y los Dueños comenzaron a mirarlo con especial desconfianza y preocupación mientras se decían el uno a la otra cosas al oído sin dejar de mirarlo, lo que le acentuaba aún más si cabía su aprensiva angustia existencial. La certeza de que Conan había sido asesinado y su cuerpo tratado con coquinaria profanación le llegó a Batman el día en que movía con desgana su tenedor sobre unas albóndigas en tomate y, ante el penetrante olor a tierras lejanas y el arrojado efecto retronasal del plato en cuestión, supo con seguridad que ya nunca más volvería a ver a su amigo y que, de huir, habría de resignarse a hacerlo solo.


[1] Entre otras cosas porque todo el mundo sabe que Conan no tiene familia: fue asesinada por completo cuando él era un niño allá en una helada aldea de su Cimmeria natal.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Nooooooooooooooooo¡¡¡¡¡
No puede ser.....¡¡¡
A Conan no...Por qué nos haces esto'??? Eres malo con tus lectores...jejeje
Besisimos

11:52 a. m.  
Blogger ana dice...

Uuuuuuuhhhhuuuuuuuuuu!!!!! Nueva saga!!!!
Eso sí, no has visto los increíbles??? Las capas no le van nada bien a los superhéroes!!!
Besines guapísimo.

10:09 p. m.  

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