jueves, agosto 30, 2007

nuestro hombre en bolivia

El gran Juan Novo Pinto, escritor, poeta, fotógrafo, músico, viajero y pa colmo viñero de cadi cadi, anda trazando un periplo sin rumbo fijo por sudamerica que comenzó en Perú y dios sabe dónde acabará. Ahora anda por Bolivia, y desde Cochabamba, envuelto en las ajetreadas aguas de la calle que bulle y en primera fila de los acontecimientos que aquí sólo pasan de puntillas (o se resumen en tendenciosos titulares) por nuestra actualidad mediática, nos regala esta crónica de cuanto está viendo allí con sus ojos claros de niño curioso.
Corto y pego la nota de su mail y su crónica completa, no por extensa menos jugosa.

Aquí te envío una crónica de lo que está sucediendo en Cochabamba, Bolivia, y de lo que estoy siendo testigo y actor. Puedes ponerlo en tu blog, si quieres, y además mandarlo a cuanto periódico subversivo conozcas, tanto virtual como escrito. Por favor, difúndelo por mí, ya que no puedo gastar mucha plata en entrar en internet. Te lo agradecería mucho. Acá en Bolivia están pasando cosas que pueden llegar a ser graves. Menos mal que el pueblo boliviano se echa la calle y alza la voz y el puño...
Un abrazo y gracias de antemano desde Cochabamba.



PARO CÍNICO
Mi primer día en Cochabamba, Bolivia, me devolvió, como en elipsis, a cuando, aún adolescente, luché junto a mis padres y hermanos, vecinos y amigos, por la autonomía andaluza, allá en 1980. Pero hoy día, lunes 27 de agosto de 2007, en Cochabamba, de lo que se trata es de luchar por la unidad de toda Bolivia, cuya ciudadanía es mayoritariamente obrera, indígena y campesina. Y donde su presidente electo democráticamente es el indígena Evo Morales. De vez en cuando, es bueno recordar lo esencial, sobre todo para los olvidadizos, que haberlos, los hay. Pero, me preguntarán, ¿por qué esta necesidad de alcanzar la efectiva unidad nacional boliviana? Vamos a ir por partes para responder lo mejor posible esta pregunta desde la humildad e ignorancia del recién llegado a Bolivia, ya no desconocedor absoluto de todo lo que está sucediendo en Cochabamba y presumo que en el resto del país, sobre todo en el Oriente. Y por el Oriente podemos empezar.

Oriente
El oriente boliviano está ocupado por completo por un enorme departamento que prácticamente ocupa geográficamente la mitad del país. Se trata del departamento de Santa Cruz. Fronterizo a él, por el oeste, se encuentra el departamento de Cochabamba, en todo el centro geográfico del país, en cuya capital me encuentro y desde donde escribo esta crónica. Santa Cruz, prácticamente la mitad de Bolivia, es el reino de la oligarquía burguesa (antes, las oligarquías eran aristocráticas) que ha manejado el país hasta la elección legítima de Evo Morales. No sólo ha “gobernado” el país a su antojo y en su propio beneficio, sino que para ello lo ha vendido prácticamente a las transnacionales (multinacionales), exentas además de pagar impuestos y que, a cambio, ha proporcionado poder económico y “político” a esta elitista clase dirigente. Obviamente, de aquí se puede deducir que estas operaciones expropiatorias, sobre todo del petróleo extraído en suelo boliviano, ha traído, en consecuencia, pobreza extrema a las clases obrera y campesina del país, y no sólo a éstos, sino que ha ido empobreciendo progresivamente a la clase media boliviana.

Paro “cívico”
(Extraído, no literalmente, de la separata especial de Agosto de 2007 del panfleto Umaranta): “En septiembre de 2006, en los dominios de la Cámara de Comercio, en medio de un fuerte descontento social, se eligió el Comité Cívico de Cochabamba. De las 137 organizaciones afiliadas, sólo participaron 95 delegados. No estuvieron presentes en este evento los sectores sociales como obreros y campesinos.
La principal función de este Comité consiste en fortalecer al movimiento de la oligarquía cruceña. El Comité Cívico siempre veló por los intereses de los empresarios y grupos de poder; además de ser trampolín político para acceder a otras instancias públicas (como la Alcaldía y la Prefectura).
El principal argumento que emplea el Directorio del Comité Cívico para asumir el paro es la defensa de la democracia y los presuntos atropellos del MAS a la institucionalidad del país. La verdadera razón es apoyar el reclamo de las élites de la media luna que, una vez más, quiere entorpecer la marcha de la Asamblea Constituyente.
El paro convocado por 6 grupos cívicos, pretende apoyar a las fuerzas políticas más conservadoras del país que se oponen a los cambios planteados en la Asamblea Constituyente.
Este paro no es expresión de la mayoría de los cochabambinos; esta medida no goza del respaldo de la mayoría de las instituciones de Cochabamba, puesto que sólo 60 —de las 137 adscritas— lo apoyan.”
Por tanto, el llamado “Paro cívico” no representa ni a obreros ni a campesinos, además de a la clase media empobrecida, los sectores sociales mayoritarios de la población, ya no cochabambina, sino boliviana, altamente oprimidos y empobrecidos. Por ello, la pretensión cívica, tanto del comité como del paro, no es representativa de todo el civismo, ya no de Cochabamba, sino de todita Bolivia, sobre todo en Santa Cruz, donde aún existe la esclavitud en algunos lugares del enorme departamento, tanto en los latifundios de los grandes terratenientes como bajo el yugo de las transnacionales. Así que este paro “cívico” carece del apoyo del pueblo, mayoritario en cotas abrumadoras por su elevadísimo número real, no estadístico.
Pero, ¿a qué viene la necesidad de convocar este paro que han llamado cívico “cuatro gatos”, como señala el pueblo, y que ese mismo pueblo ha denominado con acierto “cínico”? Según una separata de Ful, panfleto de los universitarios de la universidad estatal, “el supuesto paro cívico responde a los intereses de la media luna y busca dividir a los explotados”. Y añade: “Los obreros, campesinos y clases medias empobrecidas debemos seguir nuestras propias banderas y organizaciones, ya que tanto la derecha de la media luna como el gobierno, que representan a la gran propiedad privada sobre los medios de producción, base del sistema, el atraso y la miseria del país, como de su sometimiento a las transnacionales”.
En otras palabras, y como conclusión para acceder a un nuevo comienzo, creo que ya es hora de clausurar de una vez por todas las “democracias representativas” e inaugurar, ya no sólo en América Latina, sino en todo el mundo, las democracias participativas. Además, la tierra es del que la trabaja y vive en ella y de ella, tanto el que lo hace un tiempito, pero no para abusar y aprovecharse de la hospitalidad, sino para trocar reciprocidades, como del que la trabaja y aprovecha desde que nace hasta que muere… Parece que ha llegado el tiempo de una revolución social que abarque todo el globo, ¿no creen?

La media luna del Comité Cívico
Cuando en circunstancias estéticas se escribe sobre la media luna, es todo un gozo literario, poético, lírico. No obstante, en la política boliviana, oír hablar de la media luna es motivo de inquietud para la mayoría desposeída del país. ¿Y por qué?
La élite boliviana ha levantado un artificio, un debate distraccionista sobre la “necesidad” de establecer una nueva capital del país, como si eso fuese esencial, importantísimo. Donde deban funcionar y administrarse los poderes estatales, amigos míos, es, simplemente, purita distracción. Dicho de otro modo para que se me entienda mejor: nada mejor que desviar la atención de la opinión y crítica públicas de los principales problemas de un país explotado y oprimido que con cantos de sirena. Así de claro. Pura demagogia, amigos míos.
Según una reflexión de la Unión Revolucionaria Juventud Bolivariana al pueblo boliviano (no transcrita literalmente), “lo que ocurre en Sucre, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija y el resto del país no es nada más que cómo se expresa la desesperación de los mañosos que saquearon y vendieron Bolivia para frenar el proceso de cambio. […] … los empresarios de Santa Cruz y la basura del capitalismo neoliberal tratan de buscar el caos primeramente fomentando el racismo, tratan de fracturar la Asamblea Constituyente, buscan el enfrentamiento entre hermanos bolivianos para conseguir dividirlos y recuperar su dañado poder anterior, y así ahora juegan con el hambre del pueblo, con la alza de productos de primera necesidad.” Tras transcribir esto, yo me pregunto, aquí y ahora, ¿por qué le siguen llamando “política” si en realidad se trata de “economía”?
La media luna es una organización política de ideología fascista legalizada en Bolivia. Parece ser que tanto los intelectuales racistas como los prefectos (como es el caso del de Cochabamba, un ejemplo entre otros muchos), además de Nación Camba, todos manipuladores de los medios de comunicación (UNITEL está tras el dedo acusador del pueblo) son aliados de la media luna, este partido conservador de ideología de extrema derecha. Según la Unión Revolucionaria Juventud Bolivariana de Cochabamba, estos manipuladores mediáticos oligarcas burgueses y adeptos al neoliberalismo capitalista más deshumanizador y opresor, donde sólo tiene vida el dinero cuando cambia de manos y acaba siempre en los mismos bolsillo des donde salió, están “sedientos de sangre y tienen la ambición de dividir al pueblo para luego oprimirlo como lo ha estado haciendo en la funesta historia del país”, antes de que el pueblo tuviese conciencia de unidad y antes que un presidente indígena fuera elegido democráticamente por la voz del pueblo depositada legítimamente en las urnas.

Testigo de los hechos
Me siento privilegiado de haber llegado a Bolivia desde Perú en estos precisos momentos, aunque tengo que añadir que no alegra que esto esté sucediendo, no porque el pueblo proteste, sino porque tiene motivos más que suficiente para hacerlo. Ayer, lunes 27 de agosto de 2007, paseé por Cochabamba, a la que llegué la noche anterior desde La Paz, y encontré por fin la plaza 14 de Septiembre, “la plaza del pueblo”, la llama el propio pueblo cochabambino. Y allí, en la plaza del pueblo, había pancartas, tablones informativos y afiches que proclamaban la necesidad de que el pueblo boliviano no secundara un paro cívico (“paro cínico”, lo llama el pueblo) que en realidad, en la pura realidad, no tiene razón de ser, carece de sentido alguno, porque lo que es al pueblo, no lo representa, pues. Sólo representa a algo tan abstracto pero real como el interés de unos pocos desesperados que van perdiendo poder y sólo saben gritar intentando imponerse a la voz del pueblo, y este interés es, nada más y nada menos, que recuperar el poder para continuar atrasando, expropiando y colonizando a un país donde su pueblo, obreros y campesinos y clases medias empobrecidas, han luchado tanto y derramado tanta sangre y lágrimas y furia contenida y paciencia que ha resultado ser afortunadamente finita, para conseguir el gobierno que ahora tienen y al que no deberían servir, sino que éste le sirviera a ellos, ese gobierno que han conseguido alzando la voz y levantando el puño y votando democráticamente en las urnas, gobierno que deben mejorar hasta alcanzar un cambio social realmente efectivo.
En la plaza 14 de Septiembre, escuché a los espontáneos oradores en tribuna libre, que es como puede expresase cada miembro individual de ese colectivo unificador que se llama pueblo. Hablaba uno y escuchaban los demás atentamente. Y así sucesivamente se iban alternando orador y oyentes. Y fue así como, junto a los demás, me fui informando de lo que estaba sucediendo. La idea de estas brigadas en tribuna libre es la de informar de los verdaderos motivos del paro que cuatro gatos habían llamado “cívico”.
Para mi solaz, tres chibolos (muchachos), entre 14 y 16 años, se sumaron como oyentes y aprendices de libertad de expresión popular nada más caer la noche. Se trata de la escuela de la calle, donde se aprende a expresarse con total libertad, a responder, a debatir libremente, a liberar la voz tanto tiempo oprimida. El más joven de ellos, aún vestía el uniforme escolar, recién salido de su salón.
Los oradores del pueblo se citaron en varios puntos de la ciudad para desbloquear el paro “cívico” convocado por el Comité Cívico el día siguiente, martes 28 de agosto de 2007, día que aún no ha finalizado y en el que estoy dejando constancia escrita. Llegó el martes. Se unieron los oradores y oyentes del lunes. Se unieron a ellos obreros y campesinos y miembros de las clases medias empobrecidas. Todos se han unido con el único objetivo de convertirse en un solo hombre que desbloquee el paro de los oligarcas burgueses. Todos pasaron y sitiaron por un momento la plaza 14 de Septiembre. Su paso provocó aplausos de los mirones. Entre los mirones, otro mirón: yo. Pero cuando se fueron yendo de la plaza, junto a otros mirones que pensaron lo mismo que yo, los seguí.
Echamos a andar, todos, por la calle España para desembocar en la Avenida Heroínas. Había gente trabajando: señoras en sus puestos de fritangas, algunos establecimientos abiertos, hombres de los helados, kioscos de jugos y refrescos, vendedores callejeros de libros… y hasta una orquesta improvisaba música nacional. Trabajo enfrentándose al paro. El trabajo de aquel que no puede parar ni un solo día de trabajar porque se necesita comer todos los días, ¿verdad?
Llegamos, todos, al puente Cobija, como cobija que protege y calienta la voz del pueblo del indiferente frío del que mira para otro lado, para ese lado donde va almacenando las monedas. Algunos de los manifestantes más radicales contra el paro, fueron a desbloquear a los parados con palos y algún que otro cartucho de dinamita, mientras los pacíficos liberaban consignas y dejaban escapar cohetes al cielo azul, bajo un sol de justicia. La policía anti-motines arremetió contra los radicales. Algunos fueron detenidos, no muchos. Los convocadores del paro, salieron huyendo raudos; más les valía hacerlos si valoraban sus vidas o, al menos, su consistencia física. Cuando las cosas se fueron calmando, los radicales se unieron a los pacíficos. Muchos portaban palos arrebatados a las ramas de los árboles, incluso un chibolo de no más de catorce años, con la ropa del que vive en los suburbios de las afueras, en los arrabales de las grandes ciudades, pero con la mirada más decidida que he visto en un muchacho de su edad, empuñando su rama para castigar el cinismo y la hipocresía, tan larga que iba arrastrándola por el asfalto.
Los pacíficos volvimos sobre nuestros pasos tras estos incidentes y, doblando por una calle que desemboca en la avenida Heroínas, nos dirigimos hasta la plaza del poder oligarca cochabambino, donde se encuentra el edificio del Comité Cívico. Allí la manifestación desbloqueadora alcanzó momentos sublimes, con oradores tanto pacíficos como radicales, pero sobre todo cuando casi todos cantaron un himno revolucionario. Entre los manifestantes, los puestos de fritangas, jugos y helados. Trabajadores trabajando a pesar del paro impuesto. Trabajadores, como los taxistas o los pilotos de colectivos y combis, que eran aplaudidos y vitoreados por los manifestantes. Entre los manifestantes, no sólo obreros, indígenas y campesinos, sino estudiantes universitarios.
Todos lanzaban consignas como: “El pueblo, unido, jamás será vencido”, o “Evo, hermano, el pueblo está contigo”, o “muerte al Comité Cívico”, etcétera… Incluso alguno se atrevió a gritar: “¡Así comienza una revolución!” ¿Será verdad? Ojalá.

Novo Pinto. Cochabamba, Bolivia, 28 de agosto de 2007

Esta crónica es copyleft, lo que quiere decir que puede ser difundida en cuanto medio de comunicación sea posible, en pos de una contra-“información”, cuanto más eficaz, mejor.

3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

PARO CIVICO NACIONAL
Germán Gutiérrez Gantier
Seis departamentos del país han cumplido un paro cívico en defensa de la democracia y en contra de las agresiones que sufre por parte del Gobierno Nacional.

La voceros gubernamentales han hecho todos los esfuerzos por relativizar el paro recurriendo a expresiones comunes como aquellas que el paro ha sido un fracaso, que sólo se lo cumplió parcialmente, que sectores violentos atacaron a pacíficos ciudadanos, etc. El libreto es ya por todos conocido y en la medida que lo utilizan con una frecuencia cada vez mayor, su credibilidad esta en duda y llegará el momento en el que nadie hará caso a los mensajes del oficialismo.

La significación del paro es para tomar en cuenta, pues todo indica que no es la culminación de las movilizaciones iniciadas en Chuquisaca, por el contrario, es el inicio de un largo proceso cuyo final es difícil prever si es que el Presidente Morales no toma la iniciativa de ingresar al diálogo y buscar consensos que eviten llegar a mayores.

Desde un inicio el gobierno nacional utilizó en su estrategia el factor tiempo, a la espera de que el movimiento en Chuquisaca se debilite por sí mismo y concluya en el desastre, paralelamente implementó la estrategia del miedo basada en la amenaza de movilizar progresivamente a miles de hermanos campesinos sobre la ciudad de Sucre, con el propósito manifiesto de aplacar los ánimos rebeldes y si es necesario sentar la mano a los sucrenses en su propia ciudad.

La otra estrategia implementada, que ya es de perogrullo decirla, es la estrategia de la mentira dicha con reiteración agobiante a través de Canal 7 y otros medios de comunicación gubernamentales, con la idea de crear confusiones e imágenes distorsionadas de la realidad en la ciudadanía.

Sin el menor pudor los voceros de gobierno han reinstalado las prácticas goebelianas en pleno siglo XXI, con la consigna inmoral: de miente, miente que algo quedará.

Sin embargo estas estrategias lejos de llevar al gobierno nacional a una victoria resonante sobre sus eventuales enemigos, empiezan a serle adversas y provocarle varios dolores de cabeza, pese al optimismo de los lambiscones del Presidente Morales.

El factor tiempo ha sido muy bien manejado en Chuquisaca, sus medidas de presión están adecuadas al largo aliento, por lo que una suposición de que se agotarán en breve es una ilusión gubernamental que no tiene sustento alguno.

A estas alturas suponer que en Sucre y Chuquisaca haya cundido el miedo y que todos se están preparando para huir al primer anuncio de copamiento campesino, es una broma de mal gusto. La primera muestra se dio en la ciudad de Sucre, pues ante la marcha de hermanos campesinos realizada hace horas atrás, en lugar de cumplir con los anuncios oficiales de confrontación se desarrollo pacíficamente y los marchistas fueron recibidos por la población en un clima de paz, por dos razones: porque la ciudadanía cuidó mucho de no ingresar en provocación alguna y porque sectores importantes de campesinos ya no quieren prestarse a ningún manejo autoritario del partido de gobierno. Sin embargo cuidado, no se debe confundir la actitud respetuosa de los chuquisaqueños con la falta de firmeza en las convicciones que son las que motorizan cualquier acción justa..

Las mentiras propaladas en Canal 7 tan dañinas a la unidad nacional y a la instalación de una sana cultura democrática promotora de la lucha de ideas, se están revirtiendo en contra del gobierno porque el desprestigio de dicho medio de comunicación es tal que la ciudadanía empieza a reaccionar en su contra y por su supuesto en contra de quienes utilizan ese medio abusivamente con fines estrictamente partidarios.

La palabra dicha por el gobierno ya está en duda, podrán tener varios medios de nada les servirá porque mientras más poderosos sean menos fuerza tendrán.

Decir que el paro nacional de seis departamentos fue parcial o un fracaso. ¿Quién les cree?.

9:14 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

jejeje, está claro que nunca llueve a gusto de todo el mundo...

8:13 p. m.  
Anonymous Novo Pinto dice...

Quien tan bien esgrime las palabras para convencer de lo imposible de convencer, también esgrime el bate de béisbol para destrozar la cabeza y enmudecer con sangre los labios de la voz del pueblo mayoritariamente indígena boliviano.

12:51 a. m.  

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