martes, enero 02, 2007

L.A.

-I-
ella quiso quedarse toda la vida mirando el televisor por la autopista corren descapotables con cadáveres dentro moteles y lagartos el desierto todo lleno de soles y manos temblorosas dólares y pistolas juegan esta tarde al ajedrez nadie se detiene a comprar naranjas a un niño al borde de la carretera vamos pequeña al Big Sur pinturas abstractas y LSD revueltas en el guetto y nombres pintados en las paredes aceite quemado patatas fritas y frijoles L.A. jadea cubierta por la niebla la noche se retuerce atrapada en una red hecha con millones de luces de colores

-II-
ella quiso quedarse para mirar la ciudad en llamas acero crack y cristal papeles sucios que bailan con el viento en los grandes centros comerciales el aire huele a desinfectante amapolas de opio crecen en las cloacas los niños sólo comprenderán la realidad virtual los hijos de los granjeros muertos esperan en los semáforos locos oh L.A. palpitante feto de muerte extrañas sectas se mueven en la noche alguien graba en super 8 obscenos ritos de muslos sangrantes el semen de Charles Manson llueve cada primavera sobre los ojos sucios de L.A. el hipódromo tiene un enigmático sabor a estiércol y a sangre periódicos botellas cremas para la piel pañuelos de papel y vasos de cartón un demonio hiberna en San Andrés Fall

-III-
ella quiso quedarse para mirar la efigie de Cristo en los relojes de pulsera farmacias sucias y oscuras ambulancias peyote y anoche un sicópata atropelló a siete personas y se dio a la fuga quisimos oír a Chet Baker en algún pequeño club pero no hubo manera de encontrarlo teléfonos portátiles millones de condones usados lluvia de invierno chicas con patines y joyerías de guardia en el camión de la basura ha aparecido muerto otro bebé Bunker Hill yace aplastada por los rascacielos los borrachos beben licores baratos con sabor a fruta

-IV-
ella quiso quedarse para alquilar la ciudad entera para incrustarla en su corazón de fibra de vidrio y esperar el día en que las llamas vengan a beber en las venas estiradas y cochambrosas de una ciudad con olor a tristeza y a aguarrás