lunes, julio 31, 2006

el regreso de los mitos

Ángeles caídos
de estrellas demasiado
fugaces
se han venido a posar
justo bajo mis pies cansados.
Llegaron a mí
con perdones vacilantes y encorvados
sífilis infectadas
aromas de algún que otro verano.

Les puse una horrible canción de moda.
La bailaron sin gracia.
Los tiré a la basura.

Me quedé con sus alas.



domingo, julio 30, 2006

tan lúcido

"Sin embargo, y pese a mi interés (mi pasión) por todo eso [la poesía y su relación con internet], pienso que el poema es de por sí, de algún modo, un objeto de alta tecnología, él solito en el aire o en un papel: es pequeño, lo que es una característica típica de las nuevas tecnologías, es "nano". Es código abierto, le recuerdo la cita de Auden, en cierto modo, al escribir poesía, "hackeas" las palabras, les das la vuelta para que digan más de lo previsto, o les das un uso alternativo, las haces decir cosas diferentes quitando aquí y poniendo allá. Y, muy importante en mi opinión: todo poema verdadero es hipertexto puro, cada palabra nos conduce a una red de enlaces, de sugerencias que están por debajo de la palabra escrita o dicha, donde el lector o escuchador puede indagar, dar vueltas, volver al poema varias veces siguiendo vínculos insospechados. Y esto puede decirse de poemas de Safo, de Char, o de Vallejo. Quizás por eso creo que la poesía encuentra en Internet un entorno tan propicio…"

de una entrevista al poeta Daniel Bellón.

Interesantísimo y tan lúcido como de costumbre. Más aquí.

sábado, julio 29, 2006

no comments

last train to africa

Los monos azules en la hierba, pequeña niñita, tambores y machetes en las ambulancias, el policía, el pescador, oh, pequeña ranita, hemos perdido el último tren a África, no mires dentro de tu pesadilla, hay extrañas nubes en el templo de las ratas y niños con armas acechando en la maleza, pequeña hormiguita, los árboles rojos beben sangre en el verano de África, las venas del mundo hinchadas con cadáveres y piedras preciosas, pequeña vaca, un sol de lava viva en los ojos y un campo de llamas en el cielo, pequeña perra, el índice Dow Jones cotizando a la baja nuestro espanto, está a salvo internet de los virus que devoran nuestra carne, malos tiempos para los mass media en Guinea, oh, pequeño polvo, hemos perdido el último tren a África, una tierra pequeña al sur de tu dolor de cabeza, los suaves elefantes y los leones fríos, los buitres leyendo los posos del café, ratones electrocutados en la televisión, días ciegos, pequeña boa, rojas sirenas estallan en la noche ecuatoriana, no podemos ver las estrellas bajo el mar, el mar negro de calor, la atmósfera que quema, la cariñosa sequía de los siglos, pequeña niñita, estamos acabados, Lázaro ha muerto, hemos perdido el último tren a África.

domingo, julio 23, 2006

madrid se escribe con M de amigos

No he desaparecido, querida gente. Estas semanas de silencio se deben a que he estado de viaje, deambulando sin rumbo por un Madrid caluroso y polvoriento. Fui para unos días pero sin saber exactamente cómo la estancia se alargó dos semanas.
Ha sido un viaje intensísimo de amor, sorpresas y risas, desatrincherado al azar y efervescente con la compañía de David, Susanita, Sara, Lolo, Alberto, Gloria, Wili, Manuela, Sharli, Carlos, Alejandro, además de algunos encuentros tan inesperados como dichosos (Ana y ex Beaumont, junto a un grupo de blogueras que recuerdo entre la bruma tóxica de los gin-tonics, y Búho, Mariló, Tanín, la Mariajesús y Pollo que iban extasiados para el ardiente Summercase).
Pero ha sido, sobre todo un encuentro con retales de mi pasado más nostálgico: un enternecedor y emocionante reencuentro con una chica de la que me enamoré perdidamente, realmente mi amor primero


y, de buceo en la memoria, visitas al mítico local de mi infancia tardía: el Excalibur, el bar heavy más mítico de Madrid, pero también charlas calmas en el sofá de un piso en Cuartel de Simancas mientras la luna se hacía la tonta, sudorosas y nostálgicas sesiones de rock retro en un bar sin nombre mientras en la calle apuñalaban a alguien, charlas calladas caminando por el zoo de animales heridos, un concierto de Asfalto (siguen vivos, joder, siguen vivos y dando guerra), y otro concierto inesperado de Bob Dylan, volver a engolfarnos a zarpazos por las calles de Lavapiés, y discos antiguos de Barón Rojo y Tequila, y un Madrid lejano y cercano donde la luz de la tarde se arrastra por entre los dedos retorcidos de las grúas y una lluvia enclenque y extraña mojaba el asfalto abierto por las obras que quieren enterrar la emetreinta. Y sobre todo días intensos en Vallecas, la república independiente de Vallecas, el enigma misterioso de Vallecas, donde los vecinos celebraban sus fiestas (no las de la Junta del Barrio, que ésas son otras y no las verdaderas) y reivindican un año más el mar para el barrio, el puerto utópico que haga de estas calles un sitio más habitable. Y los bares donde la cerveza siempre está fría y la gente caliente. Y la batalla naval y las pistolas de agua, y tanta gente bonita y verdadera de la que aprender, radio Vallecas a quien nadie calla la boca, y el himno de Riego y la Internacional con el puño en alto en los salones rancios del Ateneo, y las calles hirviendo y los latidos extraños de la vida. Pero sobre todo la compañía: esos polizones de la vida, amigas y amigos encendidos y luminosos.
Gracias por estos días de hogueras en carne viva.
Muchas gracias.

viernes, julio 07, 2006

el mundo roto (XV)

una vez mataron

Una vez mataron a un hombre
y todos callaron en silencio
el asunto se olvidó
los periódicos dijeron no sé qué
de no sé quiénes.
Otra vez una mujer
sin nombres ni apellidos
me miró en un bar-restaurant
mientras derretía un terrón de azúcar
en lo que, supongo, sería un café.

Nada trascendió más allá de esa anécdota.

de Manuel Ortega

miércoles, julio 05, 2006

qué bonita mañana de sol


Qué bonita mañana de sol.
A veces tengo frío y a veces calor.
Miro la puerta que sigue ahí
Y luego la puerta me mira a mí.

Qué bonita mañana de sol.
Primero están las cosas y, luego, estoy yo.
El cielo es inmensamente añil,
El mundo es tan grande sólo para mí.

Qué bonita mañana de sol.
A veces salen flores y a veces no.
¿Dónde estáis todos? ¿Dónde está el mar?
¿Dónde está el ruido de la ciudad?

Qué bonita mañana de sol.
Helado por las calles recuerdo tu voz.
Y hoy mirando al cielo me he percatado
De que el mundo es bello pero es extraño.

martes, julio 04, 2006

el mundo roto (XIV)

sábado, julio 01, 2006

dan brown somos todos

Curioseando por la bitácora del gran Juan Ramírez encontré el otro día este graciosísimo juego: Escribe tu propia novela de Dan Brown. Hágasela usted mismo.
Hay gente realmente cachonda por ahí.
Échenle un vistazo.