viernes, septiembre 15, 2006

septiembre

Es septiembre mes propicio al optimismo. Al menos para mí lo ha sido siempre. Por mera inercia de mi larga vida de estudiante, he sentido siempre que el año comenzaba en septiembre y no en enero. Hoy sigo conservando esa sensación de final de etapa y principio de otra durante estos lentos días en que, poco a poco, se van acortando las horas de luz.
Tras los tumultuosos rápidos que atravesamos por el río abajo de la vida, llega septiembre con su luz extraña, sus atardeceres brumosos y sus calores ya más soportables (hasta que venga el paréntesis del “veranillo del membrillo” y suban de nuevo las temperaturas). Septiembre. Las aguas vuelven a calmarse en la pequeña gran acequia del mundo. Septiembre, septiembre. ¿Por qué estoy frío si hoy hace calor?
Aquí donde vivo, además, septiembre siempre ha sido un mes especial, quizás el mes por antonomasia: antaño, en estas fechas, llegaba la bienaventurada vendimia al mundo, el mosto y el dinero corrían con alegría por todas las calles del pueblo, cantábamos loores a la Gran Matrona de las Uvas, la Madre Tierra ancestral personificada en una virgen, las bodegas se ponían las botas, los jornaleros recogían las suculentas migajas de la temporada y la gente se casaba y empezaba, de nuevo, otro año.
Hoy, en el fondo, los ciclos siguen siendo los mismos: acaba la temporada turística, se nos van marchando los invitados y los inquilinos, las cajas registradoras hacen balance, baja el precio del pescado en la Plaza de Abastos, los camareros vuelven a la Oficina de Empleo, la playa y las terrazas de los restaurantes regresan a su beata quietud casi solitaria y la gente (oh tempora oh mores) se sigue casando.
Y yo, de momento, me trataré de reconciliar conmigo mismo de nuevo, volveré a pasear por las arenas anchas de una playa ya familiar, donde uno cree conocer a todos y cada uno de estos últimos bañistas de la temporada, vecinos tranquilos que no se molestan unos a otros y que se sorprenden, aún, de lo hermosa que, a pesar de los pesares, es aquí la bajamar de septiembre.

6 Comentarios:

Anonymous SS dice...

Aunke no me gusta preocuparme por nadie malegro que estés bien paseando por la playita ...porque vaya tela el careto de amargao de los notas de la fotito de abajo ;)

9:09 p. m.  
Blogger isiquedisi dice...

Bieeeennn, coño bien. Pa mi el verano también empiezaba y empieza en septiembre. Y mas, cuando tras una buena comía, te das cuenta de que tus amigos siguen, afortunadamente, siendo igual de güena gente y de cabrones que antes. Un abrazo.

11:41 p. m.  
Anonymous inwit dice...

ánimoamiga, empieza el ciclo con gordas gotas de sudor y alegrías

se lo traigo con amor desde lo hondo de Rotterdam, ciudad holandesa donde las haiga

bésese, diría la otra

2:52 a. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

Yo también empiezo el año en Septiembre. Besazos.

12:27 p. m.  
Blogger 0coma5 dice...

Septiembre es el inicio. Diciembre es el descanso y abril es el presagio.

1:10 p. m.  
Blogger El misionero dice...

Mientras no estrenes corbata hoy, migué.

isi parguela

5:41 p. m.  

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