martes, septiembre 19, 2006

contradicciones

Me vuelves a decir que soy un pesimista oscuro y triste. Pero al mismo tiempo, me has acusado a veces de que sólo valoro los recovecos lúdicos de la vida, la exaltación de los placeres (los pequeños y los grandes) y el dulce canto de los gozos de la alegría de vivir.
Me dices que parece que no creo en nada, que carezco de valores y que concibo el mundo desde una cómoda impunidad ideológica desde la que es muy fácil criticar las cosas. Al mismo tiempo, me llamas ingenuo, utópico: un idealista que cree en caducas ideologías defendidas, acaso, por mero snobismo.
Me dices, a menudo, que parece a veces que me recreo en molestar a las buenas conciencias y los buenos oídos, pero también me dices que soy una persona dialogante y de una tolerancia a prueba de bárbaros... ¿en qué quedamos?
Parece, por lo visto, que soy un hombre básicamente contradictorio. Y puede que lleves toda la razón. Soy la suma de una contradicción. De innumerables contradicciones. Soy una contradicción que nació, creció, envejece y morirá. Una contradicción que se resiste a reproducirse. Soy una contradicción que escribe, respira y anda. Soy una contradicción con dos patas. Soy una contradicción perfectamente clasificada y controlable. Una contradicción con nombre y DNI.
Pero eso no es extraño, porque yo, y tú, y todos, vivimos en un mundo, por definición, estructuralmente contradictorio. Posiblemente no se habrán vivido en la historia de la humanidad momentos mejores, pero tampoco peores, que los que nos ha tocado ver. A diario, conviven en nuestras vidas el amor y el terror, el gozo de existir y los traumáticos miedos diarios. El mundo se convulsiona entre el subdesarrollo y el progreso, entre la opulencia indecente y el hambre feroz. Mientras en unos lugares las epidemias arrasan miles de vidas, en otros, las operaciones a corazón abierto se hacen vía Internet. El fervor por la artesanía y por los ancestrales ritmos étnicos convive con el arte cibernético y la música electrónica. La incomunicación entre las personas crece al ritmo de las grandes ciudades y los edificios gigantescos, pero cada vez poseemos más eficientes autopistas virtuales para que circule la información. Sin movernos del sofá podemos ver imágenes de Marte, pero no conocemos exactamente al vecino de la puerta de al lado. Millones de oscuros esqueletos vivientes tratan de sobrevivir en un lado del mundo, mientras en el otro la gente busca desesperada una dieta efectiva de adelgazamiento. Nos congratulamos de poseer más libertades civiles que nunca, pero nuestras vidas se llenan paulatinamente de prohibiciones, nuestras ventanas de rejas, nuestras posesiones de alarmas, nuestras puertas de cerrojos, nuestros dormitorios de condones y nuestros futuros están ya milimétricamente organizados en torno a hipotecas, deudas y seguros de vida. Mientras unos niños con sus videojuegos persiguen marcianos para eliminarlos, otros con sus estómagos vacíos persiguen ratas en los vertederos.
No creo en el amor, pero daría mi vida por sus huesos canijos.
El mundo es una olla rebosante de grillos nerviosos.
El que crea tener las cosas claras es porque, definitivamente, se está engañando.


9 Comentarios:

Blogger ana dice...

Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

4:12 p. m.  
Blogger 0coma5 dice...

Me ha recordado las entrevistas que estoy leyendo de Belén Gopegui últimamente. A la parte final me refiero.

9:24 p. m.  
Anonymous inwit dice...

Es por estas cosas por las que se lo quiere a usté. Mil bezoz!

10:25 a. m.  
Blogger Kampanilla Punk dice...

Bienvenido¡¡
Dejemos de creer en las cosas y esperemos comodamente a que ellas crean en nosotros.Las contradicciones son lo que mas asusta pero tambien lo que mas nos gusta ¿Será por que son difíciles de controlar?. Me inclino a la necesidad de dejarme sorprender por las contradicciones de la vida.
Besisimos

10:42 a. m.  
Anonymous ss dice...

Estoy de acuerdo!!!La vida comienza a ser consciente de sí misma cuando, tras cuestionar lo claro, nos percatamos de la cantidad de matices y tonalidades que conforman su riqueza.No obstante, aunque parezca contradictorio, la contradicción no tiene porqué generar confusión pues es, precisamente, el hecho de contradecir lo que activa la experiencia de pensar y nos mantiene lúcidos y abiertos ante lo inseguro, lo incierto y lo impermanente. En definitiva, comprender y aceptar las contradicciones nos proporciona más equilibrio que desconcierto, tal vez en ello consista la paradoja.

11:20 a. m.  
Anonymous SS dice...

Mira, me llama la atención el símbolo del yin y el yan que presentas pues, según esta filosofía oriental, cuando se descubre que en todo lo claro hay algo oscuro y en todo lo oscuro algo claro se alcanza la Unidad en la que todos los dualismos se funden y es esta experiencia la que se traduce en Claridad,Iluminación o Sabiduría.

11:47 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

ANA: qué arte tienes, quilla!
INWIT, campeón! qué ganitas os tengo!
CEROCOMA, yo también leí a la maestra Gopegui (se nota mucho, no?) jejeje besos
KAMPA: we love you!
SS: ¿Dónde andas? ¿te mandaron a huelva finalmente, no? besos allá donde estés

11:41 p. m.  
Blogger carmela dice...

Mas que un comentario, esto es un saludo, y un gracias al mismo tiempo. Acabo de conocerte Miguel Angel, o mejor dicho acabo de conocer este tu espacio. Me habló de ti y de tu forma de escribir alguien de Chiclana, y al instante tuve curiosidad, busqué tu nombre en este mágico almacen llamado internet y encontré tu blogs. Lo primero que leí fue "contradicciones", y me pareció tan poetico algo que tal vez mal dicho pudiera sonar utópico, que me enganché a leer mas. Y aqui estoy, ya son tres las noches que he entrado en esta tu casa, para conocer tus palabras.
Gracias por ellas, gracias por tu poesia, gracias por tu forma de hacer y decir.

11:38 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

gracias a ti, carmela. No dejes de regalarnos tus visitas porque ya sabes que aquí tienes tu casa.
un besazo.

11:34 a. m.  

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