miércoles, agosto 09, 2006

viajes

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de «Alegría de los famas».

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad.» Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.

de Julio Cortázar

3 Comentarios:

Blogger Julián Carax dice...

Grande Cortázar. Yo quiero viajes esperanzadores. Un abrazo de tu antiguo alumno de talleres sevillanos

4:03 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

Sí que es grande don Julio. Y grande también don Julián, jeje. Besos y espero que todo te vaya bien.

11:56 p. m.  
Blogger Julián Carax dice...

Pues actualmente soy un becario explotado jejeje, mais c´est la vie. En unos meses me mudo a Madrid a buscarme la vida, a ver qué pasa...un abrazo, espero que a ti también te vaya bien

9:46 a. m.  

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