viernes, abril 28, 2006

Coro de asalariados y asalariadas de renta media reticentes

En mañanas como ésta el enojo crepita en nuestros cuer­pos. No somos de los convencidos, de las convencidas. No nos desborda el agradecimiento. Un trabajo mediocre al servicio de jefes mediocres. Y ascenderemos para llegar más cerca deesos jefes. Las convencidas y los convencidos disfrutan con ese premio. Se quejan a menudo, ah, pero cómo salta su corazón cuando tienen una idea, y cómo acuden a contarla con pron­titud, calculando su próximo ascenso, el día en que su renta media será un poco menos media aun siendo media durante toda su vida.
Nosotros no disfrutamos. Nosotras no disfrutamos. Hace­mos y seguimos. Somos periodistas y cada gesto nuestro calla y dice, sin embargo, que nunca tendremos un periódico de nuestra propiedad, una emisora nuestra, un semanario que atienda y obedezca nuestras intenciones. Somos técnicos y técnicas de empresas de producción de energía y cada gesto nuestro calla y dice, sin embargo, que nunca poseeremos una finca con residencia aparte para dos guardeses que enciendan la ca­lefacción días antes de nuestra llegada y dejen a punto las habitaciones cuando hayamos partido. Somos enseñantes de colegios privados, somos subdirectores y subdirectoras de su­cursal, directoras y directores de área, coordinadores y coordi­nadoras, somos gerentes, colaboradores, colaboradoras, emplea­dos y empleadas de clínicas, de estudios de arquitectura, jefes y jefas de planta, empleadas y empleados de empresas de informática o de restauración o de la industria del entreteni­miento y cada gesto nuestro calla y dice, sin embargo, que nunca tendremos libertad para criticar públicamente a nues­tros superiores, libertad para tomar lo que nos pertenece. Nos sobra comprensión. Los lunes, martes y miércoles, jueves y viernes venimos a rellenar nuestro cupón de nada y no espera­mos. Pero hoy hemos sabido que circula la historia de un vengador
un incrédulo
un hombre no libre uno que convirtió su reticencia en algo concreto y queremos oírla, y dar nuestro parecer.

de Belen Gopegui

8 Comentarios:

Anonymous ss dice...

Po vamos a ver qué dice la historia del incrédulo...cuéntamela a ver si me la creo...

9:00 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

no soy yo,sino la gran Gopegui quien debe hacerlo. Y lo hará.

9:15 p. m.  
Blogger David Franco Monthiel dice...

Imprehionante la belén.¿de qué novela es esto? (si es que es d euna novela)
abrasos miguelange

12:28 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

no recuerdo el nombre de la novela pero la leí y la tengo en algún lugar de la casa. recuerdo que me gustó bastante y la subrayé a conciencia. la compré en la tienda del luis. muy recomendable. bezoz
el terradillos

10:10 p. m.  
Blogger David Franco Monthiel dice...

teniente. debo llamarlo. ya acabé el infierno de 10 horas al dia de fpo. solo tardes ocupadas.
un abrazo pabloz

7:38 p. m.  
Blogger Beaumont dice...

Que grande es la Gopegui. No solo la creación de Sergio Prim es fascinante

7:54 p. m.  
Anonymous mochuelo dice...

regrande la gopegui...

9:00 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

teniente: le he llamado en varias ocasiones y usted: o no se entera o, lo que es más problable, ha dejado usted su móvil perdido en los servicios de no sé qué antro!
Besos para todo el mundo.

7:48 p. m.  

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