viernes, marzo 10, 2006

el beso del miedo

El resto de la semana pasa con lentitud y sin ninguna novedad.
Siento tentaciones de conectar el teléfono, quizás me llame el Pitu, extrañado de no saber nada de mí, aunque a lo peor el Negro ya ha ido a buscarlo. No quiero pensar qué pasará si esos cabrones piensan que el Pitu está conmigo en esto. No quiero ni imaginarlo.
Ahora es domingo y anochece. Tumbados en el sofá comiendo palomitas, la Viki y yo vemos una peli que me ha traído del videoclub. Entonces suena el teléfono. No es el mío. Es el de ella. Lo mira con cara de no conocer el número que marca la pantallita. Tras unos segundos de duda, responde:

—¿Sí?
— …
—¿Cómo? ¿El Guaqui? ¿Aquí? no… pero ¿quién eres?
Viki me mira con los ojos muy abiertos. Yo doy un respingo en el sofá.
—Pues no, aquí no está… ¿Cómo tienes este número?… Pues no: hace mucho que no sé nada de él.
—…
—Pues no sé, hija, no puedo ayudarte, lo siento…
— …
—Adiós.

La Viki se queda helada. Ha sido la voz de una tía.

—Oye, Guaqui, ¿tú le has dado mi teléfono a alguna tía?
—Claro que no.
—Pues era una tía preguntando si estabas aquí.
—Es alguna a la que el Negro le ha dicho que me llame, Viki, joder, aquí estoy en peligro.
—¿Qué me dices? —pregunta llevándose asustada una mano a la boca.
—Alguien ha debido relacionarnos, dios, tengo que irme de aquí.
—Pero ¿a dónde vas a ir?
—No sé, joder… no sé… mierda… tengo que pensar.

Me pongo muy nervioso. Mucho. Trato de pensar pero todo es confuso dentro de mi cabeza. De pronto decido que David es el único que puede ayudarme. Él conoce a una gente que vive en Chiclana, en una casa en el campo. Unos buenos colegas. Seguro que allí estaré más seguro. Pero es David quien tiene que hacer las gestiones. Mira, un colega que necesita pasar unos días en el campo, buen chaval, si le dejáis el sofá dormirá allí, no da problemas, es que tiene depre y necesita desconectar unos días, es muy buena gente, patatín patatán. Sí. No hay duda. David es quien tiene que sacarme de ésta. Él sabrá cómo ayudarme. Tengo que localizar a David urgentemente. Pero el David no tiene móvil. Claro: tengo que llamar al Gafas. Cojo mi teléfono y lo conecto. Tiene 29 llamadas perdidas. Llamo al Gafas para preguntarle si David está en el piso, pero el Gafas no responde. Es raro. Lo intento un par de veces. Suena la llamada pero nadie responde. El Gafas nunca está fuera de casa a esta hora. Es raro.
Entonces empiezo a vestirme.

—¿Dónde vas? —me pregunta la Viki.
—Voy al piso, a buscar al David. Él sabe cómo sacarme de ésta.
—Pero es muy peligroso. Pueden pillarte. Tu piso es el primer sitio al que irán a buscarte. No vayas, Guaqui, por favor. Te estarán esperando.
—Hace una semana sí, ahora ya no tanto. Sólo tengo que contactar con el David. Tengo que irme.
—Tengo miedo, Guaqui.
—Y yo también Viki, pero tengo que hacer algo, aquí corro peligro y quizás tú también.
—Mierda, mierda… La abrazo porque sé que realmente tiene mucho miedo.
—Déjame la moto.
—Ahí están las llaves. Por favor, llámame pronto, dime cómo va todo, tenme al corriente…
—Claro que sí.

Y entonces nos besamos. Es un beso extraño que me parece más dulce que nunca. El beso del miedo. El beso del condenado.

—Todo va a salir bien, Viki.

Y cerrándome la cazadora salgo del piso.

6 Comentarios:

Blogger El busano kalandraka dice...

Quillo qué pasa con el Guaqui? Mándamelo pa Madrid y lo escondo una temporaita, lo disfrazo de psicokiller y le pongo la pantalla de una lámpara en el coco, le digo que no se mueva.

7:01 p. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

"Todo va a salir bien, Vicky"...si es que es fantástico. Con suerte espero irme para Chiclana por san Juan, para saltar las hogueras con vuesa merced y los borrikitos libres y celebrar que acabé de una puta vez los exámenes (hasta que entre en la universidad, si entro).

7:50 p. m.  
Blogger Julián Carax dice...

Desde Lyon, sigo puntualmente tus escritos y me alegro de que rompieses tu huelga de palabra en el blog. El beso del miedo, yo ahora mismo también le tengo miedo a los besos. Un abrazo, a veces recuerdo el taller de poesía. Me sirvio mucho para llenar el mar de Ulises en mi blog

12:49 a. m.  
Anonymous SS dice...

Jarrr! Q tensión! está chulísimo,tío, es q engancha tela! Lo q no entiendo bien es qué es exactamente "Los gatos", me incorporé tarde, ¿es una novela q piensas publicar y das aquí pinceladas o está escrita para la web? Si la editas seguro q tiene éxito. Por cierto, dónde empieza exactamente?

5:43 p. m.  
Blogger ana dice...

Poresito el Gauqui!!! Anda que en buen berenjenal lo has metío, compare!!

9:07 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

BUSANO: no logro identificar qué tomato era tú, campeón!
BORJA: Pues por aquí nos veremos.Aunque no sé yo si aún se siguen haciendo hogueras después de las últimas prohibiciones municipales, jejeje. besos.
CARAX:?qué demonoos hace usted en Lyon? Y a los besos no se les tiene miedo ni cuando te los da un cura (bueno, alo mejro en ese caso un poco, jejeje) de hecho ahi va uno.
SS: Es uan novela para publicar. si ella se deja. Comienza más o menos aquí:
http://cambiodeagujas.blogspot.com/2005/09/comencemos-por-el-principio.html#comments
osea, por el mes de septiembre si miras en los archivos.
¿Por qué "los gatos"? eso hay que averiguarlo leyendo. jejeje.
ANA: Gracias por seguir por aquí. besis.

6:43 p. m.  

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