domingo, julio 31, 2005

extractos del diccionario del diablo

Cerebro, s. Aparato con que pensamos que pensamos.

Comercio, s. Especie de transacción en que A roba a B los bienes de C, y en compensación B sustrae del bolsillo de D dinero perteneciente a E.

Fanático, adj. Dícese del que obstinada y ardorosamente sostiene una opinión que no es la nuestra.

Frontera, s. En Geografía política, línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios de una, de los derechos imaginarios de la otra.

Matrimonio, s. Condición o estado de una comunidad formada por un amo, un ama y dos esclavos, todos los cuales suman dos.

Pasado, s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos grandes porciones de la Eternidad una de las cuales borra continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los sollozos, el Futuro, el reino del canto. En uno se acurruca la Memoria, vestida con un sayal, la cabeza cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el Pasado de mañana. Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño.

Trabajo, s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.

de Ambrose Bierce

sábado, julio 30, 2005

La ciudad donde vivo es pequeña, sucia y alegre

La ciudad donde vivo es pequeña, sucia y alegre. A media mañana, los parados se levantan y bajan al bar a tomar unas cervezas y a mirar pasar la gente. Las calles están llenas de colillas y cagadas de perro y a menudo las palomas se te acercan pidiendo limosna, con sus arrullos tristes y sus ojos negros. Hay un estruendo de pájaros en la alameda y las largas cañas de pescar se turnan en las murallas durante todo el día, como una guardia imparable de indiferencia y tabaco. Debajo, el mar desgasta amorosamente las piedras milenarias. Las gaviotas se cagan sobre los coches aparcados y dibujan sobre las azoteas extrañas figuras. Por todas las esquinas huele intensamente a bahía, a puchero y a desesperanza.

En el INEM hay cola. Creo llevar todos los papeles pero, al parecer, alguno se me ha olvidado. En la hilera hay rostros sombríos. Nadie se siente a gusto allí. Ni siquiera los que trabajan. La gente que me atiende al otro lado de la mesa es triste. Yo, por el contrario, me siento casi libre. Voy a tener dinero en una buena temporada. Y además sin ir a currar. Levantándome a la hora que me apetezca. El sueño de mi vida. Cierto es que, después de unos meses, la paga no dará para mucho, pero tampoco necesito más. Pagar el piso. Llenar la nevera. El tabaco. El costo. Y beber y pillar los fines de semana. Hasta hace no mucho tenía la certeza de que iba a viajar. Después de mi conversación con Ana no estoy seguro. Soy tan gilipollas que me siento dichoso de todo. Creo que sigo colgado por sus huesos y sus piernas delgadas, por su cara angulosa y su voz de jilguero.

Tengo que volver a la oficina un par de veces en la mañana, voy al curro a recoger no sé qué certificado, me he olvidado en casa el número de la cuenta y tengo que volver al piso y regresar al centro. Pero realmente no me importa. No tengo nada mejor que hacer. Camino por la calle y me siento el hombre más libre del mundo. La mañana me recibe con la mejor de las sonrisas. Hay un cielo luminoso. Es un placer ir de aquí para acá. Furgonetas de reparto caracolean nerviosas por las calles estrechas. Un par de tipos con mono azul hacen equilibrios sobre unas escaleras colocando la iluminación navideña. Pronto será navidad de nuevo. Recuerdo las últimas navidades con Ana. Tengo el pecho henchido de amor matutino, de sol de diciembre y de oficina del paro. Ni siquiera me sonríen cuando me dicen: todo listo, el mes que viene cobrarás la primera paga. Me paso por el banco a actualizar la cartilla. De aquí al mes que viene tengo un buen dinerillo aún. Las cosas no van nada mal. Vago por las calles. Hago rodeo con la intención de deambular sin rumbo muy claro. Me siento el hombre más libre del mundo.

martes, julio 26, 2005

bla, bla, bla...

¿Hay que experimentar para poder expresar? ¿No hay literatura si lo que se va a transmitir no se ha experimentado con anterioridad? ¿O todo puede ser pura invención? Argumenta: límite entre experiencia y creación.
Ardua pregunta, pardiez. Más que vivir, en el sentido de tener una experiencia para luego contarla, lo necesario es sentirla. No necesito ser una chica para escribir sobre ella. Me vale con sentir lo mismo que ella siente, que será, a la postre, lo que ha de sentir aproximadamente el lector. A fin de cuentas, lo que la literatura busca es trazar esas líneas puntiagudas que unan los corazones, el del personaje, el del autor y, sobre todo, el del lector, que en el fondo son el mismo. Uno inventa las historias, pero no las emociones que desencadenan. Que el autor las haya experimentado en su pellejo puede ayudar, pero eso no garantiza nada.
Entrados en el s. XXI, en donde impera lo multimedia ¿El Teatro es la hermana malavenida de la Literatura? ¿Es necesario y obligatorio que la Admón. Pca. le ayude a subsistir en su actual estado U.V.I. o habría que asumir su defunción?
En la UVI? En la UVI estará el mercado teatral, la industria, los teatros... pero el teatro como fenómeno colectivo sigue latiendo por todas partes. Acércate a cualquier colegio: todos los años seguro que los niños hacen teatro, en los Centro de Adultos, en los institutos... apostaría a que en todos los pueblitos que conoces hay un grupo aficionado de teatro ensayando ahora mismo, seguro... De crisis nada. Lo que, a lo sumo, está en la UVI es el teatro como mercancía cultural, como negocio. Y si en eso debe entrar o no la administración, no sé, ella verá...
La literatura como catalizadora del ser humano hacia la autoobservación.
Así dicho queda un poco horrible, pero sí, algo así es la literatura: un deslumbrante microscopio (o telescopio, no sé) con el que mirar lo que tenemos bajo la piel y también sobre las cabezas...
En "Los búhos" [pág. 171] la protagonista nos da una exhaustiva definición de lo que debería ser la literatura actual. ¿Qué dice al respecto el autor que la creó?
Bueno,"Los búhos" se escribó hace mucho y uno creía entonces que tenía que decir muchas cosas importantes que hasta entonces nadie había dicho ¡Craso error de pipiolo! Ahora, con los años, descubres que uno, como individuo, no tiene nada nuevo que decir. Ahora se trata de hacer que las palabras hablen por sí solas, de dejarse decir a través de uno...
El personaje protagonista de “Los búhos” se muestra como una persona formada; de profundos conocimientos clásicos y con un alto nivel intelectual. Transmite que la desdicha y la angustia vital es directamente proporcional a la formación de la persona. ¿La cultura es un arma de doble filo para la persona desde el punto de vista existencial?
Bueno, hay muchas formas de que se te revelen los conflictos del mundo: estar tristemente solo, por ejemplo, o ser explotado por un trabajo miserable, o recibir la noticia de un diagnóstico fulminante... todo eso te da una visión mucho más compleja del mundo que, por ejemplo, cuando estás viendo los informativos. Y quizás la cultura, entendida como sistema de signos que generan preguntas, dudas y conflictos (la cultura, como la ciencia, debiera generar más preguntas que respuestas) sea otra de esas formas. Aunque en el caso de la prota de "Los búhos" su desdicha la motiva más bien el hastío... bueno, y las drogas...
Situación editora en la provincia de Cádiz. Cómo ser escritor y no morir en el intento.
Buf. No sé. Supongo que como casi en todos sitios: regular. No estoy demasiado al tanto. Aunque desde luego, lo que no debe uno pensar es que la situación editorial de la provincia (o del mundo) es algo de lo que deba depender tu superviviencia como escritor. Si no, apañados estaríamos...
La música: tu conexión con ella; ¿Qué te aporta? La música rock, el punk, la movida de los '80..., ¿Qué aporta a tus libros?
La música ha sido y es para mí tan importante como las palabras. Quizás más. Mis más fértiles acercamientos al fenómeno poético llegaron con discos, antes que con libros. Desde adolescente, siempre estuve muy interesado en profundizar en las letras de las canciones que oía. Traducía lo que podía, en el caso de bandas anglosajonas. Sigo defendiendo el pop y el rock (y ya casi el hip-hop) como el más importante vehículo de expresión poética que muchísima gente tiene ahora a su alcance.
Literatura con mayúsculas. Para crear, literalmente hablando, ¿Qué hace falta?
No se. Lo primeros ganas de hacer cosas. Lo segundo, tener clara la importancia capital, y digo CA-PI-TAL, del lenguaje en la vida de todo ser humano, como individuo y como colectividad. Tercero, lanzarse al monte sin pensárselo ni mucho ni poco....
Cuando el artísta crea.. ¿acuden las musas o hay que salir a buscarlas?
Hay que buscarlas, como las busca el albañil a pie de andamio o la señora que limpia la escalera de unas oficinas. El artista no es ningún ser especial ni su trabajo tiene nada de místico.
¿Para qué crear textos?
Para decir cosas que no alcanzan a decir las palabras cuando las usamos en la dirección en la que nos marcan políticos y periodistas. Para cuestionar constantemente el mundo y no perder el norte. Para encontrarnos unos a otros. Para espantar a los tiburones, como los naúfragos que nadan abrazados en círculos en medio del mar. No sé. Podría decir un millón de motivos más...
En "El Bombero de Pompeya", hay cuentos en los que recuperas historias consabidas, pero que maquetas en un medio y con unas coordenadas actuales, pongo por caso el diluvio universal o la toma de Troya. Aparte de ser todo un hermoso ejercicio de creatividad y erudición, ¿se podría decir que es una sutil forma de atrapar al lector e inducirlo a pasearse por hechos y acontecimientos que de otra forma jamás captarían su interés lectora?
Bueno, gracias por los piropos, pero es más bien una manera de ver que las personas seguimos siendo las mismas en cualquier época y lugar, y que los resortes emocionales que nos mueven son básicamente los mismos desde que el primer mono bajó del árbol. O quizás desde antes, lo cual nos debería reconciliar con todos los seres, jejeje, pero, bueno, tampoco quiero parecer un profeta "new age"...
Boom de escritores: mucho ruido y pocas nueces; mucha paja y poco trigo o ¿es que el nivel académico/artístico ha subido una barbaridad?
No creo que ahora haya un boom o algo así: piensa que el 99% de los grandes textos literarios que ha debido producir la humanidad posiblemente nunca hayan sido publicados. Eso de los booms, las crisis y las modas son cosas del mercado editorial, que es una parte absolutamente minoritaria del hecho literario.
El carnaval... gaditano medular. Tu relación es bien estrecha...
Mucho. Muchísimo. Oigo, escribo y participio en chirigotas desde que tenía trece añitos. Así que imagínate: soy casi un "freak" de las coplas. Sobre todo del carnaval de calle, que es donde se cuece el espíritu verdadero de todo esto: la sátira, el ingenio, la rebeldía, la libertad... aunque en los concursos y el carnaval "oficial" cada vez me parece todo menos interesante y mucho más falso.
¿Y a Cádiz (Bahía)? ¿Qué le falta?
Nada: la gente de a pie lleva ya mucho sintiendo y viviendo eso del "Área Metropolitana" (vivir en Chiclana, trabajar en San Fernando, ir a un concierto a Puerto Real, tapear por Cádiz... ). Son los políticos los que llevan años de retraso en eso de "la sensibilidad común" con respecto a la gente, que ya hace "bahía" por su cuenta desde mucho antes que los políticos se plantearan el rollo del proyecto de mancomunidad.
¿Es "El pan y los peces" una revisión intelectualizada de un espacio único e insustituible? ¿Un toque de advertencia sobre la situación tan precaria de la memoria histórica de la Bahía?
Espero que sí, aunque ese libro es sobre Chiclana, que es un caso de precariedad de la memoria realmente alarmante y descorazonador. Con respecto al resto de la Bahía, la verdad es que no sé...
Tu último libro publicado, "Cambio de Agujas" todo un alarde de imágenes literarias y ritmo lírico. Háblanos de él.
Bueno, pues ¿qué te voy a decir? Que es fruto de muchas horas de darle vueltas al asunto, pero también de muchas reflexiones comunes con mucha gente, de darle vueltas al eterno fantasma de saber si escribir poesía hoy sirve para algo. Y finalmente uno decide que sí, que sirve y que si no decimos las cosas de otra manera, no hay forma de decirlas. "Cambio de agujas" es, ante todo, un canto de la sedición y una invectiva contra las falsedades con que nos hacen comulgar.
Una lectura que recomendar para el veranito, todo no va ser chiringuito, poco, o nada, dormir y aguita salada..., habrá que darle divertimento al intelecto, ¿no?
Ufff, se me ocurren mil. Bueno de poesía, entre otros, podríamos recomendar un libro que acaba de salir: "La Travesía Encendida" (Vitruvio, 2005), del imprescindible poeta sevillano Jose María Gómez Valero. De novela, podría estar bien releer cualquier cosa de Calvino: "Las cosmicómicas", por ejemplo. "El Quijote" lo releeremos mejor el año que viene, jejeje.

DATOS BASICOS PARA INSERTAR EN UN RECUADRO:
Un lugar en dónde te reconcilies con el mundo Un cuerpo
Un hecho histórico a resaltar El fin del capitalismo (que digo yo que llegará algún día ¿no?)
Un personaje a quien emular Un cronopio
Una obra de arte a destacar Los ojos de mi perra
Viajar... sirve para... Cuestionar tus certezas
Leer... sirve para... Pues más o menos para lo mismo

agenciarnos unas teles

Pitu y yo hemos quedado el jueves de mañana para agenciarnos unas teles. Me ha dicho que el Gordo se las ha pedido y cuando el Gordo pide un par de teles de un día para otro es porque le hace falta y está dispuesto a pagarlas bien. Así que ya sabemos lo que hay que hacer: vamos al hospital, entramos en algunas de las habitaciones y tranquilamente las robamos. Así de sencillo. La gente fliparía si supiera lo fácil que es robar una tele de un hospital, hay un truco que nunca falla pero no voy a explicarlo porque tampoco está bien que cunda el ejemplo y de repente todo el mundo decida mangar televisores y dejar con un palmo de narices a las viejitas, porque eso sí, hay que elegir siempre las habitaciones donde haya viejitas, no voy a explicar el porqué. Sacarlas del hospital es un poco mas complicado, pero al Pitu y yo ya conocemos el terreno y sabemos un buen par de trucos y de atajos por las entrañas de esos pasillos y ascensores para llegar a la calle sin que nadie se de cuenta. Así que allí vamos el Pitu y yo, debajo de este chirimiri con el que ha debido amanecer el día, bajo este cielo gris y burlón, con dos pequeños televisores en lo brazos. Pillamos el autobús y nos sentamos uno frente al otro con el cable pelado enroscado colgando entre nuestras piernas. El trabajo está hecho.
Ahí fuera, la playa desierta es una planicie parda donde las olas espumean de frío.

lunes, julio 25, 2005

párrafos ejemplares (XIV)

Se le ocurrió que una ciudad puede ser hermosa aunque no lo parezca a primera vista. Puede serlo por sus esquinas lamidas, por sus callejas torturadas, por el roce humano que la termina transformando en algo que se ocupa y se soba, en algo que alienta y que está más cerca de un animal o de una persona que de una cosa. Una ciudad co­mo es debido no está hecha de avenidas impolutas, de nobles edificios mantenidos es­crupulosamente, de jardines trazados con cartabón, de soberbias plazas adoquinadas o de estrechos canales dormidos en los que se estrellan los mil oros del crepúsculo, no señor. Así que da lo mismo que tenga o no tenga catedral y que haya sido edificada en medio de un páramo absurdo. Una ciudad, se decía Navarro, puede ser hermosa por el modo en que recibe y devuelve los rayos de sol, por la sorpresa de sus callejones sin salida, e incluso por la manera en que está distribuida y disimulada su miseria. Y lo es, siempre, por la presencia o la ausencia que la resume, que la canta, que la celebra, que la llora, que la recuerda, que la hace patente e indiscutible. Que la pregona. Las ciuda­des de veras hermosas no son bellas pasivas, sino pícaras activas. Han aprendido a es­ponjar sus piedras, a redondear sus ángulos, a cansarse de sus propios encantos e inclu­so a escamotear sus detalles más bellos bajo las sábanas húmedas y remendadas que cuelgan de sus tendederos. Vuelan los colores de los calcetines en las cuerdas y son aves tropicales desplegando sus alas entre la floresta; reflejan la luz sus charcos aceitosos y son irisaciones minerales con las que un sultán decoraría los más secretos muros de su palacio. Cuando la ciudad es bella suena a violín o a martillo, huele a jazmín o a fango, pero jamás posa.

De Alberto Porlan

domingo, julio 24, 2005

el mundo que yo no viva

El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Durará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "Era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "Mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.

de Agustín García Calvo

viernes, julio 22, 2005

Las chicas y los chicos no temen a la muerte mientras bailan

En el bar, las chicas y los chicos bailan dichosos de ser como son. Bailan y sudan y beben y sudan y bailan y se miran y sonríen y agitan sus caderas y bailan y sudan y beben y sonríen. Unos a otros se miran sus cuerpos estirados y a veces se besan mientras bailan y tratan de decir con sus lenguas lo que las palabras nunca aciertan a decir. Se intercambian besos y pastillas de colores y sudan y bailan mientras sienten esta música imparable como el latido enorme del enorme corazón del mundo. Las chicas y los chicos no temen a la muerte mientras bailan. Ni temen al futuro ni saben del pasado. Bailan extasiados y repletos de sí mismos y exploran cada calambre bienhechor que les atiza sus sistemas nerviosos y sienten dilatarse cada poro de sus pieles radiactivas y se miran mientras bailan con los ojos cerrados y se ven sin mirarse y se hablan sin hablar.
Estamos los tres en la barra. Hemos pedido urgentes gintónics y el limón flota sobre los cubitos de hielo. Miramos a las niñas y hablamos de cosas que no nos interesan a ninguno de los tres. El Pitu saluda a unas tías que debe conocer. Ellas pasan y sonríen. El Negro le pregunta si las conoce y el Pitu dice que claro. El Negro saca el speed del bolsillo y le dice al Pitu que agarre y que las invite. Pitu se queda sorprendido por esa inesperada muestra de amabilidad. A mí me parece condescendencia.

- Venga, llévatelas al servicio, invítalas a un tiro y tírate el rollo. Que no falte de nada esta noche, joder.

El Pitu, casi eufórico por la propuesta, agarra la bolsita y corre tras las niñas. Les habla sonriendo y los tres se van desaparecen entre la multitud. El Negro se apoya entonces en la barra a mi lado y me dice “Ese tío es un capullo”. Yo sonrío y digo que un poco gili sí que es, pero que no es mala persona. El Negro se ríe y me repite que es un capullo y que a él no le gusta trabajar con capullos.

- Mira -me dice- antes en el coche te he mentido. No me han dicho que posiblemente nos vuelvan a encargar.
- ¿Ah, no? -digo dando un trago.
- No. Me han hecho otro encargo directamente. Un trabajo enorme. Yo diría que es un pelotazo.

No sé exactamente qué es lo que está tratando de decirme. Él sigue hablando sin mirarme.

- Lo que te estoy diciendo es que no pienso trabajar con capullos, Guaqui ¿Tú eres un capullo?
- Vete a la mierda, Negro. Sabes que no.
- Sí que lo sé, y por eso te estoy contando esto. Pero ese tío sí que es un capullo
- ¿El Pitu?
- Sí, ése, un capullo de categoría. Lleva aquí en la frente la palabra capullo ¿entiendes? Así que si quieres que lo hagamos juntos, lo haremos. Necesito a alguien y puedes ser tú. Pero a ese capullo ni en pintura ¿entiendes?

Tengo una confusa mezcla de sensaciones en el pecho y en la cabeza. No es sólo el speed y las pastis, es también el alcohol, la intensidad emocional de la larga tarde de hoy y, sobre todo, la conversación con el Negro. Está a punto de proponerme un negocio de ésos grandes de los que tanto he oído hablar. El Negro es un tío respetado. No entiendo cómo teniendo tanta gente me va a proponer algo importante a mí, cuando apenas hace tres semanas que nos hemos fumado el primer porro juntos. Así que mi corazón comienza a acelerarse a la vez que me habla del bisnes. Hay que traer de los Caños muchas pastillas. Muchas. Cuando me dice el número casi me asusto. Eso no es un trapi de barrio. Es una cosa muy seria. Comienzo a ponerme nervioso, pero bebo con firmeza largos tragos del vaso para que el Negro no note que, realmente, estoy empezando a asustarme. Él me habla de los detalles. No será muy difícil. No echaremos más de tres horas en toda la operación. Hay que entregarlas donde mismo, en la nave aquella de la zona Franca. Cuando le pregunto por el dinero se calla, acaba su gin-tonic, se vuelve a la chica de la barra, pide otro. Espera largamente a que le llenen el vaso como si yo no le hubiera preguntado nada. Está callado mirando el culo de la chica que agarra la botella de Beefeater de la estantería. Luego da otro trago largo y paladeando el sabor ácido de la tónica me dice la cantidad. Entonces sí que mi corazón se vuelve loco. El lo nota, se ríe un poco y me dice “ya te dije que esto no era cosa para capullos”. Yo suspiro y le digo que sí siguiéndole el comentario.

- Bueno ¿qué? -me dice- ¿Va o no va?

Yo, tratando de que la voz no me tiemble, le digo:

- Cuenta conmigo, Negro, no te arrepentirás.
- Cojonudo. Vamos a meternos una raya.
- Pero si le has dado la mijita que te quedaba al Pitu.

Y él quitándose de la barra y agarrando el vaso me dice:

- Que te crees tú eso

.

jueves, julio 21, 2005

ser imprevisible

Fragmento interesante de una entrevista a Ray Loriga.

PREGUNTA:Tu trayectoria viene marcada por una constante, la de ser imprevisible, ¿es algo deliberado, necesario?

RESPESTA: Supongo que hay algo de instinto de supervivencia. Decía Tom Waits que ningún perro se ha meado nunca en un coche en marcha. En unas condiciones como éstas, en las que la gente está esperando ver dónde estás exactamente para poder acabar contigo, este instinto de supervivencia me dice que es mejor moverse, mantenerse en marcha. Pero generalmente funciona de acuerdo a mis curiosidades, algo tan sencillo como eso: intereses muy dispares, dentro y fuera de la literatura. Son muchas ventanas a las que asomarse (...).

Quim Pérez y Gavriela Wiener en la revista Lateral

de la rosa

Tal y como lo he recibido, lo posteo, porque la cita es muy interesante.
Algún día hablaremos aquí con calma de la especialísima música que genera el talento de este asombroso señor, el tal Julio de la Rosa, uno de mis más admirados creadores de canciones, de lo mejorcito que he oído en mucho tiempo, un músico (¿y poeta?) como la copa de un pino, que trata de mantener el tipo enmedio de esta feria del asco que es el mercado discográfico nacional.

Larga vida, Julio, a todas y cada una de tus canciones.


Hola a to@s:
es un placer invitarles a dos conciertos únicos y gratuitos de DE LA ROSA (ex HOMBRE BURBUJA).

El primero, mañana jueves 21 de julio, a las 22.30 horas en la terraza de VAGALUME, en el Paseo Marítimo de Valdelagrana (Valparaíso, s/n), en El Puerto de Santa María, Cádiz.

El segundo, el viernes 22 de julio, a partir de las 23.00 horas en LA SILUETA, encantador lugar en plena Playa de Cortadura, Cádiz. Las canciones del celebrado disco "m.o.s." serán el pistoletazo de salida de una nueva FIESTA FREEk! por todo lo alto, donde podrán disfrutar además de las divertidas sesiones de los siempre sorprendentes CARMONA & CABALLERO y el residente habitual de La Silueta, MR. CHAGAR, además de otras sorpresas...
Dos citas veraniegas, cortesía de FREEk!, la revista gratuita que estabas esperando.

Esperamos verles por allí... y que brinden con nosotros.

el olor a sopa de sobre

Arreglar la nevera ha costado 42 euros. Más de lo que esperaba. Así que mientras, sola en la cocina, escurro la olla y preparo la bandeja para darle de comer a mi madre me siento morir. 42 euros. Es un gasto extra con el que no contaba. Hace mucho que nos comimos el dinero de mi beca y las cosas se están poniendo cada vez más difíciles. 42 euros. Y aún no he pagado el recibo del teléfono. Tengo que ir a primeros de semana o igual nos lo cortan. Mi madre me dice que está harta de comer macarrones, que si ella pudiera valerse enseguida íbamos a comer las porquerías que comemos. Que no sabe cómo puede tener una niña tan inútilcomo yo, con lo bien que ella sabía llevar una casa para adelante y que si no me hubiera emperrado en estudiar ahora yo sabría por lo menos guisar. Yo no la oigo mientras como en la mesa, delante de la tele. Me siento morir. 42 euros. Siento ganas de llorar. Me levanto y entro en el baño. Sólo faltaba que mi madre me viera llorar. Seguro que se ensaña conmigo. No lloro mucho, apenas unos gemidos acuosos a puerta cerrada. Luego tiro de la cisterna. Me miro en el espejo. Tengo los ojos brillantes. Cuando voy a secármelos, descubro que casi se ha acabado el papel higiénico. 42 euros. El teléfono. La compra. La beca. 42 euros. Me siento morir. Me vuelvo a mirar en el espejo. Mis pezones, enhiestos por no sé qué extraña sensación, están tontamente erizados bajo la camisa. Me siento morir. Quisiera llorar otra vez. Entonces pienso en el trozo de papel que me dio la Tere.

...


Esa misma tarde, con la noche ya cayendo pesadamente sobre el mundo, he bajado a una cabina. No he querido a usar el teléfono de casa, porque paso de que mi madre me haga preguntas y además a esta hora es más barato desde la calle. O al menos eso me parece cuando rebusco unas monedas en el monedero. He llamado al número y un hombre que ha dicho llamarse Arturo me ha respondido muy amablemente y me ha citado a la mañana siguiente. Tiene que hacerme una prueba. Ha sido cortés y muy risueño. He oído varias veces su risa clara a través del teléfono y casi me ha hecho reír a mí con su tono desenfadado. Luego antes de cortar me ha preguntado si sé exactamente en qué consiste el trabajo y le he respondido que sí. Me ha preguntado quién me ha dado el teléfono y le he dicho que una amiga que se llama Tere. Al principio no ha caído, pero luego le he dado algunas pistas y la ha recordado. “Una buena chica, tu amiga, trabaja muy bien. Te habrá dicho que está encantada, no?”. Le he dicho que sí y que si llamo es porque confío mucho en Tere. Me ha vuelto a decir que no me arrepentiré, que es un buen empleo, pero que tiene que conocerme antes y hacerme unas pruebas, que trate de ser puntual y que me vista sexi. No he sabido muy bien qué ha querido decir con vestirme sexi, porque hay hombres a los que les parecen sexis unas medias de red y otros que prefieren unos sencillos vaqueros, pero no he querido entrar en detalles así que no he respondido nada. He vuelto a asegurarme de tener bien apuntada la dirección y he colgado sonriendo. Luego he rebuscado unas monedas sueltas y he llamado a Tere. Le he contado todo y le he pedido que me acompañe.

- Joder, tía, mañana por la mañana no puedo. Qué putada. Lo siento. Pero no te preocupes. Arturo es un encanto. Todo va a ir bien... Al medio día te llamo para ver cómo te ha ido...

Luego he colgado el teléfono y me he quedado unos momentos quieta, mirando aquel papel con la dirección. Por unos segundos todo me ha parecido irreal, esa sensación extraña de estar fuera de mi cuerpo y fuera del mundo con que abro los ojos todas las mañanas. Entonces he vuelto a pensar en David. He estado a punto de llamarlo, pero al final he pasado. Luego he subido a casa a preparar la cena para mi madre.
Cuando subía la escalera, se ha apagado la luz automática y, a oscuras, he palpado el barandal oxidado. En la penumbra, he sentido el murmullo de las teles encendidas saliendo de debajo de las puertas y el olor a sopa de sobre. Por el hueco de las escaleras ha subido la música de los telediarios, el tufo del aceite requemado, el llanto de un niño, los huevos fritos, el asqueroso rito del fin del día en las oscuras casas de los pobres, el revulsivo momento de la cena familiar, los niños y los padres y las madres y las viejas y los viejos dando gracias sin saberlo al fin de un día más.
Me he quedado a oscuras y he sentido ganas de llorar.

martes, julio 19, 2005

con el corazón atorado en la garganta

Me levanto a media tarde, casi ya anocheciendo, con el estómago vacío y exaltado, gruñendo de hambre y revuelto de la noche anterior. La tele resuena en el salón. El Gafas está en el sofá, comiéndose un bocadillo de salchichas con mayonesa y el gato dormita enroscado sobre una silla: toda una enternecedora escena doméstica. El Gafas es un tío raro. Apenas sale más que para ir a clase. Está la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto, supongo que estudiando. Si no, está aquí mirando la tele. Si llega una visita inesperada casi siempre se mete en su dormitorio, sin duda el más ordenado de los tres dormitorios. Si es una mujer la que ha llegado, no sale ni para beber un vaso de agua. Cuando en el piso hemos tenido fiesta se ha atrincherado en su cuarto con cualquier excusa idiota: que si tengo que estudiar mucho, que si tengo un trabajo pendiente que acabar esta noche, que si estoy muy cansado de todo el día... La fiesta sin él ha sido, de todas formas, exactamente igual. Nunca ha protestado a pesar del jaleo aunque a buen seguro jamás habrá podido estudiar ni descansar ni hacer nada con el ruido que suele armarse en casa cuando hay jarana. El Gafas pasa siempre absolutamente desapercibido. Parece una sombra. Los colegas que llegan al piso apenas le ven. Es misterioso y timidísimo. Sólo bebe cocacola. A todas horas. Mañana, día y noche. Incluso a veces le he visto desayunar tostadas con un vaso negro que, aunque pareciese café, no lo era. El Gafas es, de todas formas, un buen chico: paga religiosamente su parte del alquiler, cumple su parte en las tareas domésticas y nunca le he visto un mal gesto o una palabra más alta que otra. Le tengo cierto aprecio. Incluso lo comprendo, a pesar de que muchas veces, sobre todo al principio de vivir juntos, le he insistido hasta la saciedad para que saliese a conocer gente, a divertirse, a follar, qué sé yo, a desintoxicarse con el aire festivo y abierto de la calle. Jamás lo he conseguido. Los estudios deben irle muy bien, aunque no habla demasiado de ello. Estudia Enfermería, creo. Una vez vinieron sus padres: un matrimonio de freakis católicos que quería ver dónde vivía exactamente su hijito. Su hijito único. Creo que desde aquel día comprendo mejor al Gafas. Llegaron de Córdoba o yo qué sé de dónde, porque el Gafas es de fuera y estudia aquí por no sé qué de las notas de selectividad o algo así. Los días previos a la visita de sus padres, el Gafas estuvo nervioso y un poco más hablador. Nos dijo que sacáramos del piso el ejército de botellas vacías de cerveza que, como un trofeo absurdo, almacenábamos en la terraza, nos rogó que mientras durase la visita no fumásemos porros ni dejáramos por la casa evidencia alguna de ello, me pidió, por favor, que no trajese ninguno de mis amigos esa tarde y le dijo al Guaqui que el día D en cuestión no apareciese por casa. No quería que sus padres supieran que su hijo vivía con algo como el Guaqui. El Guaqui se mosqueó y se negó en redondo y tuve que ser yo quien lo convenciera porque, en verdad, yo comprendía al Gafas. Es que el Guaqui es mucho Guaqui y no creo que ninguna madre del mundo quiera a un energúmeno como el Guaqui como compi de piso para su hijo. Finalmente, el Guaqui entró en razón y ese día no apareció. Luego el Gafas me pidió que le ayudara a limpiar a fondo el piso, y ahí ya se pasó. No lo limpio para mí, lo voy a limpiar para tus padres, tío. Además, la semana pasada yo ya hice mi parte. Quien debería apechugar es el Guaqui que es el que se escaquea de estas cosas, el cabrón. Vale, vale, al Guaqui vamos a dejarlo lejos hoy. Pero conmigo no cuentes, si quieres impresionar a tu vieja limpia tú. A mí, de todas formas, me parecía que el Gafas estaba exagerando un poco y sacaba las cosas de sitio, pero cuando vi llegar a aquel matrimonio comprendí que, efectivamente, toda precaución fue poca. No entraba en mis planes pero, cuando se sentaron en el sofá, no tardé en inventarme cualquier excusa para salir por patas de allí. Por suerte sólo estuvieron un par de horas. El tiempo de que el Gafas les preparara un té y unas galletas compradas expresamente para la ocasión. No sé qué hablarían, pero cuando regresé al piso el Gafas estaba en su cuarto abrazado a su almohada llorando como un niño. No supe si reírme o llorar. Posiblemente hice algo mezcla de las dos cosas. No dije nada. Me lié un porro y me lo fumé mirando por la terraza mientras lo oía gemir con el corazón atorado en la garganta.

peregrino a la fuerza

Iba haciendo el Camino de Santiago
con una concha al cuello.
Sus ojos eran de hayas en otoño,
su sonrisa de libro y lo demás
como para volver loco al apóstol
cuando llegase a Compostela.
Así que la llevé en mi coche
(adoro el autostop algunas veces)
—Yo —mentí— también voy de peregrino.
—Prefiero andar —me dijo— pero gracias,
llévame a Ponferrada
y ya seguiré a pie lo que me falte.
“Ponferrada —pensé— y Finisterre, si te dejas”
Puso el bastón y su macuto
en la parte de atrás y se sentó a mi lado.
Casi no hablaba pero qué silencios.
Su perfume a lavanda me hizo olvidar
que yo no iba a Galicia
y otros asuntos eran mi destino.
Junto al castillo de templarios
paramos a reponer fuerzas.
Cuando estaba pagando la empanada y el vino,
oí el motor del coche. Me dejó su cayado, la venera,
y un palmo de narices con recuerdo a colonia.
Caminé todo el resto del verano
como un imbécil, con la boca seca,
pero he ganado el jubileo.

de Enrique Gracia Trinidad

lunes, julio 18, 2005

con ella sería capaz de irme a vietnam a matar chinos

Es un día gris y yo me despierto en una cama que no es la mía, en una habitación que no es la mía, en una casa que no es la mía. Ana, aún dormida, se revuelve a mi lado, bajo la cálida coraza del edredón. Abrazo su carne caliente y me siento feliz. Si fuese un gato empezaría a ronronear como un cabrón. De momento, recorro con mis manos el atlas abierto de su cuerpo desnudo y la despierto a besos. No hay nada como comenzar el día follando en la penumbra de una alcoba.
Se oye a alguien trasteando en la cocina. Ana se levanta y se estira. La observo mientras se viste con lentitud. Le digo: te he echado mucho de menos. Y ella responde: tengo hambre, vamos a desayunar algo.
Al levantarme recuerdo a la colega de Ana y a su marido el militar golfo. Hemos pasado la noche en su casa. Mientras me pongo la ropa encuentro en un bolsillo el folleto de una pensión en Ámsterdam. Ese papel lleva unos días pegado a mí, quizás sea una señal. Hay cosas que uno no quiere perder y al menor descuido desaparecen misteriosamente. Pero hay otras sin embargo que uno no se preocupa en conservar y, de forma inexplicable, siempre están ahí. La vida es extraña.
Un desayuno caliente y poderoso nos espera en la mesa. Yo, de todas formas, sólo me tomo un café. No podría tragar ni una puta pastillita Juanola. Entre los vapores de un tazón de colacao y unas tostadas oscuras, María José le pregunta a Ana qué vamos a hacer. Es Sábado. Largo Sábado. Santo Sábado.

- No sé. No sabemos. ¿Alguna propuesta? -le dice Ana.

Está preciosa. Miro detenidamente su melena mientras su amiga le explica no sé qué de una excursión al campo y no sé qué de unos ecologistas. Ana vuelve la cabeza y me pilla con mis ojos fijos en su pelo.

- ¿Vamos?

Le digo que sí.
Con ella hoy sería capaz de irme a Vietnam a matar chinos.

seiscientos euros

Lunes de mañana. Hay nubes que pasan de largo. El cielo es un collage blanco y azul. Un sol tímido comienza a secar los huesos del mundo. Desde el teléfono que hay en la cafetería de la facultad, he llamado a Juan Carlos a su móvil y ha flipado. Le he dicho que le echo de menos y él ha querido verme enseguida. Le he dicho que no, que nos veremos el fin de semana. Ha insistido en que necesitaba verme antes, que hoy es lunes y que no podría aguantar esperando toda la semana. Yo le he dicho que también tengo ganas de verlo, pero que, por favor, me deje unos días. No sé si ahora mismo soy capaz de hablarle. Estoy confusa. Estoy fría. Tengo sueño.
He salido de clase antes de la hora porque tenía que hacer la compra. Al regresar a casa cargada con las bolsas del ultramarino de abajo, mi hermano me dice que me ha llamado un tal Arturo. Que ha dicho que lo llame sin falta. Mi madre, desde el salón, me pregunta gritando que quién es ese Arturo y yo le digo que es un compañero de la Facultad. Y ella, volviendo la cara a la tele, farfulla que esta niña, acaba de romper con su novio y ya está con tonteando con otros tíos, si es que me ha salido una despendolada y bla, bla, bla… yo me hago como la que no la oigo y me meto en la cocina. Mi hermano entonces entra en la cocina y me dice que no vuelva a dejarlo solo todo el fin de semana como he hice. Yo le digo que peor es lo que él me hace y él me empieza a decir que ya está harto, que no puede estar así, que necesita salir y despejarse y yo, que no tengo ganas de discutir aunque ahora mismo lo que debería hacer era gritarle todo lo que no le he dicho, me callo y le digo que está bien, que esta semana yo me hago cargo y que si él se queda aquí por las mañanas para preparar la comida, yo me quedo los fines de semana, que lo único que le pido es que me ayude a tener tiempo para ir a clase. Él no dice nada y sale. Por la ventana miro a los gatos que toman el sol sobre el pretil de la azotea de enfrente.
Después de comer llamo a Arturo y me cita para el miércoles a las once de la mañana. Tengo clase, pero aun así le digo que sí con la boca pequeña. Él me ha notado indecisa. Aun así, cuando vamos a despedirnos, me dice:

— No faltes. Tenemos seiscientos euros para ti. Es la última prueba. Mi jefe va a estar aquí. Quiere conocerte.

Me juré que no iba a volver a aquel piso. Nunca más. Seiscientos euros. Me paso toda la tarde dándole vueltas. Seiscientos euros. Debo olvidar a David, debo volver con Juan Carlos. Seiscientos euros. No me importa sacrificar mis fines de semana mientras pueda terminar la puta carrera. Es mi única salida. Eso tiene que entenderlo mi hermano. Seiscientos euros. Yo no soy una puta. ¿Qué tendré que hacer por seiscientos euros? Ha dicho que será la última prueba. Coge el dinero y corre. Yo no soy una puta. Seiscientos euros. David. Tere. Seiscientos euros. Nunca más. Seiscientos euros. Lo juré. Seiscientos euros.
Quisiera ser un gato.

un poema de encargo

la vez primera vez que algunos mozos
contamos con orgullo y gran detalle
pagado por supuesto y por la calle
la vez que da bigote a los del bozo

la vez primera vez y enamorada
que a muchas nos dijeron que era clave
acaba convirtiéndose en ya sabes
la vez que vino a ser como si nada

la vez primera vez contigo quiero
se dice el dependiente de la tienda
mirando a la lotera de la esquina y

risueña la lotera lo adivina
y le dice cuando pasa al de la tienda
la vez primera vez contigo quiero

de Luis Melgarejo

domingo, julio 17, 2005

párrafos ejemplares (XIII)

Siguió caminando, pasó junto a los enormes graneros donde los trabajadores descargaban incesantemente carros de trigo y otros trituraban el grano en enormes plataformas circulares de ladrillo. Se metió en un restaurante público atestado de gente lúgubre y silenciosa de pie codo contra codo ante estrechos mostradores de ladrillo, y recibió un trozo de pan redondo y plano, una especie de tortilla o chapatti, relleno con algún tipo de carne picada muy especiada que picó en sus labios como fuego. Luego siguió adelante, bajando por una amplia y poco pronunciada escalera de troncos hasta la parte inferior de la ciudad, donde vivía el campesinado en habitaciones como celdas, apiñadas como colmenas unas contra otras.
Era una ciudad opresiva, pero no escuálida. La intensidad de la preocupación por la sanidad le asombró: había pozos y fuentes y retretes por todas partes, y los desagües de ladrillo brotaban de cada edificio, conduciendo hasta sumideros cubiertos. En ninguna parte se veían los conductos de desagüe al aire libre y las pestilentes zanjas que aún podían encontrarse en la India de su época. Se preguntó si la antigua Mohenjo-daro habría sido realmente tan higiénica. Quizá los ciudadanos habían rediseñado la ciudad para que encajara con sus propios ideales de limpieza. No: lo más probable era que lo que estaba viendo fuese auténtico, decidió, una función de la misma disciplina obsesiva que había dado a la ciudad su rigidez de formas. Si Mohenjo-daro hubiera sido un agujero putrefacto, lo más probable era que los ciudadanos la hubieran recreado exactamente así, y la hubieran amado por su fascinante y maloliente suciedad.


de Robert Silverberg

desorden

En esta noche loca
ordéname muchas cosas
ordéname que te desee
que quiera besarte en un abrazo en gris y plata
que quiera volver a tu piel.

Ordéname que invadas mis sueños
que mi cuerpo sea para ti un don
que te huela una y mil veces
y aún más,
si me dejas.

Ordéname que me entregue al caos de tus caricias
allí donde lo inesperado
siempre fue refugio nuestro
y desordena mi cabello entre tus dedos
en las horas de lujuria
pacto entre iguales
yo siempre velero a tus órdenes,
mi capitán.

de Pura Salcedo

jueves, julio 14, 2005

oración

Cádiz que estás en los cielos,
Cádiz que estás en la tierra,
Cádiz que estás en el suelo,
Cádiz que estás a mi izquierda,
Cádiz que estás en los mares,
Cádiz que estás en la playa,
Cádiz que estás en la calle
y a donde quiera que vaya.

Dicen que te han ido haciendo a golpe de muralla,
que eres deseado por los cuatro vientos,
las cuatro estaciones y las cuatro lunas.
Y que también te desean los pájaros negros del atardecer
y que todos los ángeles dicen que a ti
los dioses no te olvidan.

Y yo que he nacido en Cádiz, bendita mi suerte,
sé que el día de mi muerte le daré mi vida.

Y ya lo he comprendido:
el cielo está servido,
en cuanto se pregunta
si hay un non plus-ultra,
mas allá no hay.
La tierra prometida,
la que di por perdida,
de pronto la encontré
y luego me enteré
que se llamaba Cádiz.

Y esto no es una copla,
esto es una oración
y cada vez que la rezo se me vuelven locas
las palabras en mi boca
y el latido en mi corazón.

de Juan Carlos Aragón

hombres y mujeres que tengan bueno su pensamiento en su corazón

Menos mal que la señorita Supersusana Albarrán nunca deja de atizarnos el fuego lacandón que jamás deja de arder en la selva (ni en nuestro pecho)

SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDON

(Fragmento)

(...) Hermanos y hermanas:
Ésta es nuestra palabra que declaramos:
En el mundo vamos a hermanarnos más con las luchas de resistencia contra el neoliberalismo y por la humanidad. Y vamos a apoyar, aunque sea un poco, a esas luchas. Y vamos, con respeto mutuo, a intercambiar experiencias, historias, ideas, sueños.
En México, vamos a caminar por todo el país, por las ruinas que ha dejado la guerra neoliberal y por las resistencias que, atrincheradas, en él florecen. Vamos a buscar, y a encontrar, a alguien que quiera a estos suelos y a estos cielos siquiera tanto como nosotros. Vamos a buscar, desde La Realidad hasta Tijuana, a quien quiera organizarse, luchar, construir acaso la última esperanza de que esta Nación, que lleva andando al menos desde el tiempo en que un águila se posó sobre un nopal para devorar una serpiente, no muera.
Vamos por democracia, libertad y justicia para quienes nos son negadas. Vamos con otra política, por un programa de izquierda y por una nueva constitución. Invitamos a los indígenas, obreros, campesinos, maestros, estudiantes, amas de casa, colonos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes, micro empresarios, jubilados, discapacitados, religiosos y religiosas, científicos, artistas, intelectuales, jóvenes, mujeres, ancianos, homosexuales y lesbianas, niños y niñas, para que, de manera individual o colectiva participen directamente con los zapatistas en esta CAMPAÑA NACIONAL para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa de lucha nacional y de izquierda, y por una nueva Constitución.
Y pues ésta es nuestra palabra de lo que vamos a hacer y de cómo lo vamos a hacer. Ahí lo vean si es que le quieren entrar.
Y les decimos a los hombres y mujeres que tengan bueno su pensamiento en su corazón, que estén de acuerdo con esta palabra que sacamos y que no tengan miedo, o que tengan miedo pero que lo controlen, pues que digan públicamente si están de acuerdo con esta idea que estamos declarando y pues así vamos viendo de una vez quién y cómo y en dónde y cuándo es que se hace este nuevo paso en la lucha.
Por mientras lo piensan, les decimos que, hoy, en el sexto mes del año de 2005, los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional ya nos decidimos y ya suscribimos esta Sexta Declaración de la Selva Lacandona, y firmaron los que saben y los que no lo pusieron su huella, pero ya son menos los que no saben porque ya se avanzó la educación aquí en este territorio en rebeldía por la humanidad y contra el neoliberalismo, o sea en cielo y tierra zapatistas.
Y ésta fue nuestra sencilla palabra dirigida a los corazones nobles de la gente simple y humilde que resiste y se rebela contra las injusticias en todo el mundo.

¡DEMOCRACIA!
¡LIBERTAD!
¡JUSTICIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
México, en el mes sexto, o sea en junio, del año del 2005

del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

martes, julio 12, 2005

petrolero hacia el desguace

He huido rápidamente de la casa de Viki porque sé que cuando despierte se va poner a llorar. Me he vestido con premura y he salido a la calle sin decir ni media. Antes de dejarla en la cama la he mirado. Duerme plácidamente. Tiene cara de un ángel que duerme. Pero ya la conozco: está loca, y al despertar comenzará a llorar y le dará la depre, y entonces empezará a contarme sus problemas y yo no estoy para esas historias. Hace sólo unas horas, era una loba en celo gimiendo sobre mí. Ahora es un ángel que duerme bajo las aguas azules de un lago. Dentro de un rato será una loca despeinada con los ojos nublados. Así que me retiro antes de que estalle la tormenta. Me han caído muchos de esos chaparrones en ese dormitorio. Ni uno más, tía. Ni uno más.
Hace sol y estoy derrotado. La vomitiva paz dominical llena con su manto de asco este rincón de la ciudad. Pasan pocos coches. Los comercios están cerrados.
Son las cuatro de la tarde. Es domingo.
El peor momento de la semana para estar tan lejos de mi casa.

....


Tengo en el móvil una llamada perdida del Negro. Lo llamo y me cita dentro de un rato en una cervecería del centro. Pensaba ir al piso, ajustar cuentas con el Gafas, porque el casero debe estar ya que trina, dormir esta noche en mi cama, ducharme en mi ducha, vivir en mi vida. Pero, por supuesto, no le digo nada de esto al Negro. De hecho le digo rápidamente que nos vemos, que voy para allá. Quiere que hablemos de negocios. No hay mejor plan para una tarde resacosa de domingo que tomar unas cervezas con el Negro y hablar de trapis. No, señor.

Como es domingo, los autobuses pasan con menos frecuencia, así que tengo que estar un buen rato sentado en la parada, solo y hambriento, mientras la media tarde se arrastra con la lentitud polvorienta de un petrolero hacia el desguace.

No llegan los padrinos de este duelo

No llegan los padrinos de este duelo
de deseo y de carne enajenada.
Aquí estoy. Desarmado, sin la espada,
sin la guerra, hirviendo ante tu pelo.
El guante de tu piel está en el suelo
esperando a la muerte anaranjada.
Sabemos que, esta noche ensimismada,
debajo de la cama duerme el cielo.
En mi escudo, muralla milenaria,
con los vientos, las lluvias y los cardos
se ha marchito la dulce flor de lis.
Nada queda, tan sólo la plegaria
y el duelo de panteras y leopardos
que llevas en tus ojos, Anaïs.

lunes, julio 11, 2005

una enfermedad cutánea del neolítico

La efigie ahuecada del Estado absoluto se vino finalmente abajo en "1989". La última ideología, el capitalismo, no es más que una enfermedad cutánea del Neolítico Muy Tardío. Es una máquina-de-deseo que sigue corriendo vacía. Tengo la esperanza de verlo disiparse durante mi vida, como uno de los paisajes mentales de Dali. Y quiero tener algún sitio adonde "ir" cuando caiga la mierda. Por supuesto la muerte del capitalismo no implica necesariamente la destrucción a lo Godzilla de toda la cultura humana; este escenario es meramente una imagen de terror propagada por el propio capitalismo. Sin embargo, es evidente que el cadáver soñante dará violentos espasmos antes de que el rigor mortis se asiente --y Nueva York o Los Ángeles pueden no ser los sitios más inteligentes para esperar que acabe la tormenta. (Y la tormenta puede haber empezado ya). ¡Por otra parte NYC y LA podrían no ser los peores lugares para crear el Nuevo Mundo; uno puede imaginar barrios enteros ocupados, bandas transformadas en Milicias Populares, etc.) Ahora, el modo de vida gitano-Realidad Virtual puede ser una forma de afrontar el desarrollo del fundirse del Capitalismo Demasiado Tardío --pero en lo que a mi se refiere, preferiría un hermoso monasterio anarquista en algún sitio, un lugar típico para que los "eruditos" aguanten la "Edad Oscura".
Cuanto más organicemos esto AHORA menos problemas tendremos que afrontar luego. No estoy hablando de "super-vivencia" -no estoy interesado en la mera supervivencia. Quiero florecer. VOLVAMOS A LA UTOPÍA.

de Hakim Bey



viernes, julio 08, 2005

hace tiempo sólo con rozarnos la herida


Hace tiempo sólo con rozarnos la herida

Sangrábamos voz.
Pero mi camarada estaba en su sitio.

Íbamos pintando princesas
De cartón piedra, de mítines,
Mientras mi camarada seguía allí.

Dimos cuerda a algunos necios,
Vimos un mundo de víctimas
Y a veces nos creímos víctimas.
Hasta que descubrimos que en la sonrisa
De los hombres
Habita la luz.

Y mi camarada permanecía allí.

Volvimos entonces a las calles
Y arañamos como gatos las puertas
Cerradas,
Y arrancamos astillas con las uñas,
Mientras la bombilla de mi camarada
Continuaba encendida.

Ahora nos sentamos tranquilamente
Y nos miramos profundamente libres
Porque descubrimos que su cuarto
Guarda el secreto que se alza
Frente a la criminal pasión de poseer.

Y sabemos de la felicidad que otorga
Parar, de vez en cuando, -ser parte-
En el corazón de mi camarada.

de Manuel F. Macías

el astrólogo miope

Lo juro. Lo he leído y si creen que me estoy inventando un texto como éste y que es imposible que alguien pueda decirlo/escribirlo sin que se le caiga la cara de vergüenza, pueden leerlo entero aquí. Pero claro, quién va pedirle decencia hoy a los llamados "analistas políticos" en general y a los de ciertos medios en particular.
El asunto, como podrán adivinar, fue por lo de ayer en London. Y miren este editorial. Leer para creer (y la negrita es mía).

(...) Por eso, cuando uno de esos fanatismos pasa a la lucha armada, a la guerra, la única opción es derrotarlo o ser derrotado. El 11 de septiembre de 2001, el totalitarismo islámico declaró la guerra, no a Estados Unidos, sino a toda una civilización; la nuestra. Hoy no ha sido Gran Bretaña ni la política de Blair la atacada, sino Occidente. En la mente del terrorista islámico, no hay diferencia entre Zapatero y Bush, entre alianza de civilizaciones y eje del mal; son ambos infieles y deben morir. Como todos y cada uno de nosotros.
Muchos en nuestra civilización pretenden simular que no estamos en guerra; unos lo hacen por miedo a las consecuencias inevitables que derivan de esa certeza pero otros porque, en realidad, no aprecian el mundo en el que viven y lo quieren ver destruido. Su horizonte era el gulag y su método para alcanzarlo minar nuestras convicciones y nuestra resolución. En Vietnam lograron su mayor éxito y gracias a Reagan cosecharon la mayor de las derrotas. Hoy, desaparecida su utopía, tan sólo les une su deseo de que Occidente siga el mismo camino que Lenin. La derrota del terrorismo islámico depende de la de su quinta columna, pero también de que los pueblos de Occidente cobren conciencia, al fin, de que ésta no es una lucha que podamos evitar, porque no somos nosotros los agresores.
Ante una situación como ésta, cobran su verdadero significado propuestas como la pomposa alianza de civilizaciones, que no suponen más que una burla a las víctimas de Nueva York, Bali, Madrid y Londres y un intento bastante patético de convencernos de que el blanco es negro y, el negro, blanco. “Cuando ellos intenten cambiar nuestro país o nuestro modo de vida a través de estos métodos, nosotros no cambiaremos”, ha declarado Blair ante la carnicería ejecutada en Londres. Ese es el único mensaje que los tiranos de Oriente Medio deben recibir de la única civilización con la que debemos aliarnos. La civilización de la democracia y la libertad. La de Bush, Howard y Blair.

del editorial de Libertad Digital (7-7-05)

(...y digo yo que a mí quién coño me mandará leer estas cosas...)

güenas nuevas

Bueno, vamos por partes, que hay novedades blogueras en la familia:
Por un lado, ya saben ustedes que la bitácora del gran Daniel Bellón acaba de mudarse a una nueva dirección en la que se estrenan también novedades de diseño. Los contenidos continúan en su linea habitual: es decir, inmejorables. Podéis visitarla, además de en la columnita de la derecha, pulsando aquí.
Por otro lado, dos nuevas bitácoras se unen a la red. Por un lado, Ángel nos propone unos textos muy interesantes donde se vuelven a trenzar la palara y la vida con su bitácora Deambulatorio, una apetitosa invitación a deambular entre sus versos y su pensamiento. Una magnífica muestra:
La Reina del Pumarejo,
Duquesa de Callejuelas,
Condesa de Trasnoches y
Baronesa de Jovenzuelos
deambula por la alameda,
sin corona ni haciendas,
bajo la luna con sus monedas.

¡Maravilla tanta clase
en un mundo el tuyo
ausente de todo a
rte!
Y desde Sevilla llega Son de mar, del amigo Alfonso a.k.a. Julián Carax, otro amigo al que tuvimos la suerte de conocer en Sevilla en los Talleres de Reparación Rápida de la Feria del Libro. Otro nuevo cómplice que se une a la juerga bloguera. Un poema de entrante:
Calmantes para amantes en el fondo del Sena
Sedantes para suicidas en el Malecón
Bicicletas para soñadores en Florencia
Góndolas para palomas sin alas en Piazza San Marco
Niebla en Hyde Park. Todo está borroso.
Busco refugio en rincones sin luz de la Judería y,
cuando me baje del tren, quiero ver la Giralda.
Las instrucciones del juego están en callejones sin salida.
Pues eso: que no decaiga la fiesta.

jueves, julio 07, 2005

discurso del oso

Soy el oso de las cañerías de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por las cañerías.
Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal. De noche ando callado y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.
Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso; por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír cómo roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.

de Julio Cortázar

más nombres y más europa

Y os recuerdo que en la página de Alberto Porlan en la que divulga sus asombrosas aportaciones al estudio de las ancestrales raíces europeas mediante la toponimia (ya hablamos de ello hace unas semanas) ya se han actualizado nuevos datos que no podemos dejar de visitar.
Ahora, mientras la babosa Europa de plexiglás que los países europijos tratan de montarse entre disputa y disputa (incluido el papelón mediático de los negocietes olímpicos), el trabajo de Alberto sigue ahí, latiendo en silencio, sin aspavientos y paciencia, haciendo aflorar las raíces verdaderas de una tierra enorme maltratada (como todas la tierras) por políticos, historiadores y periodistas.

no me importará acompañarte por un rato

La historia, el materialismo, el monismo, el positivismo, y todos los "ismos" de este mundo son herramientas viejas y oxidadas que ya ni necesito ni me importan más. Mi principio es la vida, mi fin es la muerte. Deseo vivir mi vida intensamente para abrazar mi vida trágicamente. ¿Esperas la revolución? ¡La mía empezó hace mucho! Cuando estés listo (¡Dios, qué espera interminable!) no me importará acompañarte por un rato. Pero cuando te detengas, ¡yo continuaré en mi loco camino triunfal hacia la gran conquista sublime de la nada!
Cualquier sociedad que construyas ha de tener sus límites. Y fuera de los límites de cualquier sociedad errarán vagabundos indómitos y heroicos, con sus vírgenes y salvajes pensamientos ¡aquellos que no pueden vivir sin planear siempre nuevos y terribles brotes de rebelión!
¡Yo estaré entre ellos!
Y tras de mí, como ante mí, estarán aquellos que dicen a sus compañeros: "¡Volveos pues hacia vosotros mismos más que hacia vuestros dioses o ídolos. Encontrad lo que se esconde en vosotros; sacadlo a la luz; ¡mostraos!"
Porque cada persona; quien, buscando en su propia interioridad, extrae lo que está misteriosamente oculto dentro; es una sombra que eclipsa cualquier forma de sociedad que pueda existir bajo el sol.
Todas las sociedades se estremecen cuando la arrogante aristocracia de los vagabundos, los inaccesibles, los únicos, los gobernantes del ideal, y los conquistadores de la nada avanzan resueltamente.
Por tanto, ¡vamos iconoclastas! ¡adelante!
¡El presagio en el cielo ya se torna oscuro y silencioso!

de Renzo Novatore
Arcola, enero de 1920

martes, julio 05, 2005

nagasaki

Me llamo Yanajido. Trabajo en Nagasaki y había venido a ver a mis padres en Hiroshima. Ahora ellos han muerto. Yo sufro mucho por esta pérdida y también por mis horribles quemaduras. Ya sólo deseo volver a Nagasaki con mi mujer y con mis hijos.
Dada la confusión de estos momentos no creo que pueda llegar a Nagasaki en seguida, como sería mi deseo; pero sea como sea, yo camino hacia allá.
No quisiera morir en el camino. ¡Ojalá llegue a tiempo de abrazarlos!.

de Alfonso Sastre

lunes, julio 04, 2005

los días de la ira

Cuando lleguen los días de la ira
Cuando dejen estos perros de ladrar
Cuando tantas estatuas al fin echen a andar
Cuando dejen de sangrar estas heridas
Cuando llegue por fin la bajamar
Y las algas pregunten por nosotros
Y los dientes de las hienas nos expulsen del festín
Cuando estemos en el corazón del oso
Cuando nadie pregunte
Cuando nadie responda
Cuando nadie nos dé su canción.
Pensaremos mirando hacia el suelo “La hora llegó”
Gritaremos entonces y no habrá barreras
Que detengan la luz ni los besos
Cuando lleguen los días del frío que nos pillen hirviendo.

Cuando el fuego reclame lo que es suyo
Cuando un día las flechas no nos hieran
Cuando todos regresemos al estómago del pez
Para ser lo que hay que ser de otra manera
Cuando todas las drogas sean pocas
Cuando todas las lenguas sean extrañas
Cuando crezcan los escombros
Cuando al fin vuelvan las lluvias
Cuando entremos por los ojos de la araña
Cuando nadie nos oiga
Cuando nadie nos hable
Cuando nadie nos haga reír
Nos diremos juntando las manos “Ya estamos aquí”
Gritaremos entonces y no habrá barreras
Que detengan la luz para ti
Cuando lleguen los días del frío
Que estemos aquí…

de vuelta

Un paréntesis sin visitar esta vuestra bitácora. Pero ya estamos de vuelta.
Gracias por seguir visitándonos.