jueves, diciembre 15, 2005

las cabañuelas

El coche para a mi altura. Tengo el corazón a mil y parece como si la mochila me quemara en el hombro. Abre un poco la ventanilla y un picoleto me dice:

— ¿Vas para Conil, chaval?
— Sí —tartamudeo con una cortina de agua cayéndome sobree los ojos. ­
— Anda. Sube detrás….

Dios, no lo puedo creer. Estoy metido en un furgón de los Civiles con una mochila llena de pastillas en mi hombro. Ya en marcha, el que va de copiloto me pregunta:

− ¿Cómo vas por aquí, con la que está cayendo?
− Es que perdí el último autobús en los Caños y voy a Conil, a coger uno que sale más tarde.
− ¿Vives por aquí?
− No, soy de Cádiz, es que he venido a ver a mi novia que vive en los Caños.

Aquello se va a convertir en un interrogatorio. Estoy respondiendo sin pensar mucho y creo que aparento normalidad. De momento no se dan cuenta de que el corazón está a punto de salírseme por la garganta. De todas formas parecen amables, al menos el que habla conmigo. Debe tener más de cincuenta tacos, un picolo con solera, y aunque no lleva bigote, debiera llevarlo. El otro es uno de esos jovencitos que no abre la boca para nada mientras conduce. Me ha mirado la mochila de reojo pero no ha dicho nada. Me da mal rollo. Se hace un silencio tenso y el sonido del limpiaparabrisas apartando la lluvia del cristal me parece especialmente siniestro, así que decido hablar un poco:

− Menos mal que me han parado ustedes, porque la lluvia me ha pillado en mitad de ningún sitio.
− Sí, suerte has tenido de que vayamos ya para Conil. Hemos acabado el turno. Vamos para el cuartel.
− ¿Han tenido un buen servicio?
− Sí, ahora en invierno esto es tranquilito, es en verano cuando hay más jaleo, más gente y más problemas. Porque por esta zona se mueve mucha droga, pero mucha, mucha. Pero ahora en invierno la cosa está más tranquilita….

No sé si este tipo es tonto del culo o si realmente está tratando de ponerme nervioso. Rápidamente cambio el tema de la conversación y empezamos a hablar del tiempo lluvioso que estamos teniendo, que vamos atener unas navidades pasaditas por agua. El tío dice que ya sabía desde hace mucho que nos iba a llover en las pascuas y empieza a hablarme de una cosa que se llama las cabañuelas o algo así, y yo muestro interés y le pregunto qué es eso, no porque realmente me interese una mierda sino porque así me calmo un poco y trato de disimular el ataque al corazón que está a punto de darme. Así que mientras un Guardia Civil parlanchín me explica algo sobre la predicción meteorológica de un año completo partiendo del tiempo que haga en la primera mitad de agosto del año anterior, yo trato de calmar el centrifugado de ideas que se retuercen en mi cabeza. Yo hago como que todo aquello me paree asombroso y así, entre gilipollez y gilipollez, llegamos a Conil.
Me dejan donde para el autobús y yo les doy efusivamente las gracias. Cuando veo el coche alejarse camino del cuartel respiro con hondura y pienso que me voy a partir de la risa cuando le cuente esto al David o a alguien. Soy el hombre más libre del mudo y una sensación de triunfo colma mi pecho. Ha dejado de llover. Aún queda un rato para que salga el autobús.
Todo está saliendo de puta madre.
Y es entonces cuando, horrorizado, me doy cuenta de que me he dejado la mochila dentro del coche de los picolos.

9 Comentarios:

Blogger perfevilloso dice...

Dióo! Eso sólo le puede pasar a un híbrido entre el teniente corrupto Terradillos y el señor Ortega

8:47 p. m.  
Anonymous mochuelo dice...

¡¡¡rehostia... pero bueno, ¿es que ese tío es gilipollas; uff, perdón, pero este Guaqui me saca de quicio...

en fin, compañero, ya sabes lo que pienso de todo esto, que lo estuvimos hablando anoche en directo... ;) mil abrazos

(y seguimos con las erratas: "todo aquello me paree asombroso"...

12:42 a. m.  
Blogger Kampanilla Punk dice...

COJONES¡¡¡
Este chico acabará muy mal. Cómo se le ocurre separarse un momento de tan preciado tesoro?
Se tenía que haber pegado la mochila al culo con cola de pegar.
El corazón me tiembla solo de pensar en lo que le espera a él y a ti.
Sigue así... Besísimos.

9:20 a. m.  
Blogger inwit dice...

Laín, vieo, este tío es capullo. Y esta novela un pepinazo!!! :-) Pon "mundo" donde pone "mudo", arfavó... :-)

1:49 p. m.  
Anonymous susi.sisé dice...

Ja ja ja, que bueno chapa, esto está cada vez mejor, que arte seleccionando trocitos de la novela, la intriga es genial.
Un abrazo y gracias por estos ratitos.

3:08 p. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

Joer...y el Guaqui que tiene al Pitu como un gilipoyas...mira quién habla :p. ¿Se hará un viajecito al cuartel? Porque al Negro no creo que le haga mucha gracia.

3:53 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

Ahhhjj! me siento como si se me hubiese olvidado la mochila a mí, tío, qué pasada! La sátira a la guardia civil es muy divertida, el relato en sí lo es. Creo que el texto está muy bien adecuado al contexto en el que está siendo difundido. Si fuese una novela impresa daría pie a un mayor desarrollo pero como se lee a través de internet está bien que sean capítulos breves con el fin de enganchar, divertir y entretener; y ya de paso hacer una caricatura de tantos prejuicios sociales. Lo que más me divierte es la inocencia que refleja el protagonista. Las cárceles están llenas de tipos así mientras que los capullos están fuera. Ja, qué punto!

6:06 p. m.  
Anonymous Ana SS dice...

No sé por qué ha salido usuario anónimo, me he debido equivocar, soy Ana SS

6:09 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

PERF: jajaja. qué arte, qué cabrón!
MOCH & INWIT: Gracias por la coreeciones. Y gracias sobre todo por la hospitalidad y el cariño grande con que habéis regado estos días (y esa noche)nazaríes.
KAMPA: Esto soo ha comenzao, jejeje. Y que nos vemos el miércoles,EHHHH????
BORJA: Cierto. No sé qué sería peor: o los picolos o el Negro...
SUSI: Subidón cuando un mujer tan silenciosa (aunque sé que siempre atenta aa estos suburbios virtuales)como usted se decide a dejar algnas palabas. Besos enormes pa ti y pal otro medio super-sisé.
ANA: Regístrese usted y no tendrá más problemas con su fima. jejeje
besos.

7:29 p. m.  

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