sábado, diciembre 03, 2005

cuatro mil euros

El tipo llega a las seis y media de la tarde. Yo ya no sabía qué hacer cuando he visto que un coche aparcaba justo frente al bar y se ha bajado de él alguien con un manojo de llaves caminando hacia el bar. El corazón se me acelera. Es él. Joder. No puedo creérmelo. Me acerco hasta él y es entonces cuando caigo en que no sé cómo se llama. El Negro no me lo dijo. Supongo que no será importante. Cuando llego a su altura veo que dentro del coche hay una niña pequeña, de unos cuatro o cinco añitos. Ella me mira con su carita de cielo desde el otro lado del cristal. Le sacó la lengua y ella me hace lo mismo. El tipo me mira de arriba abajo.
− ¿Tú eres el que viene de parte de Negro?’
− Sí
− ¿Y él?
− No ha podido venir. Me ha mandado a mí.
− ¿Lo traes todo?
− Claro –le respondo tratado de aparentar serenidad, seguridad, no sé, todo lo contrario al huracán de nervios que me agita las vísceras.
− Vamos dentro.
Saca a la niña del coche, abre las rejas de la puerta y entramos. Huele a sucio, como si la última vez que el bar estuvo funcionando no se hubiera limpiado. Hay colillas y servilletas de papel por el suelo. La barra está llena de vasos sucios y botellines vacíos.
− Venga, a jugar por ahí… - le dice a la niñita.
Ella se pone a curiosear entre las mesas mirándolo todo con esos ojos abiertos que la infancia más temprana tiene delante de cualquier cosa.
− Mira qué desorden, joder -me dice el tipo-, la vieja que limpia esto debía haber venido ayer, joder, pero por lo visto no ha aparecido. Cuando la coja se va a enterar, puta vieja de mierda…
Retira unas sillas de una mesa y me dice que me siente. La niña está sentada en el suelo y empieza a jugar con unas colillas pisadas. Él se queda de pie y entra detrás de la barra
− ¿Una cerveza?
− Sí, gracias.
− ¿Llevas mucho esperando?
− Desde esta mañana. El Negro me dijo que ibas a estar por aquí a mitad de la mañana y yo…
− El cabrón del Negro no se entera de nada. Le dije a mitad de la tarde… de la tarde… ¿Cómo voy a estar aquí por la mañana? El Negro sabe de sobra que por la mañana estoy currando. Joder. Que yo soy un hombre serio, no como él. Será capullo… -dice acercándome un botellín- Además, por la mañana, si vengo, la puta de mi mujer se mosquea ¿sabes? Ella cree que ya he dejado de pasar, me pillaron de marrón ¿sabes? Me libré por los pelos, porque mi cuñado es un buen abogado, pero mi mujer me hizo jurar que nunca mais ¿entiendes? Ahora ella está currando en el hospital y es cuando yo me quedo con la niña y puedo escaquearme un rato para hacerme los bisnes…
− ¿Es tu hija?
− Eso dice mi parienta
− ¿Qué edad tiene?
− Cinco.
− Es muy guapa.
− Sí, pues espérate a que tenga catorce… Bueno ¿traes los billetes?
− Sí.
De la mochila que traigo para la ocasión saco el sobre con los billetes.
Cuatro mil euros.
40 billetes de 100.

6 Comentarios:

Anonymous Nobody's boy dice...

Al principio del episodio repites la palabra "bar" dos veces casi seguidas y no suena muy bien, creo. Podrías mirarlo. Por lo demás muy bueno. Besos miles.

10:35 p. m.  
Blogger inwit dice...

Joder, cómo se te ocurre meter a una niña en este marrón!?!? Te azmiro, ere un mojtro! :-D

1:17 p. m.  
Anonymous Ana SS dice...

¡Qué interesante! Estaba navegando y eché un vistazo por aquí. Tiene mucho pulso narrativo esta historia, engancha.Se echa en falta un personaje femenino, una prosti o una yonki tal vez.No obstante, tú a tu bola!

2:08 p. m.  
Blogger ana dice...

Bueno, bueno, bueno....

2:40 p. m.  
Blogger Kampanilla Punk dice...

Con que la niña con catorce años. Tu lo que eres es un hijoputa.¡¡¡
A mis niñas ni te acerques...
Por lo demás está que queman las letras en la piel
Besosísimos

12:41 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

BORJA: Gracias, compa, ya ha sido subsanado el error en el borrador
Señorita SS: la noto un poco despistadilla, jejeje: eso le pasa por haberse incorporado a la narración sin curiosear antes por las entregas anteriores (llevamos ya varios meses). Claro que hay un personaje femenino (que además es tocaya de usted) aunque no es prosti ni yonqui (con "Los búhos" ya toqué techo con los personajes yonquis, jeje)sino una chica más o menos normal (como todos los personajes de la novela, que más que figuras marginales son pobres veinteañeros más o menos corrientes tratando de sobrevivir en el cádiz teófilo, jejeje). Curiosea y ya me cuentas. Besos.
KAMPA: Dejad que las niñas se acerquen a mi, jejeje...

8:00 p. m.  

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