lunes, diciembre 26, 2005

apartad vuestras sucias manos de diembre

Al caer la tarde y cernirnos la noche, así tan temprano en estas fechas del invierno abisal, el centro de la ciudad parece que se hace de confeti helado. Luces navideñas guiñan al mundo. Los comercios abren sus escaparates luminosos como los reclamos terribles de una planta carnívora. La calle se puebla de gente encerrada en armaduras de lana. Las bufandas cercan las gargantas. Y los guantes los dedos. Y los abrigos más espesos y maternales nuestros cuerpos frágiles.
El aliento mineral de diciembre, la música helada de las esferas, el frío del espacio exterior, llueve sobre nosotros. Las aceras y las narices de los encogidos transeúntes están frías. Los escáners de los códigos de barras y las tarjetas de los cajeros automáticos, calientes. Nubecillas sin forma aletean frente a las bocas de la gente. Guirnaldas de luz con formas estrambóticas y ñoñas coronan las fachadas. Resplandecen árboles en las avenidas como una bandada de luciérnagas sincronizadas y absurdas. Pasan coches y por todos sitios suenan ridículas cancioncillas . En las grandes superficies comerciales, guirnaldas de colores hacen felices a los niños, Papa Noel bebe Red-bull y el espíritu de las pascuas, la cara verdadera del monstruo, sonríe con complacencia. Hay un alma en pena gimiendo en cada arbolito de navidad. Portales de Belén crujen bajo lunas de papel de plata. Esta noche, la Estrella de Oriente se encuentra fuera de cobertura.
Pero algún día llegará una carne caliente y verdadera que fundirá toda la nieve artificial en los cristales, derretirá el hielo de nuestras narices tristes, cortocircuitará las guirnaldas de colores y sus guiños de sirena, nos hará olvidar los precios de las cosas y el número secreto de nuestra tarjeta.
Algún día, los mercachifles del papel de regalo y del espíritu navideño desparecerán y entonces veremos que si estas fechas son real y verdaderamente hermosas es porque estamos en el pozo más hondo y telúrico de diciembre. Invierno químicamente puro. El sol frío y la noche helada. Fuego, casa, compañía y calcetines de algodón. Hibernar con los ojos abiertos. Eso es diciembre.
Eso y no estas fiestas falsas y extrañas.
Que no nos engañen más.

3 Comentarios:

Anonymous Nobody's boy dice...

Amén.

1:18 p. m.  
Anonymous ana SS dice...

...y ya de paso que alguien me cuente una Buena Nueva porque las últimas noticias que he oído estas Navidades ponen los pelos de punta¡Qué jhartura chikillo! Nobody muy simpático lo de Amén, ja,ja!

6:15 p. m.  
Blogger David Franco Monthiel dice...

"Fuego, casa, compañía y calcetines de algodón. Hibernar con los ojos abiertos.
tremendo esto."
toy un poco perdio, lo sé. besos a todos.

10:10 a. m.  

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