martes, noviembre 08, 2005

¿a dónde vas ahora, chiquillo, con la que está cayendo?

Esa misma tarde, en la penumbra, mientras estoy dejado caer en la cama de la Viki y ella respira dormida a mi lado y ahí afuera llueve con placidez, el Negro me llama al móvil y me dice que vaya ahora mismo a verle. Me da una dirección que no conozco. Apunto las señas y me visto en un salto. Viki me dice que adónde voy, que me quede allí con ella. Le digo que tengo cosas urgentes que hacer y que luego traigo unas pizzas para cenar. Bueno, que no sé si vendré a cenar, pero que se pida una pizza de todas formas.
− ¿Vas a salir de casa esta tarde? – le digo sin que realmente me importen sus planes.
Ella, de todas formas, me responde con otra pregunta.
− ¿A dónde vas ahora, chiquillo, con la que está cayendo?
− ¿Vas a salir o no? –insisto.
− No, me voy a quedar aquí en la cama toda la tarde, no tengo ganas de moverme…
− Cojonudo, pues te pillo la moto -le digo agarrando las llaves de la mesita.
Sigue sin dejar de llover, pero ahora es una llovizna bienhechora y que a nadie parece molestar. La moto está aparcada en el portal, le quito el candado y salgo con ella ronroneando bajo el aguacero. Aunque hay más coches de lo normal, supongo que por la lluvia, no tardo mucho en llegar.
Es un piso en la Avenida. Un salón lleno de gente rara, un salón saturado de olores, un salón pequeño, con una luz ocre de bombilla enferma, donde varios tipos se meten farlopa. Todo está lleno de humo. Huele intensamente a cocaína quemada y a tabaco. No conozco a nadie. Ni nadie me presenta. Ha sido el Negro quien me ha abierto la puerta al llamar. No sé si ésta es su casa, ni tampoco lo pregunto. Saludo al entrar en el salón pero nadie me contesta, sólo un tipo vuelve la cara con los ojos brillantes y las pupilas enormes y hace un gesto extraño con la cabeza. Creo que todo el mundo está puestísimo. Están repartiendo billetes. Muchos billetes y de pronto siento que estoy incordiando. El Negro, sin mirarme, me dice:
― Allí está la cocina, Guaqui, entra y pilla una cerveza de la nevera si quieres. Y tráete otra para mí.
No sé si me lo dice por cortesía o porque quiere que salga del salón. Obedezco y entro en la cocina. Está asquerosa y desordenada, con todo el fregadero abarrotado de cacharros sucios. Hay varias cajas de pizza vacía sobre la mesa. Abro la nevera y agarro una lata de cerveza. Al cerrar la puerta noto que un poco mal. No soy demasiado escrupuloso con la limpieza, pero no me gustaría nada comer algo que se haya cocinado en esta puta cocina. Para que después se queje el Gafas de cómo tenemos la del piso. Si viera ésta. Estoy regresando al salón cuando oigo un ruido raro al otro lado de una puerta entreabierta. Me ha parecido un gemido o algo así. Asomo disimuladamente la cabeza y el corazón se me sube a la boca. En penumbras, atado a una silla, veo al tío de la caña de pescar, al Kiko, amordazado con los ojos abiertos y la cara amoratada. Le han dado una tunda terrible. Sangra por la nariz manchándose la camisa y tiene un ojo hinchado y oscuro como una berenjena. Se ve que no ha cumplido los plazos de pago. Por una décima de segundo lo veo mirarme con los ojos de un perro suplicante. Todo parece un sueño. Retiro la cabeza inmediatamente como si pudiese evitar ver lo que ya irremediablemente he visto. Me pongo muy nervioso, por un momento siento deseos de correr de aquel piso pero trato de conservar la compostura y entro en el salón como si no hubiese visto nada.

3 Comentarios:

Anonymous inwit dice...

Buaaah! Guapízizizimo!! Me he puesto tela de nerviosa por un momento... le he visto el careto al colega y me ha dado un bitango... :-)

Por sierto, "Al cerrar la puerta noto que un poco mal.", ¿no le falta un trozo a esta frase?

9:04 a. m.  
Anonymous mochuelo dice...

mooola... y sobre todo promete y deja en vilo...

justo iba a decirle, señor argüez, lo mismo que comentaba inwit: le falta, de hecho, el verbo... ¿"huele", quizá...

9:47 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

cierto queridos: falta "huele". Anoto la observación y muchas gracias. Sigan sagaces. Besísimos.

7:46 p. m.  

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