jueves, noviembre 24, 2005

cuando sonríe así se parece a su hermana

Ayer fue domingo. Ya por la noche, precisamente tomando una copa para calmar un poco la inquietud de las horas previas al día D, es cuando, con todos los capullos que hay en el mundo, tenía que encontrarme precisamente con el Pitu. Eran casi las doce y yo estaba en el “Quemando copas” repasando mentalmente las indicaciones del Negro: el lunes de mañana hay que llegar a los Caños, mejor en autobús, así es más improbable tener problemas con los controles por la carretera, y además yo ni tengo coche ni sé conducir. El tipo va a estar esperándome a media mañana en el bar que regenta, tengo apuntada la dirección, un bar o un chiringuito, eso no lo tengo claro, a pie de playa, que estará cerrado a esa hora. Pero el tipo me estará esperando dentro. Yo le doy las pelas y él me da las pastis. Compruebo que todo está bien y corriendo al siguiente autobús de vuelta. En cuanto llegue debo llamar al Negro para darle las pastis porque él tiene que entregarlas sin falta esa misma noche. Llama en cuanto llegues, me repitió varias veces, no te retrases, estaré esperando tu llamada, en cuantito llegues a la estación de los Comes me llamas, del tirón.
Así que allí estaba yo bebiendo una cerveza a solas con mis pensamientos al fondo de la barra. Llevaba cuatro mil putos euros en el bolsillo, dinero fresco que el Negro me había dado en billetes grandes, que pasaba de dejar en ningún otro sitio que no fuera entre mis huevos, y como si yo no estuviera ya lo suficientemente nervioso, me tuve que encontrar con el Pitu. Le tengo aprecio pero cada vez me molesta más tenerlo cerca. Es cierto, como dice el Negro, que es un poco capullo y la verdad es que no quiero que sepa lo que me traigo entre manos. Así que al principio, al verlo entrar, me hice el tonto, me volví hacia la barra y simulé no haberlo visto. Pero él, del tirón, se me acercó sonriendo. Cuando sonríe así se parece a su hermana. Joder.
—Hola, Guaqui, tío -me dijo.
Quizás fueron mis evasivas nerviosas las que hicieron que el Pitu, que se huele que le oculto algo y que me ando en negocios con el Negro, comenzara a contarme la historia que me tiene ahora el alma llena de raspas de pez.
—Mira, Guaqui, para que veas lo que son las cosas de la vida, joder -me empezó a contar-......

4 Comentarios:

Anonymous mochuelo dice...

mamón eres, tío, ahora con to la intriga el Guaqui y el Pitu con algo que decirle y la pasta en los güevos y...
se te ve en breve, ¿no... ya hablaremos, ya... ;)

7:18 p. m.  
Anonymous inwit dice...

Iodeputa, pareces guionista del Cuéntame...! :¬) Quereeeemos saber, quereeemos saber!!

12:35 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

jejeje....

6:41 p. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

Señor Argüez, estas cosas no se hacen...¡quiero leer la historia del Pitu!

7:49 p. m.  

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