viernes, octubre 21, 2005

nadie puede pedirme ahora que no eche a volar

Cuando regresa el Gafas de ajustar las cuentas con el portero, yo estoy mirando la tele y paladeando este plácido porro hogareño. Le pregunto por qué no está en clase. — Los estudiantes están de huelga.

— ¿Y eso?
— ¡Qué se yo! Ni idea. Sólo sé que han cortado las clases y que hoy iban a manifestarse frente al Rectorado.
— ¿Y no sabes por qué ni qué piden?
— Pues no sé.

Mira que es tonto este tipo. Doy una calada profunda y le digo:

— Joder, Gafas, ¿pero qué clase de estudiante eres que no sabes ni por qué están de huelga en tu puta facultad?
— Pues no lo sé. Ni me importa. He aprovechado lo de la huelga para venirme a estudiar.
— Qué fatiga de tío, vaya un empollón de mierda…

Sé que le duele que le hable así, pero no protesta. Sólo me mira, luego baja la cabeza y se mete en su cuarto. Antes de que cierre la puerta le digo:

— ¿Dónde está el David?
— No sé, salió esta mañana.
— ¿Temprano?
— Sí, temprano.
— ¿A currar?
— No, creo que se ha quedado parado.
— Joder, lo que le faltaba.
— Sí.

El David en paro, sin Ana y agarrado a un vaso largo. Mal asunto. Muy mal asunto. De pronto me doy cuenta de que no quiero estar en el piso. Y es cierto que tenía ganas de volver a casa, de estar en este viejo sofá y de mirar esta vieja televisión. Pero sólo de imaginarme cómo debe estar el David con la recaída se me quitan las ganas de pasar unos días de convivencia con él. Y este tonto del Gafas no es tampoco el compañero que necesito en estos extraños momentos de mi vida. No hace mucho, David era mi mejor amigo, de hecho nunca ha dejado de serlo: mi compañero de fatigas, mi gran consejero, el tío que iba, sin él mismo saberlo, guiando mis pasos y mis decisiones. ¿Cuánto llevamos compartiendo piso? Yo desde que me fui de casa, hace ya ¿cinco, seis años? Hemos pasado muchas cosas juntos, incluso rachas de pobreza extrema, los dos sin un puto duro, robando latas en el super y pasando costo barato en los momentos más chungos. David es realmente un viejo compi de batallas. Pero ya he pasado junto a él algunas de estas terribles rachas suyas, cuando se convierte en un patán borracho, en uno de esos alcohólicos no anónimos del que acaban huyendo hasta sus más cariñosos amigos. La última vez casi tocó fondo y desde entonces creo que ha sido la presencia de Ana a su lado la que ha ido marcando sus altibajos. No sé por qué carajo la Ana no se queda con él y deja de joder la marrana con su novio pijo. Y ahora parece que estamos de nuevo en temporada de huracanes. Ana volvió a irse hace ya unos meses y ahora, para colmo, resulta que ha perdido el curro. Maldita sea. David va a estrellarse fijo. Y yo no quiero ahora estar cerca. No quiero y no puedo. Las cosas han cambiado también para mí: creo que se avecinan tiempos nuevos. Haber conocido al Negro va a cambiarlo todo. A pesar de la zozobra, creo que estoy viviendo momentos de cambio. No puedo ahora estar al lado de un borracho autodestructivo como el David, y aún menos cuando las cosas le van como le van. No puedo. Nadie puede pedirme ahora que no eche a volar. Creo que no estaría mal irme planteando dejar de una vez este piso.
En cosas así voy enredándome el pensamiento cuando el Gafas me dice:

− ¿Te quedas esta semana por aquí o sólo vienes de paso?
− ¿Y a ti qué te importa? – no puedo evitar ser despiadado con un pobre diablo como el Gafas. Se queda callado, le ha jodido mi respuesta, incluso unos chispazos de remordimiento me pinchan el pecho por tratarlo así, pero es que es tan tonto que se lo merece. Me levanto para meterme en la ducha y le respondo sin mirarlo.

− No. Vengo recoger algo de ropa. Dormiré fuera estos días. Estoy muy liado.
− ¿Liado? No me lo puedo creer ¿Estás trabajando?

Y cerrando la puerta del baño le digo:

− ¿Y a ti qué te importa?

6 Comentarios:

Anonymous Nobody's boy dice...

El Guaqui acaba siendo brutalmente asesinado por el Gafas, fijo. Como si lo estuviera viendo :p. Abracitos, hermano.

4:19 p. m.  
Anonymous mochuelo dice...

el cabrón del autor muere asesinado por el Gafas, más bien, de tanto puteo que le tiene...

¿estuviste en "letras a la calle"... ¿cómo fue la cosa...

6:43 p. m.  
Blogger ana dice...

Para cuando más?
Oish, qué enganche producen estos gatos... qué enganche produce leerle, don Miguel Ángel!!
Besotes!

12:24 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

BORJA: me temo que te equivocas. De momento nadie va a asesinar a nadie en mi novela, jejejeje. Besos
MOCHUELO: Jajaja, eso sí que estaría bien, que el Gafas me degüelle a mí en un arrebato unamuniano o pirandelliano. Jajaja.
He llegado a sevilla hoy mismo (escribo esto desde el ordenador central en Peris Mencheta) así que no estuve en "Letras", pero ya estoy al tanto de cómo salio todo. Y he visto todos lo smateriales. Maravilloso. Casi tan maravilloso como lo que me he enterado que vosotros montásteis en Granada.
ANA: Me temo que esta semana no habrá entrega de "Los Gatos", porque estaré toda la semana por tierras jienenses con uno de estos talleres itinerantes, pero a la vuelta al hogar dulce hogar prometo entrega doble. Besos.

12:48 a. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

¡Dios! Don Miguel Ángel García Argüez en Sevilla...¡y yo sin enterarme! :(. ¿Cuánto tiempo te quedas?

8:55 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

sólo estuve el domingo de paso, borja, pues el lunes muy temprano salí por patas para Santa Justa. Así que fue visto y no visto.

11:33 a. m.  

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