martes, octubre 11, 2005

es que mi niña se ha puesto malita

El espigón que lleva al castillo, caracoleando entre los escombros de la bajamar, está lleno de gente que pesca. Cierto es que también hay gente que pasea y gente que está sentada en el pretil charlando o esperando la puesta de sol. Pero sobre todo hay gente con largas cañas en las manos, tratando de arrancar en la bajamar peces tristes a las tristes mareas. El cielo es azul como los ojos de las palomas y huele como sólo puede oler en este sitio a esta hora. El mar chapotea dejando al descubierto unas piedras atávicas y renegridas que podrían formar algo parecido a un endrino paisaje lunar de no ser por la inmensidad verdiazul que las rodea. Y de no ser, tampoco, por la gente que a esta hora apura las últimas horas del sol dominical y helado que chorrea por este cielo abierto.

Al fondo, tras las rocas que bordean el viejo castillo, apartado de la gente dispersa que se extiende por el paseo, un tipo lanza una caña al agua. Bajamos por una vieja escalerita de madera y caminamos mientras las olas cloquetean en las pocetas huecas. El tipo nos ve acercarnos y se yergue con cierto nerviosismo. Llegamos a él. El Negro, sin mirarlo a la cara, le dice:

− Hola, Kiko, últimamente no es fácil dar contigo.

El tal Kiko es un tipo pequeño y menudo, con un chándal horrible y la barba de una semana. Tiene el pelo muy negro y un flequillo descuidado le cae sobre los ojos. Realmente está nervioso.
− Hola, Negro. Precisamente iba a buscarte.
− ¿Sí? Vaya causalidad. Llevo más de una semana intentando dar contigo y hoy precisamente ibas a buscarme.

El Negro se deja caer sobre una piedra y saca los avíos para comenzar a hacerse un porro.

− De verdad, Negro. Si no te he buscado antes es porque no he podido.
− ¿El señor tenía una agenda muy ocupada? –le dice sin mirarle.
− No, Negro, es que he tenido problemas con el dinero.
− Problemas con el dinero…
− Sí, Negro, por mis muertos, te lo juro, pero ya está todo arreglado…

Tratando de proteger la llama de la brisa, hace pantalla con la palma de la mano mientras enciende le mechero y quema la china. Yo estoy callado a su lado.

− Hace más de una semana que tenías que haberme dado los billetes, Kiko, más de un semana…
− Lo sé. Negro, lo sé, pero es que mi niña se ha puesto malita y tuve que coger el dinero, pero ya está todo arreglado…
− Tu niña, pobrecita…
− No hagas chistes, Negro, por mis muertos, nos hemos llevado un susto chungo…
− Yo me voy a follar a la puta de tu niña, Kiko…

Suelta la frase sin dar le importancia ninguna, con una naturalidad pasmosa, como el que comenta algo del tiempo mientras desmenuza el hachís. Kiko da un respingo entre humillado y dolorido.

− No digas esas cosas, Negro, por tus muertos, que mi niña sólo tiene seis meses…
− Me importa un carajo la puta de tu hija y lo mala que esté, Kiko. Tú me pediste el costo y yo te di el costo. Tú me lo tenías que pagar y no me lo has pagado. Así de sencillo.

Yo comienzo a inquietarme, porque aquella conversación no va a terminar en nada bueno. Empiezo a arrepentirme de estar allí.

− Pero, Negro, te he dicho que ya está todo resuelto…

El Negro no dice nada. Arranca con los dientes la boquilla y la escupe. Luego enciende el porro, da una calada honda y la expulsa levantando la cara al cielo. El humo sube y se disuelve como la tarde.

− ¿Tienes el dinero o no?
− Bueno… no todo. Te doy la mitad y la semana que viene te doy lo que queda.

Ahora sí que el Negro lo mira a los ojos.

− ¿Cómo dices? ¿Puedes repetir eso?

El Kiko está muy nervioso. Mucho. Incluso tartamudea.

− En serio te lo digo, Negro, por mis muertos. No lo tengo todo, pero tengo un trapi que no va a fallarme. El martes, todo lo más el miércoles, tienes el dinero, Negro.

El Negro me pasa el porro. Yo lo cojo tratando de disimular mis nervios. Entonces se acerca a él y el Kiko retrocede asustado.

7 Comentarios:

Blogger David Franco Monthiel dice...

MALEANTES y tratos maleantes en una poética caleta.
fantástico.
dios

1:32 a. m.  
Anonymous Nobody's boy dice...

Buenísimo.

9:05 a. m.  
Anonymous mochuelo dice...

joer, argüez, esta nueva entrega folletinesca funciona por sí sola; magnífico...

2:22 p. m.  
Blogger ana dice...

Qué gusto da, señor Argüez, pasear por esta ciudad de su mano! Aunque nos meta después en un trapicheo que nos deje el alma en vilo...
Mencanta!

12:57 a. m.  
Blogger inwit dice...

ioputa er negro, vaya perla...


Qué nervio y qué pulso tienes, cabrón. Pero... "huele como sólo puede oler en este sitio a esta hora": ¿Puede Vd. ampliar más sobre este concepto? jajajaj ;¬)

9:04 a. m.  
Blogger Kampanilla Punk dice...

necesito mas, cabron. esto no se hace con los amigos. me das el caramelo y cuando abro la boca, me lo quitas. ¿ Cuando la siguiente entrega, chulo?

11:45 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

sois unos soles!!!!

8:22 p. m.  

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