martes, octubre 18, 2005

el efecto de la casa verde

No lo esperaba pero, al abrir la puerta, el Gafas está en casa y no en clase. No es normal verlo a aquí un lunes por la mañana. Supongo que estará estudiando y aun así me extraña que un puto empollón como él falte a clase. De todas formas, no sé quién se sorprende más al vernos.
El piso…
¿Cuánto hace exactamente que no duermo aquí? Un vistazo rápido basta para descubrir que todo sigue igual. El Gafas, nada más verme, empieza a decirme que dónde he estado, que el portero le está agobiando, que hace una semana que teníamos que haber pagado, que siempre es él el que se lleva las broncas del portero y que patatín y que patatán. Nada ha cambiado. Bueno, casi nada. De detrás del sofá sale un pequeño gatito que se acerca a curiosearme.

— ¿Y este gato? –digo mientras lo acaricio.
— David lo encontró en la calle, frente al portal, debajo de un coche y lo subió. Estamos pensando si quedárnoslo o no. Bueno, no sé si David está pensándolo o no, pero de momento aquí sigue. Podría dormir en tu cama, total, como tú nunca estás aquí.
— Que duerma en la tuya, capullo, a ver si así duermes acompañado alguna vez.

Sé que esos comentarios le duelen.

— Bueno, déjate de historias y dame ya el dinero que vamos muy atrasados, y ahora mismo bajo corriendo a pagar el mes.
— No lo tengo. No puedo pagar.
— ¡¡Cómoooo!!
— Tranqui, loco, que es una broma, toma, aquí tienes.

Le tiro unos billetes enrollados que él trata ridículamente de coger al vuelo y, claro, se le caen. Los cuenta, entra en su cuarto a pillar el resto de las pelas y sale a buscar al portero. Pobre Gafas. Por un lado siento hacia él una lástima terrible, tan tímido, tan inseguro, tan solo. Por otro lado no puedo evitar ser cruel con él y me divierte enormemente darle caña. El Gafas está un poco chalado. Se pasa todo el día o en clase o estudiando, jamás ha traído a nadie al piso y no le he vista hablar con una piba ni cuando le hemos llenado el piso de gente. Y no quiero ni acordarme cuando sus padres vinieron de Córdoba a verlo en su exilio estudiantil. Qué cabrón, si hasta me dijo que me fuera esa tarde y no apareciera por casa para que sus padres no supieran con quién compartía piso su hijito. Además, va misa todos los domingos. No sé cómo un muchacho como él ha acabado compartiendo piso con unos tipejos como el David y yo. Debe odiarnos. O quizás no.
Pensando cosas así, me he sentado en el sofá. Pongo los pies sobre la mesita y me rebusco en los bolsillos buscando un papel para liarme un porro. Encuentro un pequeño folleto de colores doblado. No sé qué cojones es. Lo abro y leo:

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YOUTH HOSTEL

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THE GREENHOUSE EFFECT

Dormitories and rooms

Restaurant and coffeshop
Clean and cheap
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Warmo
strach, 16 Amsterdam www.thegreenhouseeffect.nl info@thegreenhouseeffect.nl

Vaya, el folleto publicitario que la Viki se trajo del hostal en Ámsterdam. Lo dejo sobre la mesa, saco el libro de papel.
¿Qué carajo habrá hecho esta loca sola en Ámsterdam?

6 Comentarios:

Anonymous Nobody's boy dice...

Una vez más, muy buena la entrega. Besos.

9:33 p. m.  
Anonymous inwit dice...

El gafas va "a" misa, compadre.

¿De qué es la foto?

9:19 a. m.  
Blogger ana dice...

Hasta qué edad admiten en un 'youth hostel'??
Aiiinss...

11:56 a. m.  
Anonymous mochuelo dice...

pena me da el gato en esa casa... saludos y tal...

7:52 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

BORJA: gracias again
INWIT: La foto es del real and auténtico greenhouseeffect, donde nunca me hospedé (era muy caro para mi bolsilo) pero cuyo folleto de colores aún rueda por mi casa.
ANA: la edad para hospedarte en un youth hostel depende principalmente (más que de la edad) de la capacidad de resitencia de tu columna vertebral a la hora de dormir y/o de lo delicada que seas para la limpieza, el ruido, la compañía y el aseo, jejeje
MOCHUELO: Pues sigue de cerca a ese gato, porque no es superfluo

8:22 p. m.  
Blogger Mario dice...

Cuando viajo siempre me gusta alojarme en los hoteles para jovenes ya que alli uno puede relacionarse con otras personas y conseguir compañeros de viajes si es que esta solo. Recientemente he vuelto de los Hostels San Rafael despues de un viaje que hice por gran parte de la Argentina, y la he pasado de maravillas

9:47 a. m.  

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