miércoles, agosto 17, 2005

mi vieja ciudad enferma

Anochece cuando veo los primeros destellos de la bahía. Una luz mortecina va desplegando un muestrario de sombras sobre las marismas. Casi diría que puedo oler la cercanía del mar. Gaviotas se retiran dormir a las antípodas negras de los caños. Las enormes grúas de los astilleros recortan sus siluetas decadentes sobre los escombros violetas de la puesta de sol que acaba de terminar. Los coches encienden las luces y nubes extrañas se apelotonan en silencio y conspiran a lo lejos, sobre el filo del mar.

El autobús, silencioso y nocturno, cruza el puente que atraviesa la bahía. Aquí dentro la gente comienza a desperezarse. Han sido casi ocho horas de travesía y el tipo que hay a mi lado se despierta de la profundidad de su letargo y bosteza con la boca de un ogro somnoliento. La ciudad nos recibe ahí delante con su rosario de farolas amarillas y su aburrido trasiego de coches encendidos. Mi ciudad. Mi vieja ciudad enferma, anestesiada por los siglos y la humedad, me recibe sin mirarme a los ojos. Es casi media noche. La luna no ha salido a alumbrar nuestro cansancio.

Cuando llegamos a la parada todos nos levantamos con la lentitud de los convalecientes. Ahí fuera algunos esperan. Las puertas se abren y vamos saliendo uno a uno. Cuando salgo, veo a mi alrededor muchos besos y abrazos pero ninguno es para mí y entonces al autobús se le abre su vientre geométrico y nos vamos acercando y sacamos las maletas. Hace frío esta noche. Este frío que se te mete en los huesos y te va royendo sin que te des cuenta. Aún me queda una caminata hasta mi cama, pero no me importa andar un poco. Las luces navideñas de la avenida rielan sobre el asfalto empapado por la humedad.

De nuevo en casa. De nuevo en ninguna parte.

5 Comentarios:

Blogger el que deambula dice...

ayer no lo puse por no repetirme, pero como hoy soy el primero en comentar ahí va:

MOSTRO!


(por cierto, a ver si hacéis ya la web de la palabra, que el logo es mu bonito pero ya aburre jajaja).

8:45 p. m.  
Blogger ana dice...

La ciudad recibe sin mirar, pero ese puente parece que abraza al hijo pródigo cuando hace más de una semana que lo has cruzado para salir...

12:00 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

ÁNGEL: gracias tío por seguir ahí. Y por supuesto muchas gracias por el piropo (supongo lo de monstruo e sun piropo, jejeje). La web itinerante debiera ya estar en activo, pero si "las cosas de palacio van despacio", pues "las cosas de la hermandad lo mismo van que no van". Eso sí, cuando alga, seguro que será una página chulísima. Sigue atento.
(y muy bien tu blog)
ANA: Si hablamos del mismo puente...¡No me diga que es usted una de las tristemente célebres emigrantas gaditanas! Si es asi ¿dónde andas exiliada?. Besos.

7:40 p. m.  
Blogger ana dice...

Por dios, de usted... si apenas soy una bebita que ha tenido la suerte de recalar en tan magnífica bitácora!!
Y no, no soy emigranta, sigo teniendo la suerte de vivir en esta bendita tierra... pero no me diga que no es siempre una gozada cruzar ese puente hacia dentro ya se haya alejado uno de él por obligación o por simple placer?

3:09 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

Pues bienvenida a esta tu casa, bebita. Y el puente es una gozada cruzarlo para entrar pero también para salir ( si va uno, por ejemplo ,de visita a la sin par Puerto Real, jejeje). Besísimos.

2:40 p. m.  

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