miércoles, agosto 31, 2005

la calle es una fiesta

Viernes noche. La calle bulle de gente joven. Esta vieja ciudad debe ser el sitio donde hay más gente joven del mundo. La calle es una fiesta. Botellas. Coches. Música. Pandillas que llenan las plazas con bolsas de plástico y risas despreocupadas. No importas que haga frío y que pueda empezar a llover de un momento a otro. La gente quiere sentirse libre y en esta ciudad pequeña no hay más libertad que la noche y la calle. Yo camino con ganas hacia el bar donde hemos quedado. Me siento un pájaro que tiene abiertas las puertas de la jaula. Me siento la princesa del mundo.

David está esperándome cuando llego. Viene despeinado, con ese abrigo horrible y sus botas militares. Siempre igual. No se ha arreglado ni para mí y creo que ya está un poco borracho. Lo quiero. La verdad es que a mí, inexplicablemente, me parece el tío más atractivo del mundo. Me acerco a él y, antes de que me diga nada, le beso en la boca. Es un beso largo y que quiere decir todo lo que no voy a decirle. Cuando separamos las cabezas él me sonríe y la luz de su sonrisa eclipsa al mundo.
A partir de ese beso, la noche se nos abre a nuestros pies como una alfombra roja. No nos importa que se haya puesto a llover hace un rato y que parezca que no va a dejar de hacerlo en toda la noche. Hacemos, como en los viejos tiempos, la ruta de los bares, de la que David es quizás el mejor conocedor. Unos cierran a esta hora, otros abren a aquella. A pesar de la represión con los horarios que últimamente el ayuntamiento está llevando a cabo con los bares de copas, siempre hay un itinerario oculto, casi secreto, para estar bebiendo y bailando toda la noche hasta que amanezca. En “La Menta”, que es donde hemos quedado, cierran a las doce. Y hasta esa hora estamos allí bebiendo ron.
Estoy dispuesta a emborracharme esta noche hasta caer inconsciente.

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Por que no nos quiten la noche, y la calle!. Gran blog.

7:50 p. m.  
Blogger el que deambula dice...

Emborracharnos hasta no distinguir el bien y el mal, abrazarnos hasta dormirnos y pasar la resaca con ajo y mosto en el campo, a salvo de los neones.

Mejoro el comentario anterior: Qué gran autor!

9:28 p. m.  
Anonymous jclavijo dice...

Por diosa, seas tío o tía (¡al carajo las taxonomías!) eres lo más parecido a LSD Extebarría que he leído. Guay!

(Si no te gusta la Lucy, no te molestes, porfa) ;)

4:20 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

Amigos, muchas gracias, como ya dije, estos comentarios tan generosos, ahora que ando acabando con la zozobra típica de estos casos la novela, son purita anfetamina para mí. Gracias. Mucha sgracias.
Clavijo: chico, aunque eso es improcedente, efectivamente. Lucía Etxebarría tiene us momentos pero en general me aburre un poco. La comparación, de todas formas, no me molesta (aunque tampoco me halaga demasiado, jejeje). Prefiero desde luego que te suene a Etxebarría mucho antes de que te suene a... qué sé yo... a Muñoz Molina. O a Javier Marías, JEJEJE.
Besos.

7:37 p. m.  

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