jueves, agosto 11, 2005

hay alguien follando bajo unas sábanas oscuras

En la casa ocupada hay mucha gente de fiesta. Entramos juntos, abrazados, y todo el mundo se vuelve a saludarnos. Realmente la saludan a ella, pero yo me siento bienvenido también. Suena reggae y la gente baila anestesiada al hipnótico ritmo del bajo. Realmente odio el reggae, pero ahora mismo ni lo recuerdo. Alguien se acerca y nos pasa un porro. Nos pregunta en inglés si queremos beber algo, que aún queda mucha cerveza. Betty, sin consultarme siquiera, dice que no, que estamos muy cansados y que subimos al dormitorio. Yo no puedo, ni quiero, contradecirla.
El dormitorio es una habitación grande al final de una escalera de caracol. Hay colchones y mochilas por el suelo, velas que tiritan por todos sitios y un olor extraño, mezcla de la suciedad y el incienso. Se oyen susurros y gemidos. Hay alguien follando allá, bajo unas sábanas oscuras. Tirado sobre un viejo sofá, un tipo gordo duerme una soberana borrachera. En un rincón está su cama, una colchoneta hinchable bastante amplia. Nos quitamos la ropa el uno al otro con urgencia.
Aunque los vapores del alcohol comienzan a disiparse tiernamente, la imagen difusa de Ana no se aparta de mi cabeza.

2 Comentarios:

Anonymous mmori dice...

Sugerente relato, por momentos me apetecería dejar el ordenador y bajarme otra vez (como las diez últimas noches, por lo menos) unos cuantos cubatas y lo que se tercie...
Por cierto, estaré por ahí a partir del 19, por si apetece ajustar melopeas pendientes...

3:41 a. m.  
Anonymous Anónimo dice...

Pura vida...

4:10 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home