viernes, junio 17, 2005

si lo llego a saber

Pues que larga vida a la rima consonante

Anoche te vi por la calle,
entrabas sonriente a un portal.
La mano de un novio en tu talle
– morboso detalle –
me sentó fatal.
Seguro que estás todo el día
metida en la cama con él,
le obsequias tu ninfomanía,
y aromas la orgía
con rico Channel.
Si lo llego a saber,
desde luego el perfume te lo compra Rita,
si lo llego a saber,
me enamoro de otra. De ti . . . ¡quita , quita!
¡Quita, quita, si lo llego a saber . . . !

Tampoco te hubiera comprado
el juego de ropa interior
seguro que el muy desgraciado
te lo ha desgarrado
en el ascensor.
Porque era una mano de obseso,
de cerdo, diría mas bien.
Y tú, disfrutando con eso,
de exceso en exceso,
diciéndole: ¡ven!
Si lo llego a saber,
el liguero y el resto te los compra Rita,
si lo llego a saber,
me enamoro de otra. De ti . . . ¡quita , quita!
¡Quita, quita, si lo llego a saber . . . !

Los cuerpos más calenturientos
tendrán, digo yo, que parar
al menos en ciertos momentos,
tomar alimentos,
en fin, reposar.
Son ratos en que uno conversa,
e, igual que me hacías a mí,
seguro que le hablas, perversa,
del Imperio Persa
y cosas así.
Si lo llego a saber,
las Memorias de Adriano te las compra Rita,
si lo llego a saber,
me enamoro de otra. De ti . . . ¡quita , quita!
¡Quita, quita, si lo llego a saber . . . !
Si lo llego a saber,
me enamoro de otra. De ti . . . ¡quita , quita!
Si lo llego a saber,
me enamoro de . . . ¡me enamoro de Rita!

de Javier Krahe